
Uruguay asumirá la Presidencia Pro Tempore del Mercosur en la cumbre del 30 de junio con un objetivo prioritario claramente definido: resolver la distribución interna de las cuotas de exportación del acuerdo con la Unión Europea antes de fines de septiembre, poniendo fin al sistema caótico que el canciller Mario Lubetkin describió como «la ley de la selva». El gobierno de Yamandú Orsi ha planteado que utilizará su rol al frente del bloque no solo para destrabar la discusión por las cuotas, sino también para impulsar la profundización e implementación del acuerdo con la UE, que abre el acceso a un mercado de más de 750 millones de personas y a cerca del 20% del producto interno bruto mundial. El canciller Lubetkin señaló que el país ya se prepara para ejercer ese rol y que los equipos técnicos están trabajando ya en la resolución del problema de las cuotas, que es el asunto pendiente más sensible del acuerdo.
El compromiso temporal que asumió el gobierno uruguayo es preciso y ambicioso. «Antes de fines de septiembre ese tema tiene que estar cerrado», afirmó Lubetkin, quien aseguró que las conversaciones avanzan en un clima mejor que al inicio y que existe una percepción más clara por parte de los cuatro países de la necesidad de alcanzar acuerdos. El objetivo, según el canciller, es «no ir con la ley de la selva», una expresión que describe gráficamente el sistema actual de «primero llegado, primero servido» que ha permitido a Argentina y Uruguay capturar la mayor parte de las cuotas en detrimento de Brasil y Paraguay. La meta del gobierno uruguayo es comenzar 2027 con un esquema ordenado de reparto de los cupos establecidos entre los países miembros, en el marco de las cuotas de exportación a Europa con reducción arancelaria.
La estrategia uruguaya contempla una solución en dos etapas que combina el pragmatismo con la ambición de largo plazo. La estrategia apunta a un acuerdo transitorio que cubra el período mayo-diciembre de 2026, mientras se negocia una distribución definitiva a más largo plazo. La vicecanciller Valeria Csukasi se mostró optimista en que los cuatro países puedan aceptar que es mucho más importante tener un acuerdo para estos ocho meses que prolongar la incertidumbre actual. Esta aproximación gradual —primero un acuerdo transitorio, luego una distribución definitiva— refleja la conciencia del gobierno uruguayo de que resolver de una vez toda la distribución de las cuotas es políticamente complejo, y de que es preferible avanzar por etapas que arriesgar un bloqueo total de la negociación. La habilidad de Uruguay para construir este acuerdo transitorio será la primera prueba de su Presidencia Pro Tempore y determinará el tono de su gestión al frente del bloque.
La posición de Uruguay para liderar esta negociación se ve fortalecida por la acumulación de presidencias multilaterales que el país ejerce simultáneamente. La presidencia pro tempore, que Uruguay ejercerá en paralelo con las de la CELAC, el Consenso de Brasilia y el G-77 más China, le otorga a Montevideo la facultad de fijar la agenda del bloque durante seis meses y una autoridad diplomática sin precedentes para un país de su tamaño. Esta posición de liderazgo múltiple es el activo más valioso que Uruguay aporta a la conducción del Mercosur, y la que le permite aspirar a resolver problemas que la presidencia paraguaya no pudo cerrar. El gobierno de Orsi ha dejado claro que no aceptará que la distribución de las cuotas quede en un preacuerdo informal entre operadores privados, sino que exigirá un instrumento jurídico aprobado por los órganos del bloque.
La agenda de la Presidencia Pro Tempore uruguaya incluye además una intensa actividad diplomática que busca atraer la atención internacional hacia Montevideo. El presidente de Chile, José Antonio Kast, visitará Uruguay el 1 de julio, y para diciembre está prevista la visita del presidente de Eslovaquia. «Creo que va a haber una circulación hacia Montevideo, que es lo que queremos», expresó el canciller Lubetkin. Esta proyección de Uruguay como centro de la diplomacia regional durante su semestre al frente del Mercosur es coherente con la ambición del gobierno de Orsi de utilizar la Presidencia Pro Tempore como plataforma para amplificar la influencia internacional del país. El semestre que Uruguay tiene por delante al frente del bloque será, sin exageración, uno de los más decisivos de la historia reciente del Mercosur, y su éxito o fracaso en la resolución de las cuotas definirá el balance de su gestión.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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