
El parlamentario argentino Nicolás Simone sacudió el PARLASUR con una encendida defensa de la cláusula democrática del bloque.
En la misma semana en que el MERCOSUR celebraba el mayor acuerdo comercial de su historia con la Unión Europea, una vieja herida política del bloque volvió a abrirse con fuerza en el hemiciclo del PARLASUR en Montevideo. La delegación parlamentaria venezolana —que viajó desde Caracas para reclamar su reincorporación al organismo regional— desató un debate que dividió bancadas, incomodó gobiernos y obligó a varios legisladores a recordar, con rigor y con emoción, por qué Venezuela está suspendida del MERCOSUR desde 2017 y qué condiciones deben cumplirse para que pueda volver. Entre todas las voces que se alzaron en esa sala, la del parlamentario argentino Nicolás Simone fue, sin duda, la más emotiva, la más contundente y la que más resonó en las redes sociales y en los medios regionales en las horas siguientes.
El parlamentario del MERCOSUR Nicolás Simone cuestionó la presencia de representantes vinculados al gobierno de Venezuela en el ámbito del PARLASUR y expresó su rechazo a una eventual reincorporación del país al organismo regional. «Hoy son exiliados obligados millones de venezolanos que no ven esto», sostuvo el legislador, al referirse a la crisis política, económica y migratoria que atraviesa el país caribeño. Remarcó además que «cientos de venezolanos están en Argentina, viajan sin documentos y son desplazados de manera forzosa», vinculando la situación con denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos. Pero Simone no llegó al hemiciclo solo con argumentos políticos. Llegó también con memoria personal y con dolor. Ismercosur
UN HOMENAJE QUE SE CONVIRTIÓ EN DENUNCIA
Antes de entrar en el fondo del debate sobre Venezuela, Simone hizo una pausa que le dio a su intervención una dimensión humana que ningún discurso técnico puede alcanzar. Recordó a Luis «Beto» Brandoni, el legendario actor y militante político argentino fallecido, a quien tuvo el honor de reemplazar en el PARLASUR. Brandoni, perseguido político en 1974 por los grupos de tareas durante el gobierno peronista, fue exiliado y obligado a abandonar su país —exactamente como hoy son exiliados millones de venezolanos. El paralelismo no fue casual ni retórico: fue una forma de anclar el debate sobre Venezuela en la experiencia histórica argentina, de recordar que el exilio forzoso no es una abstracción política sino una tragedia humana con nombres, familias y cicatrices.
La referencia a Brandoni estableció el tono de toda la intervención de Simone: no estaba hablando de procedimientos institucionales abstractos, sino de personas de carne y hueso. De los venezolanos que él mismo conoce. De los que viajan sin documentos. De los que le cuentan sus historias de primera mano en las calles de Buenos Aires, en los hospitales públicos, en los albergues. «No hay que ser muy brillante, no hay que caminar demasiado para saber lo que pasa en Venezuela», dijo desde el hemiciclo, en una frase que sonó a reproche directo hacia quienes, sentados en esa misma sala, pretendían ignorar o minimizar lo que ocurre en el país caribeño.
La emoción de Simone fue visible y auténtica. No fue la pasión performática de quien busca aplausos, sino la indignación genuina de alguien que siente que una institución a la que dedicó años de trabajo está a punto de cometer un error grave. «Realmente me siento ultrajado», afirmó. Y esa frase, pronunciada desde la solemnidad del Palacio Legislativo del Uruguay, fue quizás la más honesta y la más poderosa de toda la sesión.
POR QUÉ ESTÁ SUSPENDIDA VENEZUELA: LA HISTORIA COMPLETA
Para entender el debate que sacudió al PARLASUR esta semana, es necesario remontarse a los fundamentos jurídicos e históricos de la suspensión venezolana, que tiene dos capas distintas aunque interrelacionadas. La primera es normativa: Venezuela fue incorporada al MERCOSUR como miembro pleno en 2012, pero desde su adhesión tuvo dificultades para incorporar el acervo normativo del bloque a su legislación interna, incluyendo el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático —la carta magna de la democracia en el MERCOSUR. La segunda capa es política y humanitaria: la respuesta represiva del gobierno de Nicolás Maduro ante las protestas opositoras de 2017 fue el detonante que llevó a los cuatro Estados Parte fundadores a aplicar la sanción máxima del bloque.
