
Llegaron con una narrativa virulenta y calumniosa; Petro, el guerrillero, no sólo fue un socio y promotor de la violencia, un narcotraficante, sino además un corrupto y un imprudente que dejó la economía del país empeñada. La mentira, para que sea creíble, entre más grande y menos documentada mejor. Al fin de cuentas tienen el firme respaldo de la prensa de los cacaos y de algunos elementos del centro que no se reponen del rechazo repetido de los colombianos a su falta de contundencia, de carácter, su pasividad frente al abuso, la volubilidad de su discurso, su camaleonismo descarado que repiten esas especies con fervor, talvez para atraer el favor del roedor atigrado. Algunos, por fortuna, porque hay gente muy valiosa en esas líneas.
Atacaron a Cepeda, ellos, los socios de los narcotraficantes, los corruptos de vieja data, los parapolíticos de siempre, hablando de que en aquellas regiones donde este había triunfado de manera inobjetable, eso había sido por causo del tal “Voto fusil”, pero cada día es más claro que el voto fusil existió, pero su destinatario, según se infiere de las declaraciones de alias “Pinocho” a la periodista ibérica Hernández, fue el atigrado roedor de los shows mediáticos y las provocaciones de gayán de esquina.
Por otra parte, resulto que, luego de que un juez puso contra las cuerdas a los funcionarios del Mindefensa (Próximamente, no lo duden, Minguerra) para que entregaran el balance total de los costos de los paseos del felino rayado en helicóptero, estos se vieron en la obligación de entregar las cuentas y éstas no podían ser más exageradas y abusivas: No, no eran 1117 millones de pesos, era un poco más del doble, dos mil trescientos y pico millones lo que costaron los viajes del tigre volador…
Plata hay para el pichón de dictador bananero, esa mezcla aberrante de Milei, Bukele, Kast, Noboa, Asfura, Hernández, esa criatura aliada del peor presidente que han tenido los gringos, el más corrupto, el más cínico, el más violento, racista y criminal que ha ocupado la Casa Blanca, el destripador de pescadores y pedófilo consumado.
Rugió el gatito, recientemente aseguró tener la solución definitiva para el problema de la salud de los colombianos: Simple, que otra cosa podría esperarse de la expresidenta de ACEMI convertida por la gracia de Cristo Rey y el atigrado roedor en ministra de salud, la solución para el robo de las reservas técnicas no es otra cosa que asumir el estado las deudas que debían pagar las EPS con esas reservas.
El tigre les va a reponer las reservas técnicas a las EPS con la plata de todos. No preguntas, no investigaciones, no auditorías. Como decía el famoso concejal paisa: Les va a perfumar el bollo. Eso sí, promete el therian, en un año las EPS deberán pagarle al estado esos dineros SIN INTERESES.
Entonces les va a dar un año para devolver los recursos que no han devuelto en 30 años. De otra manera los aruñará…No hay decreto, no hay ley, no hay cálculos actuariales, no hay sino palabras huecas. Pero plata no hay para el deporte, ni la educación, ni la salud ni las pensiones, mucho menos para la paz ni la justicia transicional. Vamos que vamos para el estanco a toda y en reversa, firmes por la patria y con la anuencia de cristo rey.
¿Pero de dónde saldrán los diez y pico billones? Luego de atacar el presupuesto propuesto por Petro dizque porque era suntuario y estaba desfinanciado, el genio a cargo del Minhacienda entra a defender una propuesta que no sólo es superior en setenta billones a la de Petro, sino que, además, reduce los recursos para las regiones, la cultura, el deporte, la educación, la misma salud y la justicia transicional y la implementación de la paz.
La paz no es prioridad para este gobierno que a cada paso invoca la guerra. Colombia tendrá que arremangarse y defender la constitución. Tampoco lo es lo social. Mucho menos la protección del medio ambiente, las fuentes de agua, los páramos, la lucha contra la deforestación y el calentamiento global. Para este gobierno y sus esbirros prioridades son el fracking, el extractivismo a ultranza, la cesión incondicional de nuestros recursos al amo del norte y, por supuesto, la guerra.
