El excontador histórico de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, espera el juicio oral por la causa Hotesur-Los Sauces con una posición que marca distancia de quienes fueron durante años sus principales clientes: sostiene que cada responsable debe asumir las consecuencias de sus actos y afirma que, si hubo un perjuicio contra la Nación, la responsabilidad debe ser todavía mayor. Manzanares está acusado junto con Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner y otros imputados en una causa que investiga presuntas maniobras de lavado de dinero, asociación ilícita y dádivas.
Manzanares fue durante décadas el hombre encargado de los números de la familia. Preparó las declaraciones juradas de los Kirchner desde 2003, conoció sus operaciones inmobiliarias y tuvo participación profesional en distintas transacciones vinculadas con su patrimonio. Su relación con la familia terminó abruptamente después de su detención, en julio de 2017. Desde entonces cerró su estudio contable y no volvió a ejercer su profesión.
El excontador se convirtió posteriormente en imputado colaborador en la causa de los Cuadernos de las Coimas. Según el relato publicado por Clarín, aportó información sobre operaciones financieras, sociedades y movimientos vinculados con Daniel Muñoz, quien fue secretario privado de Néstor Kirchner. El fiscal Carlos Stornelli llegó a describir públicamente su arrepentimiento como genuino y destacó el nivel de detalle con el que recordaba cuentas bancarias y datos financieros.
Ahora, mientras espera el juicio de Hotesur-Los Sauces, Manzanares sostiene ante personas de su confianza que también acepta su propia responsabilidad. Su posición, según el medio argentino, es que él deberá responder por aquello en lo que haya participado y que no pretende presentarse como una víctima del proceso. Al mismo tiempo, cuestiona que hayan transcurrido tantos años sin que se concrete el debate oral.
“Quiero pagar lo que me corresponde”, es la idea que, según Clarín, transmite en su entorno. Manzanares considera que si corresponde una condena deberá cumplirla y luego intentar reconstruir su vida. El excontador se define incluso como un “muerto civil”, en referencia a las consecuencias profesionales y sociales que asegura haber sufrido desde que quedó involucrado en las investigaciones judiciales.
El hotel Los Sauces, una pieza central
Una de las cuestiones centrales de sus declaraciones se relaciona con el hotel Casa Patagónica Los Sauces, propiedad vinculada a la familia Kirchner en El Calafate. Manzanares sostuvo ante la Justicia que el establecimiento constituyó un elemento importante dentro del crecimiento patrimonial de la familia y describió como particularmente significativo el contrato de alquiler con el Grupo Relats.
Según su declaración, el complejo habría sido alquilado inicialmente por unos 120.000 dólares mensuales y posteriormente el contrato habría quedado establecido en 90.000 dólares mensuales, con una cláusula relacionada con el nivel de ocupación. Manzanares afirmó que el vínculo comercial se extendió durante aproximadamente 11 años y que representó entre 10 y 11 millones de dólares de ingresos declarados. La relación terminó en 2016, cuando las partes no alcanzaron un acuerdo para renovar el canon.
El excontador calificó al establecimiento como “la gema de la corona”, expresión que resume la importancia que le atribuyó dentro del patrimonio inmobiliario de los Kirchner. Las acusaciones de la causa deberán ser finalmente examinadas en el juicio oral, donde las partes tendrán oportunidad de presentar pruebas, formular sus argumentos y ejercer plenamente su defensa.
También habló de dinero y de Daniel Muñoz
En sus declaraciones como arrepentido, Manzanares aportó además información sobre Daniel Muñoz y el manejo de dinero que, según su testimonio, debía ser incorporado posteriormente a circuitos formales mediante inversiones y adquisiciones.
El excontador declaró que desde 2006 comenzó a trabajar con Muñoz en operaciones destinadas a convertir dinero en activos y negocios aparentemente lícitos. Mencionó adquisiciones de propiedades y una cadena farmacéutica, además de otras operaciones inmobiliarias. También aseguró que existieron movimientos de fondos hacia el exterior y mencionó operaciones en Estados Unidos, el Caribe y Suiza.
En uno de los pasajes más delicados de su declaración, Manzanares afirmó que había participado en operaciones destinadas a “blanquear” dinero. Incluso reconoció que había desarrollado actividades con ese objetivo y sostuvo que no pretendía utilizar sus declaraciones para mejorar su situación procesal, sino asumir la responsabilidad que le correspondiera.
Una causa que finalmente se acerca al juicio
La declaración del excontador adquiere especial relevancia porque Hotesur-Los Sauces dejó atrás varias etapas de incertidumbre procesal y actualmente se encamina hacia el debate oral. El Tribunal Oral Federal N.º 5 realizó el 4 de septiembre una audiencia destinada a organizar el proceso y estableció que el juicio será presencial y tendrá audiencias tres veces por semana.
Al 13 de septiembre, fuentes judiciales citadas por La Nación señalaban que el tribunal analiza que el juicio comience antes de fin de año, aunque la fecha definitiva todavía debía ser anunciada. El proceso involucra a Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y otros acusados por presuntos delitos relacionados con lavado de dinero y asociación ilícita.
La causa investiga, en términos generales, si determinadas operaciones hoteleras e inmobiliarias de empresas vinculadas a la familia Kirchner pudieron haber servido para canalizar fondos de origen ilícito mediante contratos y negocios que aparentaban ser legales. La defensa de los acusados sostiene sus propias posiciones y será el tribunal el que deberá determinar la responsabilidad penal de cada persona.
Un reencuentro judicial después de nueve años
El proceso tendrá además una particularidad personal: Manzanares volverá a encontrarse en una sala de tribunales con Cristina y Máximo Kirchner, después de haber sido durante años una persona de extrema confianza de la familia.
Actualmente vive en Río Gallegos y, de acuerdo con Clarín, ya no mantiene vínculos profesionales con sus antiguos clientes. La Justicia le retiró la tobillera electrónica en diciembre de 2020 y también terminó la custodia policial que lo acompañaba. Su situación procesal, sin embargo, continúa vinculada al juicio que próximamente deberá afrontar.
El caso representa así mucho más que una disputa entre un antiguo contador y sus exclientes. Manzanares pasó de custodiar información financiera de una de las familias políticas más poderosas de Argentina a convertirse en imputado colaborador y, ahora, en uno de los protagonistas de un juicio que puede volver a poner bajo examen judicial el patrimonio, las empresas y las relaciones comerciales que rodearon al matrimonio Kirchner.
La frase que hoy resume la posición del excontador es contundente: considera que cada persona debe pagar por sus propias responsabilidades y que, cuando el eventual daño alcanza al Estado, la respuesta de la Justicia debe ser todavía más firme. La última palabra, sin embargo, no estará en sus declaraciones ni en las acusaciones de las partes, sino en el juicio oral que se prepara para determinar qué hechos pueden ser probados y qué responsabilidad corresponde a cada acusado.
Foto: Walter Díaz / Clarín
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