La suspensión de Venezuela en todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición de Estado Parte del MERCOSUR fue adoptada de conformidad con el segundo párrafo del artículo 5° del Protocolo de Ushuaia, que establece que la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo del proceso de integración regional. La suspensión cesaría cuando, de acuerdo con el artículo 7° del mismo Protocolo, se verifique el pleno restablecimiento del orden democrático en Venezuela. Este texto, frío y preciso en su lenguaje jurídico, encierra una exigencia política de enorme calado: no basta con declarar que Venezuela «está en un momento diferente.» Hay que verificarlo. Y esa verificación no la hace ningún país solo: la hacen los cinco Estados Parte del bloque de manera consensuada. Icndiario
La parlamentaria argentina Lilia Puig sintetizó con claridad los dos fundamentos de la suspensión: «Venezuela fue suspendida por dos razones: por no haber incorporado las normas MERCOSUR, incluido el Protocolo de Ushuaia, dentro de su legislación; y por los ataques a las manifestaciones opositoras. Lo que se ha producido desde entonces es una profundización de la represión y una violación de todas las elecciones a través del fraude. Consecuentemente, no pueden venir gratuitamente de vuelta al MERCOSUR sin cumplir con lo que establece el artículo 7, que plantea que Venezuela tiene que demostrar la restauración democrática.» El argumento es jurídicamente sólido y políticamente difícil de refutar: la misma cláusula democrática que el MERCOSUR negoció e impuso en el acuerdo con la Unión Europea es la que Venezuela debe cumplir para volver. No puede haber doble estándar. MERCOSUR
SIMONE EN EL HEMICICLO: «ESTO ES VERGONZOSO»
La intervención de Nicolás Simone en la sesión del PARLASUR fue breve en tiempo pero enorme en contenido e impacto. Sus palabras, filmadas y difundidas en redes sociales en las horas siguientes, generaron cientos de reacciones en toda la región y fueron reproducidas por medios de Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela. En ellas, el parlamentario no solo defendió la posición del gobierno argentino: defendió los fundamentos mismos de la institucionalidad regional, con una coherencia y una honestidad intelectual que contrastaron con la opacidad que, según él, rodea al proceso de reincorporación venezolana.
Simone cuestionó de manera directa la contradicción que percibe en el comportamiento del PARLASUR: «Estamos siendo estrictos con Argentina por un programa que no se firmó y estamos siendo flexibles con Venezuela. Es absurdo. Hay que tener honestidad intelectual para sostener las posiciones.» La referencia al «programa» apunta al debate sobre el acuerdo bilateral entre Argentina y Estados Unidos, que el PARLASUR decidió analizar con lupa para determinar si viola las normas del bloque. Para Simone, aplicar esa rigurosidad a Argentina y simultáneamente abrir la puerta a Venezuela sin exigirle el cumplimiento de los protocolos constitutivos del MERCOSUR es una incoherencia institucional que daña la credibilidad del organismo.
«Esta gente que entró acá es cómplice de un régimen que viola derechos humanos, que desaparece gente», afirmó, en referencia a la delegación venezolana que circuló por el hemiciclo. La frase fue contundente y generó reacciones encontradas: aplausos de un lado, incomodidad del otro. Pero nadie pudo ignorarla. Simone también invocó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos —la misma que ayudó a visibilizar los crímenes de la dictadura argentina— para recordar que ese organismo está denunciando activamente la situación venezolana. «Esa misma Comisión Interamericana está denunciando a Venezuela», señaló, y la frase funcionó como un espejo incómodo para quienes, desde posiciones progresistas, suelen defender los derechos humanos pero guardan silencio cuando se trata de Venezuela.
EL DEBATE QUE DIVIDE AL BLOQUE
La semana del 27 de abril al 1.º de mayo dejó en evidencia que el MERCOSUR enfrenta una tensión interna profunda respecto a Venezuela, con posiciones que se distribuyen de manera compleja y que no siguen un eje ideológico simple.
