Más de seis décadas después de su grabación, “Yesterday” vuelve a revelar secretos. Un nuevo libro reúne por primera vez, en reproducciones completas y a tamaño real, los manuscritos originales de las partituras de George Martin y permite reconstruir cómo el productor y Paul McCartney transformaron una sencilla canción de voz y guitarra en una de las obras más reconocidas de The Beatles.
La publicación se titula “George Martin: The Scores” y fue editada por Curvebender con motivo del centenario del nacimiento del histórico productor británico. La obra, presentada en tres volúmenes, reúne decenas de partituras manuscritas conservadas durante años en el archivo personal de Martin. Entre ellas aparecen los arreglos de “Yesterday”, “A Day in the Life”, “Strawberry Fields Forever”, “Here Comes the Sun”, “Eleanor Rigby” y “Live and Let Die”. El libro cuenta además con un prólogo de Paul McCartney y fue supervisado por Giles Martin, hijo del productor.
Una melodía que McCartney creyó que podía ser de otra persona
La historia de “Yesterday” comenzó a principios de 1965, cuando Paul McCartney despertó con una melodía completamente formada en su cabeza. La tocó en un piano y quedó tan sorprendido por la precisión con la que la recordaba que durante meses tuvo dudas sobre su autoría.
McCartney llegó a preguntar a amigos y colegas si habían escuchado anteriormente aquella melodía, preocupado por la posibilidad de haberla recordado de alguna composición existente. George Martin también recibió la consulta. Según el recuerdo del productor, McCartney le preguntó si la había escuchado antes y Martin le respondió que no y que consideraba que era una buena canción.
El problema siguiente fue encontrar las palabras. Durante meses, McCartney utilizó frases provisionales sin sentido para mantener la melodía mientras buscaba la letra definitiva. Aquellas versiones incluían el célebre provisional “Scrambled Eggs”, hasta que finalmente la canción encontró su identidad y pasó a llamarse “Yesterday”.
Primero fue solamente McCartney con su guitarra
El 14 de junio de 1965, en los estudios EMI de Londres, McCartney grabó “Yesterday” prácticamente solo: voz y guitarra acústica Epiphone Texan. Fueron necesarias únicamente dos tomas para registrar la base que posteriormente serviría para construir la versión definitiva.
La idea inicial era que los demás Beatles participaran. Sin embargo, durante la sesión quedó claro que agregar instrumentos del grupo podía perjudicar la intimidad de la composición. John Lennon, George Harrison y Ringo Starr no encontraban una contribución que mejorara aquella interpretación minimalista.
Fue entonces cuando George Martin propuso una alternativa que, inicialmente, McCartney rechazó.
“Somos un grupo de rock and roll”
Martin planteó incorporar un pequeño conjunto de cuerdas, pero McCartney respondió que The Beatles eran un grupo de rock and roll. El cantante temía que un arreglo orquestal convirtiera la canción en algo excesivamente sentimental o alejado de la identidad del grupo.
Martin insistió en que podía realizarse de una manera diferente y le propuso probar. Si el resultado no funcionaba, las cuerdas podían eliminarse.
La colaboración entre ambos terminó produciendo un arreglo para dos violines, viola y violonchelo. McCartney y Martin trabajaron juntos sobre papel pautado para determinar cómo distribuir los acordes y las líneas melódicas. McCartney aportaba sus ideas musicales mientras Martin utilizaba sus conocimientos de armonía y orquestación para convertirlas en una partitura ejecutable.
McCartney también desafió a Martin
La relación no fue simplemente la de un productor que imponía sus conocimientos al músico. El manuscrito y los testimonios recuperados muestran que McCartney también desafió las reglas de Martin.
Uno de los ejemplos más conocidos aparece en una línea del violonchelo. McCartney quería introducir una nota que Martin consideraba poco apropiada para un arreglo de cuerdas de inspiración clásica. El productor inicialmente se resistió, pero finalmente aceptó la propuesta.
Años después, Martin reconoció que aquella decisión de McCartney había funcionado. La tensión creativa entre ambos terminó siendo precisamente uno de los elementos que hicieron diferente a “Yesterday”.
El propio McCartney explicó que Martin solía mostrarle cuál era la forma técnicamente correcta de construir una armonía, mientras él intentaba apartarse de esa solución cuando consideraba que podía aportar una personalidad diferente a la canción.
