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Treinta y un años después de la desaparición forzada de Guillermo Anzola Grajales y Julio Eduardo Malina Arias, el Estado colombiano reconoció oficialmente su responsabilidad internacional por las graves violaciones de derechos humanos cometidas en este caso y ofreció disculpas públicas a sus familiares, en un acto que busca avanzar en el camino de la verdad, la justicia y la reparación.
El Ministerio de Relaciones Exteriores hizo público el reconocimiento, en cumplimiento del acuerdo conciliatorio suscrito el 24 de junio de 2025 ante la Procuraduría General de la Nación, luego de que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas concluyera que Colombia vulneró derechos fundamentales de las víctimas y de sus familias, entre ellos el derecho a la vida, a la libertad y seguridad personal, al reconocimiento de la personalidad jurídica, a no ser sometidos a torturas o tratos crueles y al acceso a un recurso judicial efectivo.
Guillermo Anzola Grajales y Julio Eduardo Malina Arias desaparecieron el 9 de marzo de 1995 en el municipio de Puerto Triunfo, Antioquia, en la región del Magdalena Medio. Desde ese día, sus familiares emprendieron una búsqueda que se prolongó durante décadas, acudiendo a todas las instituciones del Estado en busca de respuestas. Ocho días después de la desaparición, el vehículo en el que se movilizaban fue encontrado abandonado en el municipio de San Francisco, Antioquia. De acuerdo con un informe de la Fiscalía de Puerto Triunfo, en el automóvil no existía rastro alguno de sus ocupantes.
El caso fue impulsado durante años por la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES) y la Comisión Colombiana de Juristas, organizaciones que promovieron acciones judiciales y llevaron la denuncia ante instancias internacionales ante la falta de resultados en las investigaciones nacionales.
Como parte del reconocimiento oficial, la Cancillería expresó sus excusas públicas a Luz Elena, Astrid Elena, Isabel Johana y Leidy Yakeline, esposa e hijas de Guillermo Anzola Grajales, así como a Rosa María, Yovanny, Hubert Eduardo, Rubén Darío y Leidy Astrid, esposa e hijos de Julio Eduardo Malina Arias, por la desaparición forzada de sus seres queridos, la ausencia de respuestas sobre su paradero, la falta de identificación y sanción de los responsables materiales e intelectuales y la demora en garantizar una reparación integral.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también hizo un llamado a la Fiscalía General de la Nación y a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas para que aceleren las investigaciones y fortalezcan los esfuerzos dirigidos a establecer la verdad de lo ocurrido, identificar y judicializar a los responsables y, sobre todo, encontrar el paradero de Guillermo Anzola Grajales y Julio Eduardo Malina Arias, cuyos familiares continúan esperando respuestas más de tres décadas después de su desaparición.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS CASTAñEDA
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