Desde La Libertad Avanza, el parlamentario Iván Dubois rechazó de plano cualquier posibilidad de reincorporación: «No corresponde. Es un ejemplo más de avance de sectores que solo han perjudicado vidas, economías e incluso bloques económicos.» Argumentó que Venezuela, antes de solicitar el reingreso, debe garantizar elecciones libres, competitivas, libertades públicas, ausencia de persecución política y división de poderes. La posición de La Libertad Avanza en el PARLASUR es, no obstante, minoritaria. MERCOSUR
Del lado opuesto, el parlamentario kirchnerista Gabriel Fuks fue quien primero presentó la moción para crear una comisión de acercamiento a Venezuela, que tras ser aprobada permitió las primeras reuniones con autoridades parlamentarias venezolanas. Fuks limitó el bloqueo argentino a un tema económico y petrolero, señalando que «esto no tiene sentido, porque Chevron está tanto en Vaca Muerta como en Venezuela.» La observación apunta a una contradicción real: si el gobierno de Milei acepta la presencia de Chevron en Vaca Muerta —una empresa que también opera en Venezuela— el argumento de la competencia energética como razón para bloquear el reingreso venezolano pierde coherencia. La República
El diputado venezolano Saúl Ortega, que lideró la delegación en Montevideo, argumentó que en el caso del PARLASUR Venezuela «nunca fue sancionada», diferenciando esa situación de la suspensión vigente en otros órganos del bloque como el Consejo del Mercado Común. Esta distinción jurídica —si es válida— abriría una puerta institucional para que Venezuela recupere su representación parlamentaria sin necesidad del consenso de todos los Estados Parte que requiere la reincorporación plena al bloque. Es un argumento técnico que merece análisis riguroso, pero que, como señaló Simone, no puede ignorar el contexto político y humanitario más amplio. Catamarca Actual
Brasil, Uruguay y Paraguay —incluso bajo la presidencia pro tempore paraguaya— dan señales de avanzar hacia una normalización progresiva. El vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin describió a Venezuela como atravesando «un momento diferente», la primera vez que un funcionario del Ejecutivo de Lula respaldó abiertamente la reapertura de la cuestión. El ministro paraguayo Marco Riquelme también se pronunció a favor de avanzar en el tema dentro de la presidencia pro tempore de Paraguay. Ámbito
LO QUE LA LEY DEL MERCOSUR EXIGE
Más allá del debate político, existe un marco jurídico claro que regula la posible reincorporación de Venezuela, y ese marco es el mismo que los propios países del MERCOSUR negociaron e impusieron en el acuerdo con la Unión Europea como condición para la vigencia del tratado. El artículo 7 del Protocolo de Ushuaia es inequívoco: la suspensión cesa cuando los Estados Parte verifican el pleno restablecimiento del orden democrático en el país suspendido. Esa verificación requiere consenso de todos los miembros plenos del bloque —hoy cinco, incluida Bolivia— y no puede ser reemplazada por declaraciones de terceros países ni por reconocimientos externos de gobiernos extranjeros.
Lo que ocurrió en Venezuela en los últimos meses —la captura de Nicolás Maduro por una operación estadounidense, la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina, el reconocimiento de esa situación por parte de Estados Unidos— abre un proceso de transición cuyo destino democrático es todavía incierto. Europa, a diferencia de Washington, exige señales más claras antes de normalizar sus relaciones con Caracas: liberación de todos los presos políticos, un cronograma electoral claro y sin restricciones para la oposición. El MERCOSUR, que acaba de imponer una cláusula democrática en su acuerdo con la UE, debería exigir al menos lo mismo.
La posición de Simone, en ese contexto, no es ideológica: es institucional. Su argumento central es que el MERCOSUR no puede aplicar un doble estándar: ser riguroso con sus propios miembros y flexible con un país suspendido por violar los protocolos que dan sentido al bloque. Ese doble estándar, si se consolidara, no solo debilitaría la credibilidad del PARLASUR: debilitaría la del propio MERCOSUR en el momento de mayor proyección internacional de su historia.
LO QUE VIENE: JUNIO COMO FECHA CLAVE
Según parlamentarios citados por Infobae, el debate sobre Venezuela continuará su curso institucional en el PARLASUR con una votación esperada para junio. «Más allá de las maniobras dilatorias, en el corto plazo se van a activar los mecanismos para el regreso de Venezuela al Parlamento regional», señalaron fuentes parlamentarias. La Mesa Directiva del PARLASUR, presidida por el paraguayo Rodrigo Gamarra, resolvió abrir un proceso de análisis sobre la solicitud venezolana, sin tomar una decisión definitiva en esta sesión. MERCOSUR
Lo que quedó claro esta semana en Montevideo es que el reingreso de Venezuela al MERCOSUR —o al menos al PARLASUR— es una cuestión que el bloque deberá resolver en los próximos meses, probablemente antes de que termine la presidencia pro tempore paraguaya en junio. Y que esa resolución definirá, en buena medida, qué tipo de institución quiere ser el MERCOSUR: una que aplica sus propias normas con coherencia y exige cumplimiento efectivo de los estándares democráticos que le dan sentido, o una que cede a las presiones políticas coyunturales y debilita los fundamentos sobre los que fue construida. La voz de Nicolás Simone en el hemiciclo del PARLASUR fue, esta semana, la voz de quienes eligen la primera opción.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es un periodista brasileño, originario de Goiás, reconocido por su trabajo en la cobertura de temas internacionales y por su liderazgo en la organización Prensa Mercosur.
Prensa Mercosur: Se desempeña como presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur, un medio centrado en noticias sobre integración regional, geopolítica y derechos humanos en América Latina.
Geopolítica: A menudo comenta y analiza las relaciones diplomáticas entre el Mercosur y grandes potencias como China.
Repatriación (2016): Alcanzó notoriedad en 2016 cuando fue repatriado de Ecuador a Brasil en una misión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), acompañado de su familia, tras situaciones de emergencia en el país andino.
Presencia Internacional: Mantiene una fuerte conexión con Paraguay y Ecuador, participando en eventos académicos y diplomáticos, como visitas a la UNILA (Universidad Federal de la Integración Latinoamericana) para fomentar programas de intercambio.
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