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Corea del Sur estima que Corea del Norte posee entre 80 y 120 armas nucleares, una cifra considerablemente superior a las 57 que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había mencionado un día antes. La diferencia expone la dificultad de conocer con precisión el tamaño del arsenal de Pyongyang y aparece en un momento especialmente sensible, después de que Trump anunciara que pretende reunirse nuevamente con Kim Jong-un durante este año.
El dato fue presentado este jueves por el ministro de Defensa surcoreano, Ahn Gyu-back, durante una sesión parlamentaria. El funcionario evitó entregar una cifra exacta y explicó que el rango de 80 a 120 corresponde a la estimación que habitualmente manejan las autoridades de Corea del Sur a partir de información procedente de organismos de investigación y análisis.
La diferencia es significativa. La estimación surcoreana más alta duplica ampliamente la cifra de 57 armas mencionada por Trump, aunque ninguna de las dos cifras puede considerarse un inventario comprobado. Corea del Norte mantiene un programa nuclear altamente reservado y no existe acceso independiente a sus instalaciones, materiales almacenados o número real de ojivas desplegadas.
Trump sorprendió el miércoles al afirmar públicamente que Pyongyang dispone de 57 armas nucleares «muy poderosas». El presidente estadounidense no explicó el origen de esa cifra, que además resulta particularmente precisa frente a las estimaciones que suelen manejar organismos y centros especializados.
La declaración de Trump se produjo mientras hablaba sobre sus planes de volver a reunirse con Kim Jong-un. El mandatario estadounidense confirmó que pretende encontrarse con el líder norcoreano antes de que termine 2026, después de los tres encuentros que ambos mantuvieron durante su primer mandato.
El anuncio se produjo además después de que Washington ordenara reducir el alcance de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. Trump argumentó que esas maniobras transmitían a Pyongyang un mensaje hostil y sostuvo que mantener una relación positiva con Kim es importante para avanzar en una eventual negociación.
Sin embargo, Corea del Norte no mostró hasta ahora señales claras de estar preparada para retomar una negociación sobre desnuclearización. Kim Yo-jong, hermana y una de las principales figuras políticas del régimen, cuestionó las recientes iniciativas estadounidenses y afirmó que la reducción de los ejercicios militares no cambia la naturaleza de lo que Pyongyang considera una política hostil.
El problema para cualquier futura negociación es que el programa nuclear norcoreano avanzó considerablemente desde las reuniones entre Trump y Kim de 2018 y 2019. Pyongyang ha desarrollado distintos tipos de misiles y trabaja en capacidades que podrían permitir transportar armas nucleares hacia diferentes objetivos.
Por eso, la cantidad de ojivas es solamente una parte del problema. Para evaluar la capacidad nuclear real de un país también es necesario considerar los sistemas de lanzamiento, la posibilidad de mantener las armas operativas, la protección de las instalaciones y la capacidad de conservar una estructura de mando durante un conflicto.
La estimación de 80 a 120 armas tampoco significa que Corea del Norte disponga necesariamente de esa cantidad de misiles preparados para ser utilizados. Una ojiva almacenada, una ojiva integrada en un sistema de lanzamiento y un arma desplegada en condiciones operativas representan situaciones militares diferentes.
Corea del Sur tampoco reconoce oficialmente a Corea del Norte como un Estado nuclear, pese a admitir que el régimen posee un arsenal. El Gobierno de Seúl mantiene su política de no desarrollar armas nucleares propias y continúa apoyándose en el llamado paraguas nuclear estadounidense como elemento central de su estrategia de seguridad.
La discrepancia entre las cifras también demuestra la dificultad que tienen incluso los gobiernos de la región para determinar el tamaño exacto del arsenal norcoreano. Las estimaciones dependen de información satelital, inteligencia, análisis de instalaciones conocidas, producción estimada de material fisible y otros indicadores que deben ser interpretados.
La incertidumbre es, en sí misma, uno de los elementos que aumentan la preocupación internacional. Si Pyongyang continúa produciendo material nuclear y desarrollando nuevos sistemas de lanzamiento, su capacidad podría crecer aunque no exista información pública suficiente para determinar cuánto.
El contexto diplomático agrega otra dimensión. Trump intenta recuperar la relación personal que construyó con Kim durante su primer mandato, mientras Corea del Norte se encuentra en una posición estratégica diferente a la de 2018. Sus vínculos con Rusia se profundizaron y el país continúa desarrollando sus capacidades militares.
El acercamiento estadounidense también genera inquietud en Corea del Sur. La reducción de ejercicios militares conjuntos fue recibida con atención en Seúl porque esos entrenamientos constituyen una parte importante de la preparación de la alianza entre ambos países.
La eventual reunión entre Trump y Kim podría convertirse, por lo tanto, en una negociación muy diferente de las anteriores. Estados Unidos continúa planteando el problema nuclear, pero Corea del Norte parece considerar su arsenal como una pieza fundamental para garantizar la supervivencia del régimen.
En 2019, las conversaciones entre ambos dirigentes terminaron sin acuerdo debido principalmente a las diferencias sobre el levantamiento de sanciones y el alcance de la desnuclearización. Desde entonces, Pyongyang ha seguido fortaleciendo su capacidad militar.
Ahora Trump pretende volver a utilizar la diplomacia personal, pero tendrá que hacerlo frente a un adversario con un arsenal nuclear posiblemente mayor al que públicamente se reconocía hasta ahora.
La cifra definitiva probablemente seguirá siendo imposible de establecer con certeza mientras Corea del Norte mantenga sus instalaciones y producción nuclear bajo secreto.
Lo que sí está claro es que existe una diferencia considerable entre las estimaciones de Washington y Seúl y que el arsenal norcoreano continúa siendo uno de los principales factores de tensión en Asia oriental. La cifra de 57 armas mencionada por Trump queda por debajo del rango de 80 a 120 presentado por el ministro de Defensa surcoreano, mientras Pyongyang mantiene silencio sobre la dimensión real de sus capacidades.
El dato adquiere todavía mayor relevancia porque aparece justo cuando Estados Unidos busca reabrir el diálogo con Kim Jong-un. Trump quiere volver a sentarse con el líder norcoreano, pero esta vez deberá negociar con un programa nuclear más desarrollado y con una incertidumbre mucho mayor sobre el tamaño real del arsenal.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
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