A 25 años de los atentados que cambiaron la historia contemporánea, la figura de Rick Rescorla vuelve a ocupar un lugar central en la memoria de Nueva York. Veterano militar y responsable de seguridad de Morgan Stanley en el World Trade Center, Rescorla había advertido durante años que las Torres Gemelas podían convertirse en objetivo de un ataque. El 11 de septiembre de 2001, cuando esa amenaza se convirtió en realidad, no huyó: regresó una y otra vez al edificio para sacar a los trabajadores. Murió mientras intentaba encontrar a quienes todavía permanecían dentro.
Rescorla había nacido en Cornualles, Reino Unido, y desarrolló una extensa trayectoria militar antes de trasladarse a Estados Unidos. Sirvió en el ejército británico y posteriormente en las Fuerzas Armadas estadounidenses, participando en la guerra de Vietnam. Su experiencia militar marcó profundamente su manera de entender la seguridad: para él, una emergencia no podía enfrentarse improvisando, sino mediante entrenamiento, disciplina y planes previamente ensayados.
Cuando comenzó a trabajar en Morgan Stanley, una de las mayores empresas financieras instaladas en el World Trade Center, trasladó esa filosofía al ámbito civil. Las Torres Gemelas eran uno de los complejos empresariales más grandes y concurridos de Nueva York, y Rescorla consideraba que su tamaño, importancia simbólica y enorme concentración de trabajadores las convertían en un posible objetivo terrorista. Por eso organizaba regularmente simulacros de evacuación y entrenaba a los empleados para abandonar el edificio utilizando las escaleras.
Su preocupación no era producto de una supuesta capacidad sobrenatural para predecir el futuro. Era el resultado de análisis de riesgos basado en su experiencia militar. Rescorla había vivido de cerca la violencia y entendía que los edificios emblemáticos podían convertirse en objetivos. Esa preparación adquirió una importancia decisiva cuando, el 11 de septiembre de 2001, el primer avión impactó contra la Torre Norte y posteriormente otro avión se estrelló contra la Torre Sur.
El hombre que ordenó evacuar cuando otros dudaban
Cuando comenzó el ataque, Rescorla actuó inmediatamente. En lugar de seguir recomendaciones iniciales que podían llevar a los trabajadores a permanecer dentro del edificio, ordenó la evacuación de los empleados de Morgan Stanley.
Su entrenamiento previo permitió que miles de personas conocieran de antemano las rutas de salida y el comportamiento que debían mantener durante una emergencia. Rescorla utilizó un megáfono para dirigir la evacuación y recorrió repetidamente los pisos del edificio para comprobar que nadie quedara atrás.
La situación era extremadamente peligrosa. El humo, los incendios, los daños estructurales y el caos generado por los ataques dificultaban la evacuación. Sin embargo, el responsable de seguridad continuó descendiendo y regresando al interior para buscar trabajadores.
Según los relatos reconstruidos posteriormente, Rescorla logró contribuir a la evacuación de aproximadamente 2.700 empleados de Morgan Stanley y sus empresas asociadas antes de que la Torre Sur colapsara. La cifra convirtió su actuación en una de las mayores operaciones individuales de rescate de aquella jornada.
Sabía que podía no salir
Una de las partes más conmovedoras de su historia es que Rescorla no consideró que su misión hubiera terminado cuando la mayoría de los trabajadores había conseguido salir.
Continuó buscando personas dentro del edificio. Quienes lo conocieron describieron a un hombre consciente del enorme peligro, pero decidido a cumplir con su responsabilidad. Su experiencia militar le había enseñado que un líder no abandona a las personas que están bajo su protección.
Rescorla fue visto por última vez cuando regresaba nuevamente al interior de la Torre Sur para buscar a otros trabajadores. Nunca salió.
La torre se derrumbó a las 9:59 de la mañana, aproximadamente 56 minutos después de haber sido alcanzada por el vuelo 175 de United Airlines. Rescorla tenía 62 años.
La predicción que se convirtió en advertencia
Con el paso de los años, los medios comenzaron a describir a Rescorla como “el hombre que predijo el 11 de septiembre”. La expresión requiere una precisión importante.
Rescorla no conocía el plan concreto de Al Qaeda ni sabía que dos aviones serían utilizados contra las Torres Gemelas. Lo que había identificado era algo diferente: la posibilidad de un ataque contra el World Trade Center y la necesidad de estar preparados para una evacuación masiva.
Su historia, por tanto, no es la de una profecía. Es la historia de un profesional que identificó un riesgo, insistió en preparar a su gente y actuó exactamente como había entrenado durante años.
Esa diferencia es fundamental. Su mayor legado no fue haber “adivinado” el atentado, sino haber demostrado que la preparación previa puede salvar vidas cuando ocurre una emergencia que nadie puede controlar.
El legado de un militar convertido en héroe civil
Después de los ataques, la actuación de Rescorla fue reconocida ampliamente. Su nombre quedó asociado con los miles de trabajadores que consiguieron abandonar el World Trade Center gracias a los procedimientos de evacuación que había establecido.
Su historia también adquirió una dimensión personal. Rescorla había mantenido una estrecha relación con su esposa, Susan, y con sus hijos. En los últimos años de su vida había construido una trayectoria que unía dos mundos aparentemente distintos: la experiencia militar y la seguridad empresarial.
Su decisión de regresar al edificio cuando podía haber permanecido a salvo fuera de él explica por qué su figura se convirtió en uno de los símbolos individuales de valentía de aquella tragedia.
Un cuarto de siglo después
Los atentados del 11 de septiembre dejaron 2.977 víctimas mortales, sin contar a los 19 secuestradores. Dos aviones fueron estrellados contra las Torres Gemelas, otro contra el Pentágono y un cuarto cayó en Pensilvania después de que los pasajeros enfrentaran a los secuestradores.
Veinticinco años después, las consecuencias continúan presentes. Las familias de las víctimas todavía buscan justicia, mientras los procesos judiciales contra los acusados de planificar los atentados siguen sin llegar a una conclusión definitiva. Un juez militar estadounidense estableció recientemente el 5 de junio de 2028 como fecha prevista para el inicio del juicio de Khalid Sheikh Mohammed y otros tres acusados en Guantánamo.
Pero junto a la historia de quienes murieron existe también la de quienes hicieron posible que otros sobrevivieran.
Rick Rescorla no pudo impedir que los terroristas atacaran las Torres Gemelas. Tampoco pudo salvarse a sí mismo. Pero su preparación, su liderazgo y su decisión de regresar al edificio permitieron que miles de personas tuvieran una oportunidad de escapar. Por eso, 25 años después, su historia permanece como una de las más poderosas lecciones del 11 de Septiembre: anticipar un riesgo, preparar a otros y actuar cuando llega el momento puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Foto: Getty Images / G1
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