Cinco años después de la prisión de Glaidson Acácio dos Santos, conocido como el “Faraón de los Bitcoins”, el destino de una de las mayores fortunas en criptomonedas vinculadas a un escándalo financiero brasileño continúa siendo un misterio. Nuevos testimonios judiciales obtenidos por el programa Fantástico revelaron detalles sobre el funcionamiento de la G.A.S. Consultoria y colocaron nuevamente en el centro de la investigación una pequeña cartera digital cuya clave estaría bajo control de Glaidson.
El caso comenzó a adquirir enormes proporciones en Cabo Frio, en el estado de Río de Janeiro. Glaidson construyó la G.A.S. a partir de contratos con miles de clientes que entregaban dinero con la expectativa de obtener rendimientos vinculados a operaciones con criptomonedas. Según datos atribuidos a la Policía Federal, la red llegó a mover más de R$ 38,2 mil millones, una cifra que muestra la dimensión alcanzada por el negocio.
La investigación sostiene que el sistema terminó afectando a decenas de miles de personas. La relación de acreedores de la masa falida de la G.A.S. supera 77.000 personas y empresas, mientras que la deuda reconocida se aproxima a R$ 3.000 millones. Para muchos de esos acreedores, recuperar aunque sea una parte de los recursos continúa siendo una de las principales preocupaciones del proceso judicial.
Un dispositivo guardado en un cofre de la Policía Federal
Uno de los elementos más llamativos de la investigación es un dispositivo electrónico similar a un pequeño pen drive. Según los testimonios divulgados por Fantástico, allí estarían almacenadas las claves necesarias para acceder a una “cold wallet”, una cartera de criptomonedas que permanece desconectada de internet y que puede utilizarse para guardar activos digitales durante largos períodos.
El dispositivo está bajo custodia de la Policía Federal. El problema es que conocer la existencia física de la cartera no significa necesariamente poder acceder a los activos: las criptomonedas están protegidas mediante claves privadas y contraseñas.
Durante su declaración ante la Justicia, Glaidson fue interrogado sobre la existencia de una cantidad importante de criptomonedas en esa cartera. Cuando la jueza preguntó si existía un volumen suficiente para pagar a los acreedores, su respuesta fue afirmativa. Sin embargo, posteriormente afirmó que no recordaba de memoria la contraseña.
La situación plantea un problema extraordinario: una fortuna digital puede existir en la cadena de bloques, pero sin las claves correctas puede resultar prácticamente inaccesible.
¿Cuánto dinero hay realmente?
La dimensión de la fortuna continúa siendo una de las grandes incógnitas. La investigación divulgada por Fantástico menciona una cantidad de criptomonedas que, según los testimonios, podría ser suficiente para cubrir las obligaciones con los acreedores. Pero eso no significa que los R$ 3.000 millones de deuda estén actualmente disponibles en una cuenta bancaria ni que todos los acreedores vayan a recibir inmediatamente su dinero.
Además, un análisis publicado después de la emisión identificó una dirección atribuida al grupo que mantenía alrededor de 1.300 bitcoins, valorados en aproximadamente R$ 535 millones en ese momento. Ese saldo conocido sería considerablemente inferior a la deuda total de la G.A.S.
Por eso, hay que diferenciar entre el patrimonio digital identificado públicamente, los activos que pudieron haber sido movilizados durante los años posteriores a la operación y las cantidades que eventualmente permanecen almacenadas en otras carteras.
La operación que cambió el caso
Glaidson fue detenido en 2021 durante la Operación Kryptos, una investigación de la Policía Federal relacionada con delitos contra el sistema financiero, lavado de dinero y organización criminal. El empresario pasó a ser conocido como “Faraón de los Bitcoins” debido al enorme volumen de dinero asociado a su estructura empresarial.
Su detención no significó, sin embargo, el final de los movimientos financieros investigados.
Uno de los episodios que continúa siendo analizado ocurrió después de su arresto, cuando las autoridades detectaron movimientos de criptomonedas relacionados con cuentas utilizadas por la estructura. Según los investigadores citados en el reportaje, aproximadamente 4.500 bitcoins, que en aquel momento equivalían a más de R$ 1.000 millones, salieron de una cuenta vinculada al grupo.
