La sostenida apreciación del guaraní frente al dólar encendió una nueva señal de alarma en el sector industrial paraguayo. La Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy) reclamó al Banco Central del Paraguay (BCP) medidas “reales, concretas y urgentes”, al advertir que el actual escenario cambiario está reduciendo la competitividad de las empresas, afectando las exportaciones y generando preocupación por el empleo.
El problema, según el gremio, está en la estructura económica de las industrias exportadoras. Muchas empresas venden sus productos y reciben sus ingresos en dólares, pero deben afrontar una parte importante de sus gastos dentro de Paraguay y en guaraníes. Salarios, energía, transporte, logística y materias primas no bajan automáticamente al mismo ritmo que la moneda estadounidense. Como consecuencia, cada nueva caída del dólar puede reducir los márgenes de rentabilidad de quienes producen para los mercados internacionales.
La Cispy sostiene que el sector productivo puede adaptarse a cambios graduales del tipo de cambio, pero advierte que una disminución acelerada y pronunciada dificulta la planificación. Las empresas necesitan tiempo para renegociar contratos, reorganizar inventarios, revisar costos y ajustar sus compromisos comerciales y laborales. Cuando la cotización cambia rápidamente, el impacto puede trasladarse a toda la cadena productiva.
Exportar desde Paraguay se vuelve más difícil
Para una economía como la paraguaya, fuertemente vinculada a la exportación, la evolución del dólar tiene consecuencias que van más allá de las grandes industrias. El impacto puede alcanzar a productores, acopiadores, transportistas, proveedores y otros sectores que participan en la cadena de producción y comercialización. La Cispy sostiene que la pérdida de competitividad amenaza la capacidad de las empresas para mantener mercados internacionales y realizar nuevas inversiones.
A esta situación se suma un problema estructural: el costo logístico. Paraguay no tiene salida directa al mar y depende de extensas rutas terrestres y fluviales para llevar sus productos a los mercados internacionales. El gremio considera que los elevados costos de los fletes agravan la presión que ya genera el tipo de cambio.
La combinación de un dólar más débil frente al guaraní y costos logísticos elevados puede reducir la ventaja competitiva de los productos paraguayos en el exterior. Para las empresas, el desafío no consiste únicamente en producir con eficiencia, sino también en lograr que el precio final continúe siendo atractivo frente a competidores de otros países.
El reclamo directo al Banco Central
La Cámara de Industrias Sustentables cuestionó lo que considera una falta de respuestas concretas y pidió al BCP que observe directamente la realidad de las empresas manufactureras y exportadoras. El planteamiento del gremio es que las autoridades conozcan las plantas industriales y sus estructuras de costos antes de limitar el debate exclusivamente a indicadores macroeconómicos.
El sector insiste en que ya no necesita únicamente diagnósticos o expresiones de preocupación. La demanda es por medidas que permitan proteger la capacidad productiva, las exportaciones y el empleo formal.
La discusión, sin embargo, plantea un desafío para la política económica. Una moneda fuerte puede beneficiar a determinados sectores, especialmente a quienes necesitan importar bienes o pagar obligaciones en dólares, pero puede representar un problema para los exportadores, cuyos ingresos pierden valor cuando son convertidos a moneda local. Por ello, el equilibrio cambiario se convierte en un asunto central para una economía abierta como la paraguaya.
La caída del dólar pone al empleo en el centro del debate
El mayor temor de los industriales es que la reducción prolongada de los márgenes termine afectando las inversiones y el empleo. Una empresa que pierde competitividad puede reducir su producción, postergar proyectos de expansión o enfrentar mayores dificultades para mantener su estructura de trabajadores.
La Cispy sostiene que defender a la industria nacional no significa pedir privilegios, sino preservar las condiciones necesarias para producir y competir. El gremio advirtió que la pérdida de capacidad de compra y de mercados internacionales puede tener consecuencias que trasciendan a las propias fábricas.
El reclamo coloca ahora al Banco Central del Paraguay en el centro de una discusión que involucra a exportadores, productores y trabajadores. Mientras el dólar continúa bajo presión, la industria exige respuestas rápidas para evitar que la apreciación del guaraní se transforme en una pérdida permanente de competitividad para el aparato productivo nacional.
Foto: ABC Color
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