
Uno podría decir con sarcasmo que definitivamente lo de Abelardo y su sequito de nadies no son precisamente las ideas, que talvez les hubiera interesado más un evento de publicidad y propaganda, de manejo de bots y generación de fake news y falsas expectativas, pero el asunto va de la mano con una filtración que hace unos días se conoció de algunas instrucciones que desde el alto gobierno se les daban a los altos funcionarios del mismo respecto de su relación con la prensa (https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/esta-es-la-directiva-presidencial-que-define-lineamientos-de-comunicacion-del-gobierno-y-atencion-a-medios-de-comunicacion-3583293 ), en lo que claramente se ha denunciado como una forma explícita de censura, generando el rechazo frontal de medios y organizaciones de prensa (https://volcanicas.com/censura-a-la-prensa-en-gobierno-de-abelardo-de-la-espriella-erosiona-la-democracia/ ) .
Esta semana se supo que el gobierno, en persona del vicepresidente y ocho ministros de despacho, un habitual invitado a eventos como el que todos los años organiza el grupo Prisa, el VI Festival de las Ideas que se llevó a cabo en Villa de Leyva declinó sin miramientos y a última hora esa invitación, (https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/9/la-ausencia-del-gobierno-en-el-festival-de-las-ideas ) después de haberla confirmado y reconfirmado en los días previos al evento, dejando las sillas vacías y le recordó al citado grupo que tiene algunas investigaciones que bien podrían ser falladas en su contra si no se asegura de sacar del aire a Daniel Coronell y a Félix de Bedout.(https://www.facebook.com/ivan.gallo.7311/posts/daniel-coronell-y-f%C3%A9lix-de-bedout-quienes-fueron-maltratados-por-un-sector-del-p/10165576350327082/ )
En un primer borrador de la directiva se ordenaba que se les diera información filtrada sólo a medios “amigos” del gobierno, se dejaba en claro que en los eventos a los cuales estuvieran invitados esos medios sólo habría comunicados y no preguntas de ningún tipo, s prohibía terminantemente a los viceministros y otras instancias técnicas dar declaraciones y se centralizaba la información a través de comunicados de prensa previamente “revisados” (¿censurados?) por el abogado Miller Soto.
El 3 de Septiembre el gobierno liberó la directiva definitiva, en ella aunque se omitía la expresión “medios amigos” que tanta controversia generó, se hizo patente que habría una centralización absoluta de la vocería institucional, la prohibición a los ministros y altos funcionarios a dar declaraciones a la prensa sin autorización expresa de la secretaría de prensa de la presidencia, la prohibición del uso de las redes sociales personales para difundir información institucional y la exclusividad centrada en el señor de la Espriella para los anuncios importantes.
Y aquí no hay manera de omitir la pregunta que hacía Herberth Marcuse: «¿Se puede realmente diferenciar entre los medios de comunicación de masas como instrumentos de información y diversión, y como medios de manipulación y adoctrinamiento?» y recordar de paso a Suetonio, quien desde el pasado nos dice que «En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres”. Y, como lo escribí en alguna ocasión, cuando el autoritarismo se apodera del estado hay dos víctimas fatales iniciales: La verdad, indefectiblemente porque en su fragilidad cualquier intento de modularla, acomodarla, editarla, direccionarla la convierte necesaria e irremisiblemente en su contrario y la libertad en unos de sus aspectos más sensibles: La de opinar y la de recibir información objetiva y sin sesgos y, por supuesto, la libertad de prensa. Pero también surge una tercera y dolorosa víctima, la democracia, por lo menos la definición de democracia que muchos compartimos como la del gobierno de todos a partir de su propia representación en la persona de sujetos con autoridad delegada por el pueblo.
Porque de muchas maneras lo han dicho muchos antes que nosotros, como el gran periodista estadounidense George Pulitzer: «La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público.» .
Daniel Coronell y Félix de Bedout son dos periodistas de oficio, íntegros, audaces, honestos, puede ser que se equivoquen, pero tienen la calidad de volver sobre sus pasos y reconocer sus errores, pero claro está que son muchos más sus aciertos que sus errores, ambos han vivido bajo la amenaza permanente de los poderosos, pero ambos disfrutan de un gran prestigio, expresado en un gran número de seguidores que les reconocen su objetividad y su compromiso con la verdad, su independencia, la honradez y decencia con que ejercen esa digna profesión.
Que yo sepa ninguno de los dos ha defendido alguna vez narcotraficantes ni paramilitares ni políticos corruptos, tampoco han mentido ni amenazado con demandas para evitar que la justicia actúe en contra de alguno de sus amigos o conocidos, no han recibido dineros de estafadores ni de corruptos funcionarios de otras naciones.
Personalmente disfruto con más frecuencia de los programas de Daniel, de su conocimiento enciclopédico, su fino humor, su equilibrio, la capacidad de mediar entre voces discordantes y el talento que tiene para evitar que se hagan pedazos y conseguir que argumenten con decencia, ese superpoder que tienen algunos pocos de saber escuchar, sus artículos son un ejemplo de rigurosidad, en los mismos contrasta fuentes, pone a hablar a aquellos que siempre dicen cosas que después niegan o contradicen con sus actos. Daniel es un maestro del periodismo que sigue siendo un gran reportero, fundamento esencial de cualquiera que quiera ejercer este difícil oficio. Muy pocas veces, que recuerde, lo he visto alterado, mantiene siempre su sindéresis, su lenguaje respetuoso y elegante.
Félix es un tipo algo más emocional, lo digo con respeto, sin menoscabo de su objetividad ni de su integridad, muy incisivo y confrontacional, sus preguntas tienen filo, pero son leales, sin trampas ni artilugios, siempre bien documentado resulta muy difícil para quienes gustan de endulzar los hechos, pretender engañarlo.
Los dos son fundamentales sobre todo en los momentos en que el país afronta un peligroso giro hacia la tiranía, cuando a diario se presentan abusos de los poderosos y la guerra comienza a asomar su repugnante y sangriento rostro y quieren reaparecer monstruosidades del pasado como los falsos positivos. Los dos son verdaderos baluartes de la democracia. Como periodista, como colombiano me pongo si hesitar de su lado. No podemos permitir que sus voces sean neutralizadas, su prestigio demolido y sus vidas amenazadas. Ellos juntos si tienen quien les escriba pero sobretodo quien los defienda.
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

