Una combinación poco habitual puede transformar ingredientes sencillos en un plato elegante y fácil de preparar. Pescado, puré de papa, ricota, aceitunas negras y perejil forman la base de este budín salado, que se prepara sin necesidad de horno y adquiere su consistencia después de varias horas en la heladera. La receta, elaborada por Myriam Vera y publicada por ABC Color, admite tanto pescado fresco o congelado como atún o caballa en conserva.
La preparación comienza con 500 gramos de pescado, que puede cocinarse a la plancha o al vapor. También existe una alternativa más rápida: utilizar una lata grande de atún o caballa al agua, siempre bien escurrida. Esta posibilidad convierte la receta en una opción práctica para aprovechar productos que ya se encuentran disponibles en la despensa.
Una vez cocido el pescado, se mezcla con 400 gramos de puré de papa frío y 200 gramos de ricota. A esta base se incorporan tres cucharadas de perejil picado y 100 gramos de aceitunas negras. La papa proporciona cuerpo y suavidad, mientras que la ricota aporta una textura cremosa y el pescado concentra el sabor principal del plato.
El secreto para conseguir la consistencia característica del budín está en la gelatina sin sabor. Se utilizan dos sobres, que deben disolverse primero en media taza de caldo de verduras desgrasado tibio. Después de dejarla reposar unos minutos, se calienta suavemente hasta que vuelva a quedar líquida y se incorpora a la mezcla de pescado, papa y ricota.
La preparación se coloca posteriormente en una budinera de entre 20 y 22 centímetros, previamente humedecida con rocío vegetal. Se alisa la superficie y llega entonces el momento más importante: el reposo. El budín debe permanecer aproximadamente ocho horas en la heladera, tiempo necesario para que la gelatina actúe y la preparación adquiera firmeza suficiente para desmoldarse sin romperse.
El resultado es un plato que puede servirse frío y que se presta especialmente bien para una comida liviana o para una presentación diferente en una mesa familiar. ABC Color recomienda acompañarlo con una ensalada de tomates, zanahoria y granos de choclo, una combinación que aporta frescura y contraste frente a la textura compacta y cremosa del budín.
La receta también tiene una característica interesante para la cocina cotidiana: permite aprovechar sobras o preparaciones que ya estén listas. Si existe puré de papa frío del día anterior, puede utilizarse directamente. Incluso el pescado puede sustituirse por una conserva de atún o caballa al agua, reduciendo considerablemente el tiempo de elaboración.
No se trata de una preparación que requiera técnicas sofisticadas. El punto fundamental es respetar el orden: cocinar y escurrir bien el pescado, combinar los ingredientes, preparar correctamente la gelatina y dejar que el conjunto repose el tiempo suficiente. La heladera hace buena parte del trabajo final, transformando una mezcla blanda en un budín que puede cortarse y presentarse en porciones.
La combinación de pescado y ricota también permite obtener una preparación con diferentes fuentes de proteínas, mientras que la papa aporta carbohidratos. Las aceitunas añaden sabor y las verduras de la ensalada completan el plato. Como ocurre con cualquier receta, la cantidad y el equilibrio nutricional dependerán de las porciones y del resto de la alimentación diaria.
Una de las ventajas de este budín es que puede prepararse con varias horas de anticipación. De hecho, necesita permanecer en frío durante ocho horas, por lo que resulta conveniente hacerlo el día anterior cuando se busca tener la comida lista con anticipación. Esto lo convierte en una alternativa interesante para reuniones familiares, almuerzos o comidas en las que se quiere evitar cocinar a último momento.
La presentación también juega a favor. Una vez firme, el budín puede desmoldarse entero y llevarse a la mesa acompañado por la ensalada, permitiendo servir las porciones directamente desde la fuente. El contraste entre el budín frío y la ensalada fresca convierte ingredientes cotidianos en un plato con apariencia mucho más elaborada.
La receta ofrece además una pequeña lección de cocina: no siempre hace falta utilizar el horno para conseguir una preparación compacta y con buena presentación. En este caso, la combinación de gelatina, frío y una mezcla suficientemente consistente permite obtener el mismo efecto de un budín moldeado sin necesidad de una cocción prolongada.
Con pescado fresco, atún o caballa, puré de papa, ricota, aceitunas y algunas hierbas, la preparación puede adaptarse a diferentes presupuestos y preferencias. El resultado es una alternativa distinta a las habituales croquetas, tortillas o empanadas de pescado.
Un plato frío, fácil de preparar con anticipación y basado en ingredientes conocidos: el budín de pescado, ricota y papa demuestra que una combinación sencilla puede convertirse en una propuesta diferente para la mesa.
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