El transporte internacional de mercancías por carretera entre los países del Mercosur entra en una nueva etapa de digitalización aduanera. Brasil avanza hacia el reemplazo de procedimientos y documentos físicos por registros electrónicos en el Portal Único de Comercio Exterior, mientras las nuevas disposiciones sobre Transporte Rodoviário Internacional de Cargas (TRIC) elevan las exigencias de habilitación, documentación y control para las empresas que operan en las fronteras. El principal plazo señalado para la transición brasileña es el 1 de diciembre de 2026.
La transformación afecta directamente a transportadoras, importadores, exportadores, despachantes aduaneros y operadores logísticos que utilizan los corredores terrestres entre Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, con impacto también en otros países vinculados al régimen internacional de transporte terrestre. El objetivo declarado del nuevo modelo es trasladar buena parte del control aduanero hacia sistemas electrónicos, permitiendo que la información de la carga sea registrada y verificada antes de que el camión llegue físicamente a la frontera.
Uno de los principales cambios se produce en Brasil con el módulo CCT del Portal Único de Comercio Exterior. El sistema permite la manifestación electrónica del CRT (Conocimiento de Transporte Rodoviário Internacional) y del MIC/DTA (Manifesto Internacional de Carga y Declaração de Trânsito Aduaneiro). Según el flujo publicado por la Receita Federal, la operación comienza con la manifestación de estos documentos y termina con la entrega de la carga vinculada a la DUIMP (Declaração Única de Importação) en el destino.
La Receita Federal ya publicó el manual específico para el despacho de importaciones por carretera, con procedimientos diferenciados para operaciones realizadas en zona primaria y secundaria. El sistema contempla la manifestación del CRT y del MIC/DTA mediante el CCT, además de la gestión electrónica de la carga y de los viajes. Esto significa que la información que antes podía ser corregida o complementada durante el tránsito deberá estar cada vez más preparada desde el origen.
El cambio también está relacionado con el fin progresivo de la Declaración de Importación (DI) para el transporte terrestre y rodoviario en Brasil. El cronograma divulgado por el sector establece el 1 de diciembre de 2026 como fecha prevista para el desligamiento definitivo de la DI en este modal, haciendo de la DUIMP el instrumento central del nuevo procedimiento.
Un error de información puede detener un camión
La nueva lógica modifica la importancia de los datos. La descripción de la mercancía, su clasificación fiscal, los atributos exigidos, las licencias y los documentos relacionados con el transporte deberán presentar coherencia entre los distintos sistemas.
En el modelo anterior, determinados errores podían ser detectados durante la revisión física o documental en la frontera. Con la digitalización, parte de esas inconsistencias puede generar una traba electrónica antes de que la carga avance. El sector logístico advierte que una información incorrecta en el origen puede terminar convirtiéndose en un vehículo detenido, una carga que no puede ser liberada o un proceso que necesita corrección antes de continuar.
La Receita Federal, además, establece que el nuevo flujo permitirá avanzar hacia un despacho anticipado, en el que determinadas etapas puedan ser realizadas antes de la llegada física del vehículo. En teoría, esto puede reducir los tiempos de permanencia en los pasos fronterizos, pero aumenta la responsabilidad de quienes generan la información.
También cambian las reglas del transporte internacional
La transformación aduanera ocurre simultáneamente con una actualización de las normas del TRIC. En junio de 2026, la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT) publicó la Portaria SUROC nº 17, que actualizó la normativa consolidada sobre autorizaciones para el transporte rodoviario internacional de cargas e incorporó acuerdos internacionales recientes al marco brasileño.
La nueva regulación busca organizar las exigencias aplicables a las operaciones internacionales según los acuerdos bilaterales y multilaterales existentes. Para las empresas transportadoras, esto significa que la habilitación, las licencias correspondientes y los documentos obligatorios deben mantenerse actualizados y compatibles con los registros electrónicos.
Un aspecto particularmente relevante es que determinadas informaciones vinculadas al vehículo y al transporte pasan a tener una importancia mayor dentro del control digital. La actualización de documentos como el Certificado de Inspeção Técnica Veicular (CITV) y los seguros puede convertirse en una condición verificada electrónicamente en el proceso de operación.
El CIOT genera una confusión importante
Existe además una diferencia que resulta fundamental para las empresas de transporte internacional. Brasil amplió en 2026 las reglas del Código Identificador da Operação de Transporte (CIOT) para el transporte remunerado de cargas dentro del país. La ANTT estableció mecanismos para que el sistema verifique el cumplimiento del piso mínimo de flete y pueda bloquear operaciones irregulares.