El 17 de junio apareció la versión que el mundo conoce
Tres días después de la grabación de la guitarra y la voz originales, el 17 de junio de 1965, se incorporó el cuarteto de cuerdas. La sesión cambió completamente la dimensión de la canción.
McCartney quedó sorprendido cuando escuchó el resultado. La guitarra acústica y la voz conservaron su intimidad, mientras las cuerdas aportaron profundidad y dramatismo sin convertir la canción en una producción excesivamente grandilocuente.
La grabación también marcó un momento histórico para The Beatles: fue la primera vez que músicos externos participaron en una grabación del grupo. Tony Gilbert, Sidney Sax, Kenneth Essex y Francisco Gabarro fueron los cuatro instrumentistas que interpretaron las partes de cuerda.
Un manuscrito que también guarda una broma
Entre los detalles más curiosos de la documentación recuperada aparece una intervención de McCartney sobre el crédito de autoría.
En el manuscrito relacionado con “Yesterday” aparece una anotación humorística que amplía el tradicional crédito Lennon-McCartney para incorporar a George Martin y, en algunas reproducciones, una referencia a Mozart. La broma reflejaba la importancia que McCartney atribuía a Martin en la construcción musical de la obra.
El detalle adquiere ahora un valor histórico porque forma parte de un documento de trabajo que permite observar cómo se desarrollaba realmente una sesión de The Beatles, lejos de la imagen perfectamente acabada que ofrecen las grabaciones publicadas.
Las partituras estuvieron durante años en un baúl
Uno de los aspectos más sorprendentes de la historia del archivo de George Martin es el lugar donde se conservaron estos documentos.
Los compiladores Brian Kehew y K. L. Ryan esperaban encontrar las partituras cuidadosamente protegidas en algún archivo institucional. Sin embargo, las encontraron dentro de un baúl de madera sin llave en la casa del productor, mezcladas con otros documentos.
El manuscrito de “Here Comes the Sun”, por ejemplo, habría llegado incluso a utilizarse como posavasos. Para Martin, aquellas hojas eran documentos de trabajo, no necesariamente piezas históricas destinadas a un museo.
Hoy, aquellas mismas hojas permiten observar tachaduras, anotaciones, cambios de ideas y decisiones musicales que no pueden escucharse directamente en la grabación final.
“Yesterday” cambió también el papel de George Martin
El verdadero impacto de “Yesterday” fue más allá del éxito de una canción.
George Martin comenzó su relación con The Beatles como productor y figura fundamental para llevar al grupo al estudio. Pero esta grabación demostró que su función podía convertirse en algo mucho más sofisticado: traducir las ideas musicales de los Beatles en arreglos que ampliaran las posibilidades de su música sin eliminar su identidad.
Ese método se volvería fundamental en canciones posteriores. En “Eleanor Rigby”, Martin desarrollaría una escritura mucho más intensa para instrumentos de cuerda; en “Strawberry Fields Forever” trabajaría con una arquitectura sonora mucho más compleja, y en “A Day in the Life” participaría en una de las construcciones orquestales más ambiciosas de la carrera del grupo.
Una canción que sobrevivió a su época
“Yesterday” fue publicada en 1965 y con el paso de las décadas se convirtió en una de las canciones más versionadas de la historia de la música. El sitio oficial de Paul McCartney la identifica como la canción con más versiones registradas, según Guinness World Records.
Su permanencia no se explica únicamente por la melodía. También está relacionada con la extraordinaria sencillez de su estructura: una voz, una guitarra y un cuarteto de cuerdas cuidadosamente utilizado.
El nuevo libro permite comprender que esa aparente sencillez fue, en realidad, el resultado de numerosas decisiones musicales. “Yesterday” no nació como una producción monumental: nació de una melodía que McCartney encontró casi accidentalmente, pasó por meses de búsqueda de una letra, llegó al estudio como una interpretación acústica y terminó convirtiéndose en una pieza que modificó la relación entre rock, música popular y arreglos clásicos.
Las partituras de George Martin funcionan ahora como una máquina del tiempo. En sus páginas todavía pueden verse las dudas, las correcciones y las discusiones que precedieron a una grabación que, más de 60 años después, continúa sonando como si hubiera sido escrita ayer.
Foto: The Beatles / George Martin: The Scores
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