
En un hecho sin precedentes para la agenda de derechos humanos en el Cono Sur, un amplio espectro de líderes religiosos y referentes ecuménicos se reunió en Asunción, Paraguay, durante el desarrollo de los encuentros preparatorios y sesiones paralelas a la XLVI Reunión de Altas Autoridades sobre Derechos Humanos del MERCOSUR (RAADH). Durante las jornadas de junio de 2026, figuras de la Iglesia Católica, el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), autoridades del Congreso Judío Latinoamericano, líderes de la fe islámica y representantes de las tradiciones afroamericanas y de pueblos originarios unieron sus voces para denunciar el preocupante incremento de la intolerancia en la región. Este encuentro, celebrado bajo la Presidencia Pro Témpore Paraguaya, se posicionó como un espacio crítico de incidencia política, logrando que la problemática del acoso sistemático por motivos de fe sea discutida en los pasillos de las instancias que definen las políticas públicas regionales, subrayando que la paz social y la libertad de culto son los pilares invisibles que sostienen la estabilidad de los países miembros frente a la polarización política actual.
La delegación, que presentó un documento formal ante la Secretaría del Mercosur y los representantes del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (IPPDH), enfatizó que la tipificación de los delitos de odio debe ser una prioridad absoluta en el Parlamento del Mercosur (PARLASUR). Los líderes explicaron que la falta de marcos legales unificados permite que actos de profanación de lugares de culto, ataques físicos y el hostigamiento verbal hacia ciudadanos por portar símbolos espirituales queden frecuentemente impunes o sean tratados como faltas menores. Como beneficio directo de esta propuesta, se busca establecer un estándar jurídico regional que proteja la integridad de todas las comunidades de fe, garantizando que los sistemas judiciales nacionales cuenten con herramientas precisas para sancionar la discriminación, lo que fortalecerá el Estado de Derecho en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, previniendo que la espiral de violencia que afecta a las grandes metrópolis sudamericanas continúe fragmentando la convivencia ciudadana.
Un componente central de la agenda discutida en Asunción fue la necesidad de crear un Comité Permanente de Libertad Religiosa, un órgano técnico que tendría la responsabilidad de realizar un seguimiento anual sobre el estado de la pluralidad de fe en el territorio del bloque. Esta entidad, según las autoridades religiosas, no solo emitiría informes para el monitoreo de abusos, sino que actuaría como un mediador neutral en conflictos sociales derivados de la intolerancia. El beneficio estratégico de esta iniciativa reside en su capacidad para ofrecer datos estadísticos y recomendaciones concretas que permitan a los gobiernos del Mercosur diseñar políticas públicas más inclusivas y respetuosas de la diversidad. Al institucionalizar este comité, se lograría que la protección de la libertad de conciencia sea vista como un indicador de desarrollo democrático, asegurando que los derechos de las minorías espirituales, históricamente marginadas, tengan una voz directa ante los órganos ejecutivos y las cancillerías de los Estados Parte, consolidando así un tejido social más robusto frente a las crisis globales.
Más allá del plano estrictamente legal, los líderes ecuménicos resaltaron el valor incalculable de las organizaciones de base religiosa como ejes de asistencia humanitaria y protección social ante los flujos migratorios y la pobreza extrema que atraviesan las fronteras del bloque. En las sesiones de trabajo desarrolladas en Paraguay, se dejó constancia de que miles de parroquias, centros de asistencia y comedores comunitarios están supliendo, diariamente, las deficiencias estructurales de los Estados americanos, brindando alimento, albergue y asesoramiento legal a familias en estado de vulnerabilidad extrema. Los líderes exigieron que los gobiernos establezcan canales de financiamiento transparentes y un esquema de exenciones impositivas coordinadas para potenciar esta infraestructura solidaria transfronteriza. Este reconocimiento legal de la labor asistencial permitiría que las iglesias y templos operen como verdaderos nodos de cohesión social, facilitando la libre circulación de suministros humanitarios entre países miembros, un beneficio directo que impactaría en la calidad de vida de los sectores más desprotegidos de la población regional.
En cuanto a la dimensión educativa, el foro propuso la implementación de materiales didácticos conjuntos enfocados en la cultura de la paz, la tolerancia y el respeto mutuo para ser adoptados de manera voluntaria en los sistemas de educación básica de los países miembros del Mercosur. Los expertos presentes coincidieron en que el rescate de la dimensión ética y humanística de los ciudadanos es la herramienta más eficaz para contrarrestar los índices de violencia urbana y el individualismo contemporáneo. Al coordinar estos programas de enseñanza a nivel regional, se busca crear una generación de jóvenes formados en el valor de la diversidad, capaz de desactivar los brotes de intolerancia desde las aulas. Este esfuerzo educativo, apoyado por una red de líderes de diversas fes, representa una inversión a largo plazo para sanar las heridas de una sociedad fragmentada por la crisis económica, transformando la educación en un motor de cohesión cultural que trasciende las fronteras nacionales y fortalece la integración profunda del bloque sudamericano.
Finalmente, el encuentro concluyó con un llamado enérgico a proteger los sitios sagrados de las comunidades indígenas y afrodescendientes, solicitando una mayor intervención de los sistemas judiciales para evitar que el avance de proyectos de desarrollo industrial extractivo y la expansión agropecuaria destruyan territorios que poseen un valor místico e histórico esencial. Los voceros religiosos insistieron en que el respeto por la cosmogonía de estos pueblos es un acto de justicia histórica indispensable para alcanzar una verdadera integración regional basada en el reconocimiento de la pluralidad cultural. Este compromiso marca el inicio de una campaña de cabildeo institucional que busca colocar a la dimensión espiritual en el centro de las discusiones sobre el desarrollo humano integrado de Sudamérica. Al visibilizar estas demandas en foros de alto nivel como la RAADH en Asunción, los líderes ecuménicos han logrado que la protección de la diversidad espiritual sea reconocida, de manera oficial, como una prioridad estratégica para la estabilidad y el crecimiento sostenible de todo el Mercosur hacia finales de este año 2026.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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