No hace falta abandonar nuestro planeta para encontrar paisajes que parecen pertenecer a otro mundo. Desde bosques con árboles milenarios y lagos de color rosa hasta enormes columnas de roca, volcanes en permanente transformación y ríos que cambian de tonalidad, la naturaleza ha creado escenarios tan extraordinarios que parecen diseñados para una película de ciencia ficción.
Una selección difundida este 30 de agosto reúne diez destinos naturales de diferentes continentes, modelados durante miles o millones de años por la erosión, los volcanes, el agua, el clima y otros procesos geológicos.

1. Kingley Vale, Reino Unido: el bosque donde algunos árboles tienen 2.000 años
En Sussex, al sur de Inglaterra, se encuentra Kingley Vale, una reserva conocida por sus antiguos tejos. Algunos de estos árboles alcanzan una edad aproximada de dos milenios, lo que los convierte en algunos de los seres vivos más antiguos de Gran Bretaña.
Sus troncos retorcidos, deformados por el paso del tiempo, crean una atmósfera que parece salida de un planeta fantástico. El área protegida ocupa más de 200 hectáreas y conserva un paisaje que sobrevivió mientras otros antiguos bosques de tejos desaparecieron a lo largo de la historia.

2. Turquía: las misteriosas chimeneas de hadas de Capadocia
En el corazón de Turquía, Capadocia presenta uno de los paisajes geológicos más reconocibles del mundo. Sus enormes columnas y torres de roca, conocidas popularmente como chimeneas de hadas, fueron moldeadas lentamente por la erosión.
El desgaste eliminó materiales más blandos y dejó estructuras protegidas por capas de roca más resistentes. Pero la región esconde todavía más sorpresas: bajo estas formaciones existen cuevas, viviendas y antiguas ciudades excavadas en la roca, utilizadas durante siglos por diferentes comunidades.

3. Irlanda del Norte: la geometría imposible de la Calzada del Gigante
Miles de columnas de piedra, muchas de ellas con formas geométricas casi perfectas, emergen en la costa de Irlanda del Norte formando la famosa Calzada del Gigante.
La leyenda atribuye el lugar al gigante Finn McCool, pero la ciencia ofrece otra explicación: estas estructuras se formaron por el enfriamiento y la contracción de enormes masas de lava hace millones de años. El resultado es un paisaje de columnas que parece construido deliberadamente por una civilización desconocida. El sitio fue reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1986.
4. Nueva Zelanda: las gigantescas esferas de Moeraki
En la playa de Koekohe, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, enormes rocas casi perfectamente redondas aparecen dispersas sobre la arena.
Las rocas de Moeraki pueden alcanzar cerca de dos metros y su aspecto ha alimentado numerosas historias. Para la tradición maorí, estarían relacionadas con los restos de una antigua canoa. La explicación geológica, sin embargo, indica que se formaron lentamente mediante procesos de endurecimiento de sedimentos durante millones de años y quedaron expuestas posteriormente por la erosión.

5. Belice: el gigantesco agujero azul en medio del mar
Desde el aire, parece una enorme puerta hacia las profundidades del océano. El Gran Agujero Azul de Belice es uno de los accidentes submarinos más impresionantes del planeta.
Tiene aproximadamente 300 metros de diámetro y unos 125 metros de profundidad. Su origen está relacionado con antiguas cuevas que quedaron inundadas cuando aumentó el nivel del mar. Las exploraciones submarinas realizadas a lo largo de los años permitieron estudiar su compleja estructura y crear mapas tridimensionales de sus profundidades.

6. Colombia: el río que se transforma en una explosión de colores
En plena naturaleza colombiana, Caño Cristales es conocido mundialmente como el Río de los Cinco Colores.
En determinadas épocas del año, su cauce puede presentar tonalidades rojas, amarillas, verdes y otros matices que transforman el paisaje. El fenómeno está relacionado principalmente con la presencia de la planta acuática Macarenia clavigera y con las condiciones específicas de luz y caudal.
El acceso turístico se encuentra regulado para proteger este ecosistema excepcional, considerado uno de los grandes tesoros naturales de Colombia y de América del Sur.
7. Namibia: el bosque muerto que el desierto conservó durante siglos
En el desierto de Namibia, Dead Vlei ofrece una imagen que parece detenida en el tiempo. Sobre una superficie clara y seca se levantan los esqueletos oscuros de antiguos árboles muertos hace siglos, rodeados por gigantescas dunas.
El clima extremadamente árido impidió que la madera se descompusiera rápidamente. Algunas dunas de la zona alcanzan alrededor de 400 metros de altura, creando un fuerte contraste entre el cielo, la arena rojiza y los árboles negros.
El resultado es uno de los paisajes más fotografiados y extraños del continente africano.

8. Filipinas: más de mil colinas que cambian de color
La isla de Bohol, en Filipinas, alberga las famosas Colinas de Chocolate, un conjunto de aproximadamente 1.268 elevaciones cónicas que cubren una extensa región.
Durante la estación seca, la vegetación adquiere una tonalidad marrón que recuerda al chocolate y da origen al nombre del lugar. Estas colinas fueron modeladas durante largos períodos por el agua y la erosión sobre formaciones de piedra caliza.
Vistas desde lo alto, forman un paisaje repetitivo y casi artificial, como si miles de estructuras idénticas hubieran sido colocadas sobre la superficie del planeta.

9. Hawái: el volcán que continúa creando nueva tierra
El Kilauea, en Hawái, es uno de los volcanes más activos del mundo y demuestra que algunos paisajes terrestres continúan transformándose ante nuestros ojos.
Sus erupciones expulsan lava que modifica constantemente el terreno. En períodos recientes, los espectáculos volcánicos han producido impresionantes fuentes de lava y han atraído a científicos y visitantes, siempre bajo estrictas medidas de seguridad.
Se estima que el volcán tiene entre 210.000 y 280.000 años, aunque su historia geológica sobre el nivel del mar es mucho más reciente. Cada nueva erupción recuerda que la Tierra sigue siendo un planeta geológicamente vivo.

10. Australia: el sorprendente lago de color rosa
En Middle Island, frente a la costa de Australia Occidental, se encuentra el lago Hillier, famoso por el intenso color rosado de sus aguas.
El lago mide aproximadamente 600 metros de largo y se encuentra separado del océano por una estrecha franja de tierra. Su color se asocia a microorganismos adaptados a ambientes extremadamente salinos, entre ellos el alga Dunaliella salina, además de bacterias presentes en las costras de sal.
El contraste entre el rosa del lago, el azul profundo del océano y el verde de la vegetación convierte al lugar en una imagen difícil de creer incluso cuando se observa desde el aire.
Estos diez destinos demuestran que la ciencia ficción no siempre necesita efectos especiales. La propia Tierra, moldeada durante millones de años por fuerzas naturales, conserva escenarios capaces de desafiar nuestra imaginación. Desde las profundidades del océano hasta los desiertos más secos, el planeta todavía guarda lugares que parecen pertenecer a otro mundo.
Foto: imágenes de archivo de los diferentes destinos
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