El Gobierno de Javier Milei decidió acelerar la reactivación de la Base Naval Integrada de Ushuaia, en Tierra del Fuego, en un momento de creciente tensión diplomática con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, se trasladan este viernes a Ushuaia para recorrer el predio y avanzar con el proyecto, que apunta a reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y la proyección hacia la Antártida.
La visita de ambos funcionarios adquiere especial relevancia porque se produce pocos días después de que Argentina endureciera su estrategia frente a las empresas que participan en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en las aguas próximas a las Malvinas. El Gobierno argentino presentó además una denuncia penal contra empresas vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion, al considerar que operan sobre una zona cuya soberanía Buenos Aires reclama.
La decisión de avanzar con la infraestructura naval no significa, según los anuncios oficiales conocidos hasta ahora, el inicio de una operación militar contra las islas. El proyecto tiene componentes logísticos, operativos, científicos y antárticos. La propia información difundida sobre la obra señala que la intención es convertir a Tierra del Fuego en un polo estratégico para el Atlántico Sur y las actividades argentinas en la Antártida.
Una obra que había comenzado en 2022
Los trabajos de la Base Naval Integrada comenzaron durante 2022, pero fueron detenidos durante el primer año de la administración de Milei. Ahora el Ejecutivo busca retomarlos y acelerar los plazos de construcción. Quirno y Presti tienen previsto reunirse también con el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, para analizar la continuidad del proyecto.
La ubicación de Ushuaia otorga a la instalación una importancia que trasciende el conflicto por las Malvinas. La ciudad se encuentra en el extremo austral del territorio argentino y constituye uno de los principales puntos de conexión con el sector antártico. Desde allí pueden desarrollarse operaciones logísticas destinadas a buques, actividades científicas y tareas vinculadas con la presencia argentina en la Antártida.
El Gobierno también busca fortalecer la capacidad de la Armada para operar en el Atlántico Sur. El ministro de Defensa, Carlos Presti, afirmó esta semana que la estrategia militar requiere decisiones, medios y hechos concretos, en un contexto en el que las Fuerzas Armadas argentinas buscan recuperar capacidades operativas y mantener presencia en los espacios marítimos y aéreos.
Malvinas vuelve al centro de la política exterior argentina
La reactivación de la base coincide con un cambio de tono del Gobierno de Milei respecto de la cuestión Malvinas. Argentina anunció medidas contra compañías vinculadas con la exploración petrolera en la zona y comenzó acciones judiciales contra empresas que, según Buenos Aires, utilizan licencias otorgadas por las autoridades británicas de las islas.
El caso más importante es el proyecto Sea Lion, desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. La iniciativa prevé comenzar la producción de petróleo en 2028 y contempla una primera fase con una producción estimada de hasta 50.000 barriles diarios. Argentina sostiene que esas actividades se realizan sin autorización de su Gobierno y constituyen una explotación ilegal de recursos en un territorio cuya soberanía reclama.
El 7 de septiembre, el Gobierno argentino informó oficialmente que el canciller Pablo Quirno presentaría una denuncia penal contra varias empresas vinculadas con esas operaciones. La administración Milei argumenta que las licencias utilizadas para explorar hidrocarburos fueron otorgadas por el Reino Unido y que su utilización entra en conflicto con la legislación argentina.
Londres mantiene una posición completamente opuesta
El Reino Unido respondió reafirmando que no existe ninguna duda sobre su soberanía sobre las Islas Falkland, nombre utilizado por Londres. La ministra británica de Exteriores Kirsty McNeill sostuvo ante el Parlamento que el Gobierno británico mantiene su compromiso con los habitantes de las islas y con sus derechos democráticos.
La posición británica también cuenta con el respaldo de las autoridades locales de las islas, cuya población votó en 2013 mayoritariamente a favor de continuar bajo soberanía británica. Para Londres, cualquier intento argentino de impedir las actividades económicas autorizadas por las autoridades de las islas constituye una interferencia en su administración del territorio.
La disputa, por lo tanto, vuelve a combinar tres elementos particularmente sensibles: soberanía territorial, recursos energéticos y presencia militar en el Atlántico Sur.
El factor Estados Unidos
La nueva estrategia argentina también se desarrolla en un contexto internacional diferente. El presidente estadounidense Donald Trump ha realizado declaraciones que fueron interpretadas en Buenos Aires como una posible revisión de la tradicional posición de neutralidad de Washington respecto de la disputa por las Malvinas. Esa posibilidad ha sido recibida con interés por el Gobierno argentino, aunque Estados Unidos no ha anunciado formalmente un cambio definitivo de su política.
La situación resulta especialmente delicada porque Estados Unidos mantiene una estrecha relación estratégica y militar con el Reino Unido. Por eso, cualquier modificación de su posición histórica podría tener consecuencias diplomáticas mucho mayores que las estrictamente vinculadas con Argentina y las islas.
Una cuestión que también impacta al Mercosur
La reactivación de la cuestión Malvinas merece atención en Sudamérica porque Argentina comparte con Brasil, Paraguay y Uruguay una estructura de integración económica y política dentro del Mercosur, mientras que la dimensión estratégica del Atlántico Sur involucra directamente a varios países de la región.
La construcción y fortalecimiento de infraestructura militar en Tierra del Fuego también tiene una dimensión antártica y marítima que excede el conflicto bilateral argentino-británico. El Atlántico Sur es una zona de creciente interés por sus rutas marítimas, recursos naturales, pesca, hidrocarburos y conexión con la Antártida.
Para los países vecinos, el desafío será observar cómo evoluciona la estrategia argentina sin que una disputa bilateral termine generando nuevas tensiones regionales.
La visita de Quirno y Presti a Ushuaia representa así un movimiento concreto dentro de una estrategia que combina diplomacia, presión jurídica, defensa y desarrollo de infraestructura. Argentina busca reforzar su presencia en el extremo sur mientras endurece su posición frente a las actividades económicas vinculadas con las Malvinas. Londres, por su parte, mantiene una postura inflexible sobre la soberanía. Y Washington introduce un elemento adicional de incertidumbre.
Por ahora, la apuesta de Buenos Aires se desarrolla en el terreno diplomático, jurídico y estratégico. Pero la decisión de volver a impulsar la Base Naval Integrada de Ushuaia demuestra que la cuestión Malvinas ha dejado de ser únicamente un reclamo diplomático para convertirse nuevamente en uno de los principales asuntos de seguridad y política exterior de la Argentina.
Foto: Presidencia de Argentina / Ministerio de Defensa
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