La pronunciada caída del dólar frente al guaraní está generando preocupación entre sectores productivos y empresariales de Paraguay. La Cámara de Comercio Paraguayo Americana (AmCham) advirtió que la volatilidad cambiaria afecta especialmente a actividades que trabajan con contratos en dólares, como las exportaciones, la construcción y el mercado inmobiliario, y reclamó mayor previsibilidad para planificar inversiones a largo plazo.
El debate adquirió mayor intensidad después de que la moneda estadounidense acumulara una caída cercana al 20% en un año frente al guaraní. Para muchos consumidores, un dólar más bajo puede representar una oportunidad para abaratar determinados productos importados, pero para las empresas que reciben sus ingresos en dólares y pagan gran parte de sus costos en moneda paraguaya, el escenario puede reducir considerablemente sus márgenes.
El presidente de AmCham Paraguay, Elías Saba, explicó que uno de los principales problemas no es únicamente el valor específico de la divisa, sino la velocidad y magnitud de sus variaciones. Sectores como el agro y la exportación, recordó, suelen asumir compromisos comerciales con precios fijados durante períodos de tres, seis o más meses. Si una empresa calcula sus operaciones con un determinado tipo de cambio y posteriormente el dólar pierde una parte importante de su valor, los ingresos obtenidos en guaraníes pueden resultar muy inferiores a los previstos.
Exportar puede dejar de ser tan rentable
La situación es particularmente sensible para las empresas exportadoras. Paraguay vende numerosos productos al exterior en dólares, pero buena parte de sus gastos —salarios, servicios, transporte interno e impuestos— se realiza en guaraníes.
Cuando el dólar cae, cada divisa obtenida por una exportación se convierte en menos guaraníes. Para las compañías con amplios márgenes de ganancia, el impacto puede ser absorbido con mayor facilidad. Sin embargo, actividades con márgenes más estrechos pueden enfrentar una reducción importante de su rentabilidad.
El sector empresarial también advierte que la volatilidad dificulta la elaboración de presupuestos. Un proyecto productivo puede requerir meses o incluso años de planificación, y una variación cambiaria intensa puede modificar los cálculos originales sobre costos, ganancias y retorno de la inversión.
Construcción e inmobiliarias también sienten el impacto
El fenómeno no se limita a las exportaciones. La construcción y el sector inmobiliario también están siguiendo con preocupación el comportamiento del mercado cambiario.
Muchas operaciones inmobiliarias en Paraguay se negocian o se pactan en dólares, mientras que una parte importante de los costos de construcción se paga en guaraníes. Esta combinación puede generar desajustes cuando el tipo de cambio experimenta movimientos bruscos. El sector inmobiliario ya había advertido que la falta de previsibilidad representa un riesgo para proyectos que necesitan planificarse con varios años de anticipación.
Según los empresarios, el desafío consiste en poder calcular con un grado razonable de seguridad cuánto costará desarrollar una obra y cuál será su retorno cuando el proyecto llegue al mercado.
¿Por qué no bajan automáticamente los precios de los productos importados?
Una de las preguntas más frecuentes entre los consumidores es sencilla: si el dólar baja, ¿por qué los productos importados no siempre reducen inmediatamente su precio?
Saba explicó que la respuesta depende de otros factores. Los bienes importados pueden verse afectados por la inflación en sus países de origen, los costos industriales, el transporte internacional y la logística. Por ello, una disminución de la cotización del dólar no necesariamente se traduce de forma automática y proporcional en una rebaja para el consumidor final.
El precio de un producto que llega a Paraguay es el resultado de una cadena de costos. El tipo de cambio es una pieza importante, pero no es la única.
Inversiones extranjeras: una paradoja en la economía paraguaya
El actual escenario presenta, además, una aparente contradicción. Mientras algunos sectores advierten que un dólar débil puede dificultar determinadas inversiones y afectar la rentabilidad de empresas extranjeras, representantes del mercado cambiario señalaron que el ingreso de capital extranjero está siendo intenso y también está contribuyendo a presionar la cotización del dólar hacia abajo.
Según el presidente de la Asociación de Casas de Cambio del Paraguay, Emil Mendoza, existe un movimiento inusual de capitales extranjeros atraídos por el fortalecimiento de la economía paraguaya. Ese ingreso de dólares aumenta la disponibilidad de la divisa en el mercado y puede contribuir a su depreciación frente al guaraní.
Esto demuestra que un dólar bajo puede tener diferentes interpretaciones: puede ser un problema para un exportador que cobra en esa moneda, pero al mismo tiempo puede reflejar una fuerte entrada de capitales y una mayor demanda por activos denominados en guaraníes.
El reclamo por mayor previsibilidad
Desde AmCham, la preocupación empresarial no apunta necesariamente a defender una cotización fija del dólar. El reclamo central está relacionado con la necesidad de reducir movimientos considerados demasiado abruptos.
Los sectores afectados plantean la necesidad de contar con una especie de “colchón” de previsibilidad, que permita a las empresas adaptarse gradualmente a las variaciones del mercado. Saba sostuvo que esto no implica cuestionar la autonomía del Banco Central del Paraguay, sino analizar cómo mantener condiciones que permitan una mejor planificación de las inversiones y de las operaciones comerciales.
El debate también involucra directamente al Banco Central del Paraguay (BCP). La autoridad monetaria sostiene que el tipo de cambio nominal no constituye un objetivo directo de la política monetaria y que su valor debe responder fundamentalmente a la oferta y la demanda, aunque puede intervenir en determinadas circunstancias para preservar el funcionamiento ordenado del mercado.
Un desafío para la economía paraguaya
La caída del dólar está poniendo frente a frente distintos intereses económicos. Exportadores, productores y sectores vinculados a contratos dolarizados buscan proteger su rentabilidad y previsibilidad. Por otro lado, un guaraní fuerte puede favorecer el poder adquisitivo de quienes cobran en moneda nacional y reducir determinados costos de importación.
La discusión, por tanto, va mucho más allá de si el dólar debe subir o bajar. El verdadero desafío consiste en encontrar un equilibrio que permita mantener la estabilidad macroeconómica sin provocar cambios demasiado bruscos que alteren las decisiones de inversión.
Paraguay enfrenta ahora una nueva prueba para su economía: convertir la fortaleza del guaraní y la llegada de capitales en oportunidades de crecimiento, sin que la volatilidad cambiaria termine debilitando a los sectores que producen, exportan y generan empleo.
Foto: ABC Color / Pexels
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