
Candidato Carlos Caicedo, en altos de Cazucá en la ciudad de Bogotá
En lo alto de las laderas de Altos de Cazucá, donde la ciudad parece diluirse entre calles de tierra, viviendas frágiles y la urgencia diaria de sobrevivir, el candidato presidencial Carlos Caicedo llegó con una propuesta que busca romper el ciclo de la pobreza desde su raíz. No lo hizo en un auditorio ni en una plaza formal, sino en el barrio El Progreso, un territorio marcado por la desigualdad, donde más del 60 por ciento de sus habitantes depende de la informalidad, el reciclaje o ingresos precarios.
Desde allí, lanzó una idea que apunta directamente al corazón del problema social colombiano: convertir la educación en un ingreso. Su programa, llamado “Te Pagamos por Estudiar”, plantea entregar medio salario mínimo a estudiantes de grados décimo y once, y un salario mínimo completo a quienes cursen estudios universitarios. Para Caicedo, no se trata de un subsidio más, sino de una transformación estructural. Según explicó, este ingreso permitiría a las familias cubrir necesidades básicas, acceder a vivienda o incluso iniciar pequeños emprendimientos, abriendo una puerta concreta para salir de la pobreza extrema.
El planteamiento encontró eco inmediato en una comunidad acostumbrada a enfrentar sola sus dificultades. Durante el recorrido, el candidato visitó la Biblioteca Popular Vuelos de Mariposas de Mayo, un espacio levantado por líderes sociales y sostenido en gran medida por mujeres cabeza de hogar. Allí, entre estanterías modestas y relatos de vida marcados por la resiliencia, escuchó historias como la de Yudi Arévalo, madre de dos hijos, quien vio truncado su camino educativo por un embarazo temprano. Hoy, dice, su mayor anhelo es retomar los estudios, una posibilidad que percibe más cercana con iniciativas como esta.
El diagnóstico del candidato no se limitó a la educación. Señaló que en territorios como Altos de Cazucá se concentran las fallas estructurales del país: barrios sin legalización, servicios públicos deficientes y economías informales que sostienen a la mayoría de sus habitantes. Habló desde la experiencia personal, recordando su propia infancia en un barrio de invasión, como una forma de conectar con una realidad que, insiste, ha sido ignorada durante décadas.

Carlos Caicedo en la zona sur de Bogotá
La propuesta, aún en el terreno de la campaña, ya empieza a generar conversación más allá de Soacha. Para sus defensores, representa una vía directa para cerrar brechas históricas; para sus críticos, plantea interrogantes sobre su viabilidad fiscal y su impacto a largo plazo. Mientras tanto, en las calles de El Progreso, la idea se mueve con rapidez, impulsada por quienes ven en ella algo más que un discurso: la posibilidad de que estudiar deje de ser un lujo y se convierta, por primera vez, en una oportunidad tangible de cambio
[email protected]
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN COLOMBIA
- ★Colombia | Colpensiones acelera su transformación y supera los 1,9 millones de pensionados en el mayor balance de modernización de los últimos años
- ★Colombia | El SENA rompe un rezago histórico: asegura $4,7 billones, fortalece el empleo juvenil y lleva una inversión sin precedentes al campo colombiano
- ★Colombia | Bogotá pone en marcha un gran operativo de movilidad para llevar a miles de personas al Festival de Verano con TransMilenio
- ★Colombia | TRANSMILENIO da un giro histórico y lidera la primera renovación urbana sobre suelo privado en Bogotá
- ★Colombia | FOMAG bajo la lupa: Supersalud revela millonarias irregularidades y anuncia acciones ante Fiscalía, Contraloría y Procuraduría

