21 de noviembre de 2025. Esa fecha quedó marcada en la historia de Tungurahua por la partida de Fernando Naranjo Lalama, exprefecto de la provincia y uno de sus dirigentes más reconocidos. Pero detrás del político, del ingeniero y del administrador público existía algo que quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo recuerdan con especial afecto: un ser humano cercano, cordial, sencillo y profundamente comprometido con su tierra.
Fernando Naranjo Lalama falleció en Ambato el viernes 21 de noviembre de 2025. Tenía 76 años y había dedicado buena parte de su vida a la gestión pública y empresarial. Fue prefecto de Tungurahua durante 19 años, desde su elección en 2000 hasta 2019, y anteriormente ocupó durante más de dos décadas la gerencia de la Empresa Eléctrica Ambato. También presidió la Cámara de Industrias de Tungurahua y posteriormente estuvo vinculado a Solca.
Su trayectoria política estuvo acompañada por una particular manera de entender el desarrollo provincial. Durante sus años al frente de Tungurahua impulsó proyectos relacionados con vialidad, agua, infraestructura y conservación de los páramos. Quienes trabajaron junto a él destacaron que una de sus principales características era su capacidad para convertir las necesidades de la provincia en proyectos concretos y buscar acuerdos para hacerlos realidad.
Entre las obras recordadas aparece la represa Mula Corral. Ramiro León, exconsejero de la Prefectura, recordó haber acompañado a Naranjo durante las gestiones relacionadas con el proyecto y destacó la capacidad de administración que permitió avanzar con una obra de importancia para la provincia.
Pero hablar de Fernando Naranjo únicamente desde sus cargos sería dejar incompleta su historia.
Quienes compartieron con él espacios de trabajo y conversaciones personales recuerdan, sobre todo, su calidad humana. Fernando Callejas, exalcalde de Ambato, lo describió como un hombre honesto, responsable, sencillo, sincero y trabajador. Otros allegados utilizaron expresiones como “caballero a carta cabal” y resaltaron su cercanía con la gente.
Una conversación que permanece en la memoria
En mi caso, el recuerdo de Fernando Naranjo tiene un significado particularmente especial.
Tuve el privilegio de estar en su despacho y compartir con él aproximadamente dos horas de conversación. No fue solamente un encuentro institucional. Fue una de esas conversaciones que permiten descubrir a la persona que existe detrás del cargo.
Fernando tenía una manera muy particular de conversar. Era simpático, gentil y un excelente expositor cuando hablaba de Tungurahua. Podía explicar la realidad de su provincia con conocimiento, pero también con una evidente pasión por su gente.
Hablaba de Tungurahua no como quien simplemente administra un territorio, sino como quien siente que tiene una responsabilidad con una tierra que forma parte de su propia historia.
Ese encuentro permitió comprender que detrás de la figura política había un hombre que disfrutaba hablar de su provincia, de sus posibilidades y de aquello que todavía podía construirse. Su manera de expresarse transmitía conocimiento, pero también afecto.
Hay personas que uno entrevista y después recuerda las respuestas. Con Fernando Naranjo ocurre algo diferente: uno recuerda la conversación, la cordialidad y, sobre todo, la persona.
Ecuador pierde a un político, pero también a un ser humano
La noticia de su fallecimiento provocó una profunda reacción en Ambato y en toda Tungurahua. Sus restos fueron velados en el auditorio del Gobierno Provincial, institución que dirigió durante casi dos décadas. Familiares, antiguos colaboradores, autoridades, amigos y ciudadanos llegaron para despedirlo.
La despedida estuvo marcada por flores blancas, lágrimas, recuerdos y aplausos. No era solamente el adiós a una autoridad. Era también la despedida de un hombre que había construido relaciones personales a lo largo de décadas de actividad profesional y pública.
Su muerte fue atribuida preliminarmente a un infarto fulminante.
Con el paso de los meses, su legado continuó siendo reconocido. En diciembre de 2025, el Gobierno Provincial de Tungurahua realizó un homenaje póstumo y decidió que su auditorio llevara el nombre de Fernando Naranjo Lalama, como reconocimiento a su trayectoria y servicio a la provincia.
También se presentó su obra Un nuevo modelo de gestión, concebida como parte del legado de quien entendía la administración pública como una responsabilidad frente a los ciudadanos.
Una memoria que permanece
Fernando Naranjo Lalama perteneció a una generación de dirigentes que entendió que el desarrollo de una provincia requiere planificación, diálogo y perseverancia. Sus casi dos décadas al frente de Tungurahua dejaron una extensa lista de proyectos y decisiones que forman parte de la historia reciente de la provincia.
Pero para quienes tuvieron la oportunidad de sentarse frente a él, conversar y conocerlo sin la formalidad de un acto público, existe otra dimensión de su legado.
La del hombre gentil. La del interlocutor atento. La del político que podía hablar durante horas sobre su provincia. La del ser humano que sabía recibir a una persona y hacerla sentir escuchada.
Por eso, al recordar a Fernando Naranjo Lalama, no quiero quedarme únicamente con la fotografía del exprefecto, con sus cargos o con las estadísticas de su administración.
Quiero recordar al hombre que encontré en aquel despacho, al Fernando Naranjo que durante dos horas habló de Tungurahua con entusiasmo y conocimiento, que mostró una enorme simpatía y que dejó la impresión de ser una persona que amaba profundamente aquello a lo que había dedicado su vida.
Ecuador no perdió solamente a un gran político. Tungurahua no perdió solamente a un exprefecto. Perdió a un ser humano que hizo con devoción, responsabilidad y amor una labor que entendió como servicio a su pueblo.
Y quizá esa sea la forma más justa de despedirlo: recordándolo no solamente por lo que ocupó, sino por la persona que fue.
Fernando Naranjo Lalama partió el 21 de noviembre de 2025, pero su nombre permanece en Tungurahua, en las obras que ayudó a impulsar, en las instituciones que dirigió, en quienes trabajaron junto a él y, también, en quienes tuvimos la fortuna de compartir una conversación y conocer de cerca su calidad humana.
Que descanse en paz, Fernando. Gracias por aquella conversación y por haber permitido conocer, detrás del hombre público, al ser humano.
Video de la entrevista
En el video que acompaña esta publicación, a partir del minuto 8 puede acompañarse la entrevista y escuchar directamente a Fernando Naranjo Lalama, conocer su manera de expresarse y volver a encontrarse con la voz de un hombre que dedicó buena parte de su vida a hablar, trabajar y construir por Tungurahua.
Foto: Alex Villacís Guevara / La Hora
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
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