
El sector industrial del Mercosur está enfrentando una crisis silenciosa pero devastadora: la escasez crítica de personal técnico especializado. Informes sectoriales publicados recientemente revelan que las empresas en Brasil y Argentina están teniendo serias dificultades para cubrir puestos clave en áreas de mantenimiento robótico, automatización de procesos y gestión de cadenas de suministro. El sistema educativo, por su parte, sigue enfocado en modelos de enseñanza que, si bien son fundamentales para la formación humanística, no están respondiendo con la velocidad necesaria a los cambios tecnológicos que exige la cuarta revolución industrial, dejando a miles de jóvenes sin las competencias necesarias para empleos de alta calidad.
Desde la perspectiva económica, este desajuste es responsable de una pérdida significativa de productividad. La incapacidad de las empresas para adoptar tecnologías avanzadas debido a la falta de personal calificado frena la modernización del aparato productivo, haciendo que los productos del Mercosur sean menos competitivos frente a las importaciones de países asiáticos que cuentan con una fuerza laboral altamente entrenada. El problema no es solo la falta de cursos, sino la desconexión profunda entre las instituciones de enseñanza técnica y el sector privado. Las empresas han comenzado a implementar sus propias academias corporativas para suplir la falta de formación formal, lo cual es una solución parche que no aborda el problema de raíz en el sistema público de educación.
La propuesta de crear «centros de excelencia regional» en formación técnica ha ganado tracción en los foros económicos del bloque. La idea es establecer polos educativos donde se concentre la tecnología de punta y donde la formación sea financiada tanto por el Estado como por las empresas que se beneficiarán de los egresados. Este modelo de colaboración público-privada es común en otros mercados, pero en el Mercosur enfrenta obstáculos culturales y políticos. La reticencia a privatizar aspectos de la educación, combinada con la falta de incentivos fiscales claros para las empresas que deciden invertir en educación, ha mantenido a la región en un estancamiento que ya comienza a pasar factura en los indicadores de crecimiento industrial.
Además, existe una necesidad imperativa de modernizar el equipamiento de las escuelas técnicas regionales. Muchos de los centros públicos siguen utilizando maquinaria obsoleta, lo que significa que los estudiantes aprenden habilidades que ya no tienen lugar en la industria moderna. La inversión necesaria para actualizar estos laboratorios es considerable, y en un contexto de restricción presupuestaria, los gobiernos suelen recortar precisamente estas áreas que requieren mayor capital inicial. Esta política de corto plazo condena al sistema educativo a perpetuar un ciclo de baja productividad, donde los egresados no logran alcanzar los niveles salariales que el mercado global ofrece, exacerbando la desigualdad social.
El rol del Mercosur como bloque comercial debería ser el de un facilitador de este intercambio de conocimientos. Se han propuesto pasantías transfronterizas donde estudiantes de un país puedan realizar prácticas en industrias de otro socio del bloque, promoviendo no solo el aprendizaje técnico sino también la integración cultural. Este tipo de movilidad es esencial para crear un mercado laboral regional integrado. Si el bloque logra unificar los estándares de certificación técnica, las empresas podrían buscar talento en cualquier país miembro con la seguridad de que el nivel de competencia es el requerido. La transformación de la educación técnica es, por tanto, la condición sine qua non para que el bloque logre saltar la brecha de desarrollo y consolidarse como un actor industrial de peso.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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