La defensa de Mirelis sostiene que esos movimientos no representaron apropiación de recursos de la empresa y que las criptomonedas habrían sido utilizadas para devolver valores pertenecientes a clientes.
Mirelis Zerpa también fue interrogada
La investigación involucra también a Mirelis Yoseline Diaz Zerpa, esposa y socia de Glaidson. La venezolana permaneció durante un período fuera de Brasil y fue detenida en Chicago en 2024. Posteriormente fue deportada a Brasil en 2025.
En su declaración, Mirelis negó haber administrado la cartera de clientes y sostuvo que su actividad estaba relacionada con el estudio y la negociación de criptomonedas. Según su versión, Glaidson era quien mantenía la comunicación directa con los clientes.
El Ministerio Público Federal sostiene, en cambio, que Mirelis formaba parte de la estructura de comando del esquema y responde por delitos financieros y organización criminal. Su defensa rechaza esas acusaciones.
Un modelo basado en miles de pequeños contratos
Los testimonios también ayudan a entender cómo una operación de semejante magnitud pudo reunir una cantidad gigantesca de recursos.
Glaidson explicó que la empresa trabajaba con numerosos contratos individuales. Muchos clientes ingresaban cantidades relativamente pequeñas, pero la suma de miles de operaciones terminó generando un volumen financiero extraordinario.
La investigación señala además que el dinero podía circular incluso físicamente. En su declaración, Glaidson relató que empleados de la empresa viajaban en helicóptero hasta São Paulo para transportar efectivo entregado por clientes, antes de que esos recursos fueran transferidos hacia las carteras de criptomonedas de la G.A.S.
Ese mecanismo es uno de los elementos que contribuyeron a que la estructura adquiriera una enorme capacidad financiera antes de ser desarticulada.
Una víctima perdió más de medio millón de reales
Detrás de los miles de millones aparecen historias individuales de personas que confiaron sus ahorros a la empresa.
Una de las víctimas entrevistadas por Fantástico, que prefirió mantener su identidad en reserva, contó que decidió invertir después de observar que amigos recibían los pagos prometidos. Para reunir el dinero vendió un automóvil y una motocicleta y contrajo préstamos personales y consignados.
El total superó R$ 500.000, una cantidad que representaba una parte considerable de sus ingresos y que terminó comprometida por el colapso del sistema.
Historias como esta explican por qué el destino de las criptomonedas incautadas tiene una importancia que va mucho más allá de una disputa empresarial: para miles de familias, se trata de recuperar parte de los ahorros que perdieron.
El mercado de criptomonedas también cambió
El caso se desarrolló durante un período en el que el mercado brasileño de criptoactivos todavía tenía una regulación considerablemente menor que la actual. El especialista Felipe D’Urso señaló en el reportaje que entre el nacimiento de Bitcoin en 2008 y la regulación específica que comenzó a consolidarse posteriormente existió un período de fuerte expansión con reglas todavía limitadas para el sector.
La experiencia de la G.A.S. se convirtió así en uno de los casos que ayudaron a llamar la atención sobre los riesgos de captar dinero del público bajo promesas de rentabilidad vinculadas a criptomonedas.
El misterio que todavía permanece
La pregunta central continúa sin respuesta definitiva: ¿cuánto dinero permanece realmente en las carteras de criptomonedas vinculadas a Glaidson y quién podrá acceder a esos recursos?
El empresario afirmó ante la Justicia que existe una cantidad importante de criptomonedas en la cold wallet y que sería suficiente para pagar a los acreedores. Pero la existencia de los activos y la posibilidad práctica de recuperarlos son dos cuestiones diferentes.
Una cartera fría puede mantenerse desconectada de internet durante años. Sin la clave privada, incluso una enorme cantidad de bitcoins puede quedar inaccesible. Por eso, el pequeño dispositivo guardado en un cofre de la Policía Federal se transformó en una pieza central del caso.
Cinco años después de la Operación Kryptos, el “Faraón de los Bitcoins” continúa siendo protagonista de una historia en la que se mezclan criptomonedas, poder financiero, miles de acreedores y una fortuna cuyo verdadero destino todavía no está completamente esclarecido. La Justicia deberá determinar qué activos permanecen disponibles, cuáles fueron movilizados y, finalmente, cuánto podrá recuperarse para quienes quedaron atrapados en el colapso de la G.A.S.
Foto: Reprodução/TV Globo / G1
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