
Este viernes 12 de junio de 2026, el Mercosur tiene 18 días para la Cumbre presidencial del 30 de junio en la sede de la CONMEBOL en Luque, y la dinámica política del bloque vuelve a estar marcada por la tensión entre el presidente argentino Javier Milei y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que representan las dos visiones más antagónicas sobre el futuro del bloque. La tensión Milei-Lula es el eje estructural de la política del Mercosur desde que el presidente argentino asumió el poder, y los antecedentes de las cumbres anteriores muestran que esa tensión, aunque no ha llegado a romper el bloque, sí ha condicionado todas sus decisiones importantes. En la cumbre de julio de 2025 en Buenos Aires, Milei amenazó con irse del bloque y reclamó mayor apertura comercial, mientras Lula defendió la estructura actual del Mercosur con el respaldo de Uruguay y Bolivia. En la cumbre de diciembre de 2025 en Foz do Iguaçu, las diferencias entre Milei y Lula sobre Venezuela y sobre la flexibilización del Arancel Externo Común volvieron a marcar el encuentro. La Cumbre del 30 de junio en Luque será el próximo capítulo de esa tensión estructural.
Las posiciones de los cinco presidentes del bloque ante la Cumbre de Luque están relativamente definidas y reflejan la heterogeneidad política del Mercosur de 2026. Milei mantiene su postura de exigir mayor apertura comercial, flexibilización del Arancel Externo Común para poder firmar acuerdos bilaterales —especialmente con Estados Unidos— y reducción de la burocracia del bloque, con la amenaza implícita de retirar a Argentina del Mercosur si sus demandas no son atendidas. Lula defiende la estructura actual del bloque, el Arancel Externo Común y la negociación colectiva como instrumentos que protegen a sus miembros en un mundo de creciente proteccionismo. Orsi, desde Uruguay, mantiene una posición intermedia que combina la defensa de la integración con la búsqueda de mayor flexibilidad para negociar acuerdos individuales como el CPTPP. Peña, desde Paraguay, mantiene una buena sintonía con Milei pero gestiona la Presidencia Pro Tempore con pragmatismo institucional. Y Bolivia, en proceso de adhesión plena pero atravesando una crisis democrática interna, no tiene las condiciones políticas para liderar ninguna posición en la Cumbre.
El traspaso de la Presidencia Pro Tempore de Paraguay a Uruguay que se concretará en la Cumbre del 30 de junio es uno de los momentos clave del encuentro. Paraguay entrega un balance de seis meses extraordinariamente activos: la entrada en vigor del acuerdo con la UE, la X Ronda del TLC con Canadá, el SISME respaldado unánimemente, la promulgación del acuerdo de cooperación policial fronteriza por parte de Brasil, y la organización del Foro Empresarial del Mercosur. Uruguay recibe el mando con una agenda clara centrada en la resolución de las cuotas del acuerdo con la UE, la digitalización aduanera y la convergencia institucional entre el Mercosur y la CELAC que Orsi preside simultáneamente. El contraste entre la presidencia paraguaya que termina y la uruguaya que comienza es también el contraste entre dos estilos de gestión del bloque: el pragmatismo institucional de Peña y el multilateralismo activo de Orsi.
Los temas pendientes que la Cumbre del 30 de junio debe resolver siguen siendo los cinco que llevan semanas en negociación: la formalización de las cuotas de carne, el presupuesto del FOCEM 2, el anuncio político del TLC con Canadá, la posición del bloque sobre Bolivia y la declaración de principios sobre criterios democráticos para la ampliación. La habilidad diplomática de la cancillería paraguaya en estos 18 días determinará cuántos de esos temas llegan resueltos a la mesa presidencial. Si la Cumbre del 30 de junio logra producir resultados concretos en la mayoría de esos temas a pesar de la tensión estructural entre Milei y Lula, habrá demostrado que el Mercosur puede funcionar incluso con las diferencias políticas más profundas entre sus miembros. Esa demostración — que el bloque es más fuerte que las diferencias ideológicas de sus gobiernos — es quizás el mensaje más importante que la Cumbre del 35.° aniversario del Tratado de Asunción puede enviar al mundo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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