Comenzar un tratamiento antidepresivo y no sentir una mejoría inmediata puede generar frustración, pero los especialistas advierten que la respuesta clínica suele requerir tiempo. Aunque estos medicamentos producen cambios en los neurotransmisores desde los primeros días, el alivio de los síntomas de depresión o ansiedad generalmente aparece de manera progresiva.
En los antidepresivos más utilizados, como los ISRS y los IRSN, las primeras señales de mejoría suelen aparecer entre las dos y cuatro semanas, mientras que un efecto más evidente puede consolidarse entre las cuatro y ocho semanas. Algunas personas perciben antes cambios en el sueño, la energía o una reducción del llanto, mientras que la mejoría profunda del estado de ánimo puede tardar más.
La razón está en que el tratamiento no depende únicamente de modificar los niveles de determinados neurotransmisores. El cerebro necesita realizar adaptaciones más lentas en sus receptores y circuitos relacionados con el estrés y la plasticidad neuronal.
Durante las primeras semanas también pueden aparecer náuseas, dolor de cabeza, inquietud, insomnio o cambios gastrointestinales. En algunos casos, la energía puede aumentar antes que el ánimo y, en personas con ansiedad, puede producirse un empeoramiento transitorio que requiere seguimiento profesional.
La velocidad de respuesta depende de diversos factores, entre ellos la dosis, la regularidad en la toma del medicamento, el metabolismo, las interacciones con otras sustancias o fármacos y situaciones como el estrés prolongado o la falta de sueño. El diagnóstico y la gravedad del cuadro también pueden influir en el tiempo necesario para encontrar el tratamiento adecuado.
Los especialistas recomiendan no suspender ni modificar un antidepresivo por cuenta propia. Si después de cuatro a seis semanas con una dosis terapéutica no existe ninguna mejoría, corresponde consultar al profesional responsable para evaluar posibles ajustes, cambios de medicación u otras estrategias, incluida la psicoterapia.
Ante la aparición de ideas de hacerse daño, agitación intensa o efectos adversos graves, la consulta debe ser inmediata. En Paraguay, la Línea 155 ofrece apoyo gratuito y confidencial para situaciones de crisis emocional y riesgo suicida.
Foto: ABC Color
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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