La llegada del Campeonato Mundial de Rally (WRC) a Paraguay no solo moviliza a pilotos, equipos y aficionados. En los talleres del Colegio Técnico Nacional (CTN), en Asunción, la competencia se convierte también en una oportunidad para que una nueva generación de estudiantes conecte la pasión por los motores con la tecnología que transformará la industria automotriz.
Mientras el Rally del Paraguay concentra la atención en los caminos de Itapúa, jóvenes de la especialidad de Mecánica Automotriz analizan sistemas de diagnóstico, electrónica, aerodinámica y comportamiento de los vehículos. Para muchos, observar una competencia mundial permite reconocer en la práctica conceptos que estudian diariamente en las aulas y talleres.
Uno de ellos es Víctor Ruiz, estudiante del tercer año, quien ya tiene experiencia ayudando en competencias amateur y sueña con integrar algún día un equipo oficial de rally. Su objetivo, sin embargo, va más allá de la competición: también proyecta continuar sus estudios y abrir su propio taller especializado. Historias como la suya muestran cómo el automovilismo puede convertirse en una puerta de entrada hacia la formación profesional y nuevas oportunidades laborales.
De la grasa y el aceite a la electrónica
La imagen tradicional del mecánico cubierto de grasa continúa existiendo, pero la profesión está cambiando rápidamente. Los estudiantes del CTN trabajan con escáneres OBD2, computadoras de diagnóstico, instrumentos electrónicos, pistolas neumáticas, gatos hidráulicos y maquetas que reproducen sistemas eléctricos de los vehículos.
La formación ya no se limita al motor de combustión. El avance de los vehículos eléctricos e híbridos obliga a los futuros profesionales a comprender baterías, sensores, sistemas electrónicos y nuevas tecnologías. Para las nuevas generaciones, el mecánico del futuro deberá combinar conocimientos prácticos con capacidad para interpretar datos y diagnosticar fallas mediante herramientas digitales.
El rally permite además observar fenómenos que forman parte de la enseñanza técnica. Los alumnos pueden identificar comportamientos como el subviraje, cuando el vehículo continúa una trayectoria más recta de la deseada en una curva, o el sobreviraje, cuando la parte trasera pierde adherencia y el automóvil puede girar sobre sí mismo.
Las mujeres también aceleran hacia el futuro
La presencia femenina en la Mecánica Automotriz gana espacio en Paraguay. En el tercer año de la especialidad del CTN estudian siete mujeres, y la participación femenina también se registra en los cursos inferiores.
Para varias de ellas, la mecánica representa una oportunidad para romper prejuicios históricos. Naomi, una de las estudiantes, eligió la especialidad inspirada por su madre, quien trabajó durante años como jefa de taller. Su interés se concentra especialmente en el diagnóstico electrónico, una de las áreas con mayor crecimiento dentro de la industria automotriz.
La transformación tecnológica está cambiando incluso la antigua idea de que la mecánica es exclusivamente un trabajo de fuerza física. Hoy, el conocimiento de sistemas electrónicos, software y diagnóstico digital tiene un papel cada vez más decisivo.
Una pasión que enfrenta importantes desafíos
El entusiasmo de los estudiantes convive, sin embargo, con dificultades estructurales. El coordinador de la especialidad, Arnaldo Cabrera, señaló problemas relacionados con la falta de docentes nombrados, la rotación de profesores y las restricciones para adquirir insumos básicos necesarios para las prácticas.
Según lo expuesto por el educador, Paraguay cuenta con una limitada oferta de educación técnica y son pocos los colegios que disponen de la especialidad de Mecánica Automotriz. Los estudiantes también enfrentan una elevada carga horaria semanal, combinando materias generales con una intensa formación técnica.
La situación plantea un desafío importante para el país: formar profesionales preparados para una industria que avanza rápidamente hacia la electrificación, la digitalización y la automatización.
El Rally deja una enseñanza más allá de la competencia
La presencia del Campeonato Mundial de Rally en Paraguay representa un espectáculo deportivo, pero también puede convertirse en una oportunidad educativa. Detrás de cada vehículo de alta competición existe un enorme trabajo de ingenieros, mecánicos, especialistas en electrónica, neumáticos, telemetría y análisis de datos.
Para los jóvenes que hoy aprenden a desmontar un motor, interpretar un código de error o comprender un sistema eléctrico, el rugido de los autos del WRC puede ser mucho más que entretenimiento: puede ser la imagen concreta de una profesión y un futuro posible.
El desafío ahora será transformar ese entusiasmo en una política permanente de fortalecimiento de la educación técnica. Paraguay necesita más talleres equipados, docentes especializados y oportunidades para que la pasión de estos estudiantes se convierta en empleo, innovación y desarrollo tecnológico.
Foto: Pedro González / ABC Color
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