La catástrofe que golpeó el miércoles la región montañosa de Nepal y la frontera con el Tíbet, en China, continúa dejando un balance cada vez más dramático. La cifra de fallecidos, que inicialmente había sido elevada a 477, volvió a aumentar este viernes: las autoridades nepalíes informaron que ya fueron hallados al menos 553 cuerpos, mientras cientos de personas continúan desaparecidas entre el barro, los escombros y las aguas de los ríos afectados.
La magnitud del desastre ha convertido las tareas de rescate en una operación extremadamente compleja. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal mantiene 937 personas reportadas como desaparecidas en territorio nepalí, mientras que en el condado tibetano de Gyirong, en China, se registraron cinco fallecidos y 558 desaparecidos. Las cifras continúan siendo provisionales y podrían modificarse a medida que los equipos logren acceder a las zonas más aisladas.
Miles de personas lograron ser rescatadas
En medio de la devastación, también se multiplican las operaciones para localizar sobrevivientes. Las autoridades informaron que más de 3.200 personas fueron rescatadas o atendidas en las primeras operaciones, principalmente en las zonas de Nuwakot, Rasuwa y Dhading. Posteriormente, los equipos de emergencia continuaron evacuando a personas atrapadas en áreas de difícil acceso, mientras decenas de heridos fueron trasladados a hospitales del valle de Katmandú.
Para la operación fueron movilizados miles de integrantes de las fuerzas de seguridad, incluyendo Policía, Ejército y Policía Armada. Helicópteros, equipos terrestres y rescatistas especializados trabajan en condiciones extremadamente peligrosas, ya que el terreno continúa siendo inestable y existe el riesgo de nuevos deslizamientos e inundaciones repentinas.
Una región prácticamente destruida
La riada arrasó comunidades enteras y provocó graves daños en la infraestructura. Puentes, carreteras y vías de comunicación quedaron destruidos o bloqueados, dificultando la llegada de maquinaria y ayuda humanitaria a las comunidades más remotas.
El barro y los enormes depósitos de rocas y escombros cubrieron amplias zonas. En algunos sectores, las autoridades solo pueden llegar por aire. La destrucción de las rutas también ha complicado la evacuación de heridos y la búsqueda de familias que permanecen incomunicadas.
Uno de los mayores temores surgió por la formación de acumulaciones de agua detrás de grandes masas de sedimentos y escombros. El riesgo de que estos represamientos naturales cedieran obligó incluso a suspender temporalmente algunas operaciones y trasladar a rescatistas a lugares seguros.
Extranjeros entre los desaparecidos
La tragedia tiene además una dimensión internacional. Entre las personas desaparecidas se encuentran numerosos ciudadanos extranjeros, incluidos turistas y peregrinos que se encontraban en la región del Himalaya.
Las autoridades nepalíes habían contabilizado anteriormente 517 extranjeros desaparecidos, además de ciudadanos nepalíes residentes en el exterior y miembros de las fuerzas de seguridad. Las listas continúan siendo actualizadas, ya que en muchos casos las comunicaciones fueron interrumpidas y todavía resulta difícil determinar quién logró abandonar las zonas afectadas y quién permanece atrapado.
¿Qué provocó una destrucción tan repentina?
Las investigaciones preliminares apuntan a un colapso glaciar y una enorme avalancha de agua, hielo y escombros en la región del Himalaya. El fenómeno provocó una crecida extremadamente rápida de los ríos, arrastrando todo a su paso.
La tragedia vuelve a poner en el centro del debate la creciente vulnerabilidad de las regiones montañosas del Himalaya. El aumento de las temperaturas está alterando glaciares y lagos de montaña, incrementando el riesgo de fenómenos en cascada capaces de provocar inundaciones repentinas en comunidades situadas muchos kilómetros río abajo.
Una carrera contra el tiempo
Mientras las cifras de víctimas continúan aumentando, cientos de familias esperan noticias de sus seres queridos. Los equipos de emergencia enfrentan una carrera contra el tiempo, conscientes de que cada hora es crucial para encontrar sobrevivientes.
La tragedia ya se perfila como una de las catástrofes naturales más graves registradas recientemente en esta región del Himalaya. Sin embargo, detrás de las cifras existen miles de historias todavía sin resolver: personas rescatadas de zonas aisladas, familias separadas por la riada y centenares de desaparecidos cuya búsqueda continúa en condiciones extremadamente difíciles.
La cifra inicial de 477 muertos quedó rápidamente superada. El último balance disponible eleva a 553 los fallecidos solo en Nepal, mientras la situación sigue evolucionando y las autoridades advierten que el número definitivo de víctimas podría ser aún mayor.
Foto: Arun Sankar / AFP
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