Iván Cepeda Castro, se perfila como el nuevo presidente de Colombia
A medida que se acorta el calendario electoral, una nueva medición del Centro Nacional de Consultoría para la revista Cambio redefine el panorama político en Colombia. Con un 37,2 % de la intención de voto, Iván Cepeda no solo lidera con claridad, sino que amplía su ventaja y se consolida como el candidato dominante en la recta final de la campaña. El incremento frente a la medición anterior confirma una tendencia sostenida que lo posiciona como el principal aspirante a quedarse con la presidencia.
El sondeo, realizado de manera presencial a 2.157 personas en 56 municipios y con un margen de error del 3,0 %, refleja una marcada distancia frente a sus competidores. Abelardo de la Espriella ocupa el segundo lugar con un 20,4 %, mientras Paloma Valencia cae al tercer puesto con un 15,6 %, en medio de una reconfiguración del bloque opositor que evidencia divisiones y pérdida de terreno frente al avance del oficialismo.
Más rezagados aparecen Sergio Fajardo con un 2,7 %, y Claudia López junto a Santiago Botero con un 1,5 % cada uno, cifras que muestran una baja capacidad de disputar el liderazgo en esta etapa. El voto en blanco y los indecisos, ambos con un 8,3 %, representan un margen que podría influir en el desenlace, aunque por ahora no compromete la ventaja de Cepeda.
En este contexto, la diferencia que mantiene el candidato del oficialismo y la fragmentación de sus rivales fortalecen la percepción de que podría imponerse sin necesidad de una segunda vuelta. Aunque los escenarios de balotaje también lo favorecen ampliamente frente a todos sus contrincantes, es la contundencia de su liderazgo en primera vuelta lo que comienza a perfilarlo como el gran ganador de la contienda.
El estudio se conoce en medio de un clima político de alta intensidad, con el Pacto Histórico consolidando respaldos clave en sectores sociales y sindicales, mientras algunas figuras de la oposición enfrentan cuestionamientos ante las autoridades electorales. A cuatro semanas de las urnas, la encuesta no solo marca una tendencia, sino que instala la posibilidad de una definición anticipada en una elección que entra en su fase decisiva.