
El Mercosur está mirando hacia el este con una claridad estratégica que no tenía hace apenas dos años, y el mapa de sus relaciones comerciales con el Indo-Pacífico está cambiando a un ritmo que sorprende incluso a sus propios funcionarios. Mientras el TLC con Singapur ya está en vigor para Uruguay y Paraguay —y en proceso de ratificación en Argentina y Brasil—, el bloque está construyendo simultáneamente los cimientos de sus relaciones con Japón y Vietnam, dos de las economías más importantes del sudeste asiático, con características y potenciales complementarios al perfil exportador del Mercosur. En diciembre de 2025 se suscribió el Marco de Cooperación para el Fortalecimiento de las Relaciones Económicas entre el Mercosur y Japón, el primer instrumento formal que establece un marco de diálogo orientado a explorar las posibilidades de una asociación económica de mayor profundidad entre el bloque sudamericano y la tercera economía del mundo. Este Marco de Cooperación con Japón no es todavía un TLC —ni siquiera es la primera ronda de negociaciones de un TLC— pero es el instrumento que formaliza la voluntad política de ambas partes de explorar ese camino. En el lenguaje de la diplomacia comercial multilateral, un Marco de Cooperación es el primer escalón de una escalera que puede llevar, con el tiempo y la voluntad política necesaria, a un acuerdo de libre comercio pleno. Para el Mercosur, establecer ese primer escalón con Japón en diciembre de 2025 y con Vietnam en el mismo mes es una decisión estratégica de primera magnitud que refuerza su presencia en la región de mayor dinamismo económico del mundo. Canal26
La relación entre el Mercosur y Japón tiene antecedentes históricos que le dan una profundidad cultural y social que ningún otro vínculo comercial del bloque posee. Brasil alberga la mayor comunidad japonesa fuera de Japón —más de 1,5 millones de descendientes de japoneses—, y esa comunidad ha sido durante décadas un puente cultural y empresarial entre los dos países que facilita el comercio y la inversión de maneras que van mucho más allá de los acuerdos formales. Von der Leyen, en su discurso de inicio de año como presidenta de la Comisión Europea, mencionó a Japón entre los países con los que la UE seguirá ampliando su red de acuerdos comerciales. La convergencia entre la estrategia comercial de la UE y la del Mercosur hacia el Indo-Pacífico no es una coincidencia: es el resultado de una coordinación diplomática que ambos bloques están desarrollando como extensión natural de su nueva alianza transatlántica. Esta coordinación entre la estrategia comercial de la UE y la del Mercosur hacia Asia es un fenómeno nuevo y políticamente significativo: los dos bloques aliados están construyendo juntos —aunque por separado en términos jurídicos— su presencia en el Indo-Pacífico, creando una red de acuerdos complementarios que ninguno de los dos podría construir con la misma velocidad si actuara en solitario. ABC Color
El acuerdo con Vietnam —cuyas negociaciones se lanzaron oficialmente el 20 de diciembre de 2025 y cuya primera ronda de negociaciones se espera próximamente— abre al Mercosur un mercado de 97 millones de habitantes con una de las tasas de crecimiento económico más elevadas del mundo, una clase media que se expande a gran velocidad y una demanda creciente de proteínas animales, materias primas agrícolas y energía que los países del bloque pueden satisfacer de manera competitiva. Vietnam es, en términos de demanda potencial de los productos del Mercosur, un mercado de oportunidades extraordinarias. El país importa grandes volúmenes de soja, maíz, trigo, carne de ave, lácteos y algodón —todos productos en los que el Mercosur es productor eficiente y competitivo— y esas importaciones seguirán creciendo a medida que la economía vietnamita se expanda y su clase media adopte patrones de consumo más sofisticados y proteínicos. El Mercosur, que también cuenta con Bolivia en el proceso final de su adhesión, ha impulsado su apertura comercial en los últimos años con acuerdos con Singapur, la Asociación Europea de Libre Comercio y la Unión Europea, construyendo una red de vínculos que cubre Europa, América del Norte, Asia-Pacífico y el mundo árabe de manera simultánea y coordinada. Canal26Miperiodico
La Primera Reunión del Marco de Asociación Estratégica Japón–Mercosur —que tuvo lugar en 2025 y cuyos resultados fueron retomados en el GMC de Asunción de esta semana— estableció grupos de trabajo en áreas como inversión, tecnología, comercio digital y cadenas de suministro de minerales críticos. Esta última área es la más estratégicamente significativa: Japón, como potencia industrial con grandes necesidades de insumos para su industria de alta tecnología —semiconductores, vehículos eléctricos, equipos de energía renovable— ve en el Mercosur una fuente confiable y democráticamente gobernada de litio, niobio, grafito y tierras raras que hoy obtiene mayoritariamente de China. El Marco de Cooperación Mercosur-Japón puede ser el primer paso de una asociación que, en cinco o diez años, se convierta en el mayor acuerdo comercial del bloque con una economía desarrollada del Indo-Pacífico. La semilla está plantada; lo que queda es la paciencia estratégica y la consistencia política para hacerla crecer.
El Mercosur está compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y se espera que Bolivia se convierta en miembro de pleno derecho en 2028. La ampliación del bloque con Bolivia —que tiene las mayores reservas mundiales de litio y el segundo mayor yacimiento de gas natural de América del Sur— agrega al perfil exportador del Mercosur recursos estratégicos que hacen al bloque aún más atractivo como socio para Japón, Corea del Sur, Taiwán y los demás países asiáticos que necesitan diversificar sus fuentes de minerales críticos para sus industrias tecnológicas. Con Bolivia plena, el Mercosur en el Indo-Pacífico no solo tiene alimentos y energía; tiene litio, gas, niobio y una posición geográfica que lo convierte en el puente natural entre el Atlántico Sur y el Pacífico. Esa posición estratégica es exactamente la que Japón y Vietnam están valorando cuando deciden establecer marcos de cooperación con el bloque. AEGU
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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