Sin embargo, la Portaria SUROC nº 6/2026 no aplica el CIOT a las operaciones de transporte rodoviario internacional de cargas. La Asociación Brasileña de Transportadores Internacionales (ABTI) aclaró expresamente esta diferencia ante las dudas generadas por las nuevas reglas brasileñas.
Por eso, las empresas que trabajan simultáneamente con transporte nacional e internacional deberán distinguir cuidadosamente los dos regímenes para evitar aplicar una obligación en una operación en la que no corresponde.
Mercosur avanza hacia una frontera más digital
La transformación no se limita a Brasil. En el ámbito regional, el Octavo Protocolo Adicional al Acuerdo sobre Transporte Internacional Terrestre (ATIT) introdujo modificaciones importantes en los aspectos aduaneros del transporte internacional. El protocolo fue firmado en noviembre de 2025 por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay y prevé, entre otros elementos, declaraciones anticipadas, análisis de riesgo y precintos electrónicos.
El objetivo es avanzar hacia un sistema en el que las autoridades puedan conocer anticipadamente la naturaleza de la carga, identificar riesgos y reducir controles innecesarios sobre operaciones consideradas de menor riesgo.
Para el comercio regional, el cambio puede ser relevante. Cuanto más integrada esté la información entre las autoridades aduaneras y los operadores privados, mayor será la posibilidad de reducir tiempos en los pasos fronterizos. Pero, al mismo tiempo, una empresa con registros desactualizados puede enfrentar mayores dificultades precisamente porque el sistema detectará automáticamente las inconsistencias.
¿Qué deberán hacer las empresas?
Para transportadoras e importadores que operan en las rutas del Mercosur, la preparación pasa principalmente por revisar sus sistemas y documentación antes de diciembre.
Entre las medidas más importantes están la revisión de los códigos fiscales de las mercancías, la actualización del catálogo de productos, la comprobación de licencias, la verificación de las habilitaciones de los vehículos y transportadoras y la integración de los sistemas internos con las nuevas plataformas electrónicas.
También será necesario capacitar a los equipos responsables de comercio exterior, transporte y despacho aduanero. La nueva estructura hace que un problema que antes podía ser solucionado manualmente durante el proceso pueda convertirse en una inconsistencia sistémica que impida continuar la operación.
Para las pequeñas y medianas empresas, el desafío puede ser mayor si todavía utilizan sistemas antiguos o dependen de procesos manuales. El período de transición permite realizar ajustes, pero el plazo de diciembre se aproxima rápidamente.
Una transformación que puede afectar al comercio del Mercosur
La circulación de camiones es fundamental para las cadenas productivas sudamericanas. Una interrupción en un paso fronterizo puede afectar industrias, supermercados, productores agrícolas, exportadores e importadores de ambos lados de la frontera.
Por eso, la digitalización tiene dos caras. Puede reducir burocracia, anticipar controles y disminuir el tiempo de los camiones detenidos, pero exige una calidad de información mucho mayor que la existente en los procedimientos basados en papel.
La propia Receita Federal ya está colocando a disposición los procedimientos del CCT para el transporte rodoviario, mientras la ANTT actualiza las reglas del TRIC.
La frontera del Mercosur está entrando, por tanto, en una nueva etapa: menos papel y más información electrónica. Para el transportista, el cambio no significa solamente aprender a utilizar un nuevo sistema. Significa comprender que, en el comercio internacional que viene, la carga comenzará su viaje también dentro de una plataforma digital y que cualquier inconsistencia registrada en ese recorrido puede ser tan importante como un problema encontrado físicamente en la frontera.
Foto: Divulgação / Portal Comunique-se
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
- ★Brasil: acuerdo Mercosur-EFTA prepara nueva etapa comercial con Noruega desde noviembre
- ★Mercosur: nuevas reglas cambian el despacho de cargas por carretera y exigen mayor precisión en las fronteras
- ★Paraguay: denuncia indígena alerta sobre presuntas violaciones de derechos humanos y pide atención internacional para comunidades de Canindeyú
- ★Juegos Suramericanos Santa Fe 2026: Brasil lidera el medallero y los países del Mercosur ya suman 139 preseas
- ★Venezuela: recuperación tras los terremotos podría costar hasta US$21.000 millones