Veremos hasta cuando les va a alcanzar la narrativa de que los hechos repugnantes de corrupción que se descubren y afectan a altos funcionarios del actual gobierno de nuestro amado führer Abelardo, son simples fenómenos residuales de la “gran corrupción” de la administración pasada. ¡Ni más faltaba! Si el ministro de vivienda, a menos de una semana de su nombramiento, se fue de vacaciones a Santa Marta y lo hizo con dineros públicos en momentos en que una terrible catástrofe dejaba sin hogar a miles de colombianos, es culpa de Petro por haber dejado recursos disponibles al alcance de comerciante de chatarra y pastor de almas descarriadas.
La corrupción denunciada y que afectaría como protagonista la ministra Vesga, si, la de la puerta giratoria de ACEMI al ministerio, es un montaje perverso y venenoso de funcionarios que vienen de la época del “país de la belleza” La platica y las donaciones en especie canalizadas a través de la fundación de la primera dama y de las cuáles, un mes después de la tragedia, no se han rendido cuentas, no se han perdido ni andan de parranda. Los gastos suntuarios en transporte aéreo y publicaciones que pretenden desacreditar al progresismo sin mostrar una sola prueba, son puras invenciones de los zurdos resentidos…
El nombramiento y des nombramiento a los cinco días en la presidencia de Colpensiones de un sujeto que se rajó en su primera citación ante una comisión del congreso donde debía aclarar tópicos referentes a las pensiones de los colombianos y el déficit detectado en las cuentas de Colpensiones dado, como bien lo sabemos, por la negativa a devolver a esta entidad cerca de 25 billones que permanecen en poder de los dueños de los fondos privados, en especial Sarmiento Angulo, pese a que los aportantes se fueron en bloque hacia la entidad pública demuestra el talante meritocrático y técnico de Abelardo y sus nadies.
Tan bueno que es jugar con el tesoro público…Las cosas se van decantando y en este país con anteojeras se empiezan a ver los detalles de la confabulación en medio de la cacofonía de los medios amigos y de los delirantes discursos de los nadies.
Pero al final nada es eterno, aparte de la estupidez humana, el infinito universo y la codicia y perversidad de los poderosos. Pasarán eso si muchas cosas. La indignación fluye por caminos sorprendentes y tortuosos, es acumulativa, el sentido común no ha desaparecido, al igual que la indignación va retomando fuerzas en silencio, pero un día cualquiera aparecen con una fuerza irrefrenable e imbatible.
No nos podemos dar el lujo de dejar marchitar la esperanza, es siempre el último refugio, la fuente de toda resiliencia. Estos tiempos pasarán y lo harán, sin duda, más temprano que tarde.
El tigre, con sus garras y colmillos manchados de sangre, con su Glock humeante, se marchará a sus soberbios palacios en Miami o en la Toscana, eso sí, con mucha más fortuna y, como en la película, nos dejará la casa pintada, el país hecho en vertedero, una escombrera, la violencia exacerbada, inflación a todo taco, pobreza, enfermedad, aflorará entonces nuestro cínico escepticismo, ese que nos permite burlarnos de nuestra propia miseria.
El país seguirá a trancas y a mochas, el éxodo aumentará, ante la imposibilidad de contener a nuestros jóvenes en su búsqueda de oportunidades, llegará el momento en el que algún sabio “nadie” propondrá borrar de un tajo las pensiones, el sistema de salud, todo rescoldo de lo social: Seremos un nuevo Haití.
Por fortuna muchos ya habremos muerto, muchos ya se habrán marchado, solo quedará un viejo y patético cascarón vacío de lo que alguna vez fue una sociedad. Pero aun en medio de esa desolación, así como las violetas, en alguna parte florecerá la esperanza y quizás se dé el milagro de volver a ser el país de la belleza.
Bienvenidos al nuevo Reich de Abelardo: La patria milagro…
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

