
Las fuerzas de seguridad de Brasil podrán consultar durante controles y operativos de tránsito si el teléfono celular que lleva una persona figura como robado, hurtado o extraviado. La medida fue implementada por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública y utiliza el IMEI, el código de 15 dígitos que identifica de manera individual a cada teléfono, para realizar una consulta en el Banco Nacional de Celulares con Restricción.
La nueva herramienta no significa que todos los conductores que sean detenidos en una blitz tendrán obligatoriamente que entregar información sobre su teléfono. Según explicó el ministro de Justicia y Seguridad Pública, la consulta dependerá de las circunstancias de cada abordaje y quedará a criterio de la autoridad policial.
El procedimiento está pensado para que el agente no tenga que revisar físicamente el aparato. El ciudadano puede mostrar el IMEI ingresando *#06# en la pantalla de llamadas del teléfono. El código aparecerá automáticamente y podrá ser consultado por los agentes en la base nacional.
Uno de los puntos destacados por el Ministerio de Justicia es la protección de la privacidad. La policía no podrá acceder a fotografías, videos, conversaciones, aplicaciones, archivos ni demás contenidos personales del teléfono mediante este procedimiento. La consulta se limita al número IMEI y a su eventual registro como aparato con restricción.
Si el sistema indica que el celular fue denunciado como robado o hurtado, el aparato podrá ser aprehendido para investigación y el portador trasladado a una delegación policial. La situación puede derivar en una investigación por receptación, aunque las circunstancias concretas deberán ser determinadas por las autoridades.
Esto significa que llevar un teléfono denunciado como robado no necesariamente permite concluir automáticamente que quien lo tiene participó del delito original. La investigación deberá establecer cómo llegó el aparato a manos del portador y si conocía o no su procedencia ilícita.
En caso de haber comprado el teléfono de buena fe, la persona podrá presentar elementos que permitan demostrar el origen legítimo del equipo. Entre ellos pueden encontrarse la factura o nota fiscal, información del vendedor, datos de la tienda y registros de la negociación.
La base utilizada por las fuerzas de seguridad es el Banco Nacional de Celulares con Restricción, creado por el Gobierno brasileño en junio de este año para reunir información sobre teléfonos robados, hurtados o extraviados en diferentes regiones del país.
El sistema busca enfrentar uno de los problemas asociados al robo de teléfonos: la posibilidad de que los aparatos sustraídos sean revendidos posteriormente en el mercado informal. Al disponer de una base nacional, la policía puede comprobar durante una intervención si un equipo que circula por las calles aparece vinculado a una denuncia.
La medida también puede afectar al mercado de teléfonos usados. Quienes compren un celular de segunda mano deberán prestar especial atención a su procedencia, conservar los comprobantes de compra y verificar que el IMEI del equipo no tenga restricciones.
El secretario Nacional de Seguridad Pública, Chico Lucas, afirmó que la solicitud del IMEI constituye una consulta de carácter cadastral y sostuvo que el agente no necesita acceder al contenido del aparato. El Ministerio prepara además un manual de buenas prácticas para orientar a los policías sobre la utilización de la herramienta.
La iniciativa llega en un momento en que el Gobierno brasileño busca ampliar el uso de herramientas tecnológicas para combatir el robo y la comercialización ilegal de celulares. La estrategia combina bases de datos, sistemas de bloqueo y mecanismos para facilitar la identificación de los dispositivos recuperados.
Para los ciudadanos, el principal cambio será que un teléfono puede convertirse en objeto de verificación durante determinadas operaciones policiales, aunque no exista una obligación de revisar sistemáticamente todos los celulares durante cada control.
La herramienta también refuerza la importancia de conocer el IMEI del propio dispositivo. Ese número puede utilizarse para identificar el equipo y resulta especialmente importante en caso de pérdida o robo.
La nueva fiscalización apunta principalmente a dificultar la circulación de teléfonos de origen ilícito y facilitar su recuperación, sin que los agentes tengan acceso a la información privada almacenada en ellos. El desafío será garantizar que las consultas se realicen dentro de los límites establecidos y que una persona que adquirió un equipo legítimamente pueda demostrar fácilmente su procedencia.
En definitiva, el Gobierno brasileño incorpora una nueva herramienta de control que vincula los operativos policiales con una base nacional de celulares restringidos. El IMEI pasa así a tener un papel más importante en las verificaciones de seguridad, mientras que conservar la factura y otros comprobantes de compra adquiere especial relevancia para quienes adquieren teléfonos usados.
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