
Las autoridades argentinas reforzaron esta semana la seguridad en la frontera con Brasil ante la posibilidad de que pandilleros acosados por las fuerzas del orden locales intenten escapar por alguno de los pasos fronterizos, tras una sangrienta redada policial en dos favelas de Río de Janeiro que dejó un saldo de muertos y detenidos y que generó una dispersión de miembros de organizaciones criminales que las autoridades regionales están monitoreando con máxima atención. El refuerzo de la seguridad fronteriza argentina es la respuesta inmediata de Buenos Aires a una situación que ilustra perfectamente la naturaleza transnacional del crimen organizado en el Mercosur: una operación policial en Río de Janeiro tiene consecuencias de seguridad que se extienden hasta las fronteras de Argentina, Paraguay y Uruguay, porque los miembros de las organizaciones criminales que huyen de la represión en Brasil buscan refugio en los países vecinos donde las fuerzas de seguridad que los persiguen no tienen jurisdicción.
Este escenario es exactamente el que el Acuerdo de Cooperación Policial Aplicable a los Espacios Fronterizos del Mercosur — que Brasil promulgó este miércoles después de seis años y medio de espera — está diseñado para abordar. Sin ese acuerdo en vigor, la respuesta de Argentina ante la posibilidad de que criminales brasileños crucen su frontera tiene que ser unilateral: reforzar la seguridad de sus pasos fronterizos con sus propios recursos, sin coordinación operativa con las fuerzas brasileñas que están del otro lado de la línea fronteriza. Con el acuerdo en vigor — una vez que un segundo país lo ratifique —, las fuerzas de seguridad de Argentina y Brasil podrían coordinar la persecución de los fugitivos a través de la frontera, compartir inteligencia en tiempo real sobre los movimientos de las organizaciones criminales y realizar operaciones conjuntas que serían mucho más eficaces que las respuestas unilaterales descoordinadas. La redada de Río de Janeiro y el refuerzo de la frontera argentina son, en conjunto, la mejor demostración de por qué el Mercosur necesita urgentemente que su acuerdo de cooperación policial fronteriza entre en vigor.
La dimensión de seguridad fronteriza del Mercosur cobró una relevancia adicional con la designación estadounidense del Comando Vermelho y del PCC como organizaciones terroristas, que entró en vigor el 5 de junio. Esta designación, sumada a la dispersión de criminales generada por la redada de Río y al refuerzo de la frontera argentina, configura un escenario de seguridad regional de máxima complejidad que la Cumbre del Mercosur del 30 de junio no podrá ignorar. Los ministros de seguridad del bloque, que ya respaldaron unánimemente el SISME en la reunión de Asunción de fines de mayo, tienen ante sí la tarea de convertir ese respaldo político en operaciones concretas de cooperación que respondan a la amenaza real que el crimen organizado transnacional representa para los ciudadanos de los cinco países.
El refuerzo de la frontera argentina con Brasil también tiene consecuencias para el comercio y la circulación de personas en una de las regiones más dinámicas del Mercosur. Los pasos fronterizos entre Argentina y Brasil — especialmente el de Puerto Iguazú-Foz do Iguaçu en la Triple Frontera y el de Paso de los Libres-Uruguaiana — son corredores comerciales de enorme importancia para el comercio del bloque, y cualquier refuerzo de seguridad que ralentice el tránsito de mercancías y personas tiene un costo económico que se suma al costo de seguridad. El desafío para las autoridades argentinas es reforzar la seguridad sin paralizar el comercio legítimo y la circulación de los millones de ciudadanos que cruzan esas fronteras cada año por razones laborales, turísticas y familiares. Ese equilibrio entre seguridad y fluidez es exactamente el que el Mercosur necesita gestionar mejor a través de la cooperación regional en lugar de las respuestas unilaterales de cada país.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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