
Presencia, coordinación y servicio en los momentos de mayor incertidumbre
Un terremoto no solo pone a prueba la resistencia de las edificaciones y la infraestructura de una ciudad; también mide la capacidad de sus instituciones para reaccionar, organizarse y proteger a la población en medio de la incertidumbre. Ante el reciente evento sísmico sentido en Cali y diferentes municipios del Valle del Cauca, los cuerpos de seguridad, organismos de socorro y entidades de respuesta han desempeñado un papel significativo en la atención inicial y en la recuperación de la sensación de seguridad de la ciudadanía.
En los primeros momentos posteriores a un sismo, cada minuto resulta importante. La incertidumbre sobre posibles daños, personas lesionadas, afectaciones en vías, edificaciones e infraestructura crítica exige una respuesta rápida y articulada. Es precisamente allí donde la presencia de la Policía, organismos de socorro, bomberos, autoridades de tránsito, organismos de gestión del riesgo y demás instituciones adquiere especial relevancia.
Una presencia que también transmite seguridad.
Uno de los primeros efectos colectivos después de un terremoto es el temor. Muchas personas abandonan viviendas, oficinas, instituciones educativas y establecimientos comerciales sin conocer con certeza la magnitud de lo ocurrido o la posibilidad de nuevas réplicas.
En este escenario, los cuerpos de seguridad cumplen una función que trasciende la vigilancia tradicional. Su presencia visible en las calles contribuye a recuperar el orden, orientar a la ciudadanía y reducir la percepción de desprotección.
Patrullajes preventivos, acompañamiento en zonas de concentración de personas, control de áreas potencialmente peligrosas y apoyo a los organismos encargados de verificar afectaciones forman parte de una respuesta integral que busca evitar que una emergencia natural desencadene situaciones adicionales de riesgo.
Responder mientras todavía existe incertidumbre
Una de las características más importantes de quienes integran los organismos de seguridad, emergencia y socorro es que deben actuar precisamente cuando todavía no existe información completa.
Mientras la mayoría de ciudadanos intenta establecer qué ocurrió, comunicarse con sus familiares o verificar las condiciones de sus viviendas, estos actores deben movilizarse, evaluar escenarios, identificar amenazas y estar preparados para intervenir.
La capacidad de respuesta inmediata requiere entrenamiento, disciplina, protocolos de actuación, comunicación institucional y, especialmente, vocación de servicio. Detrás de cada uniforme también existe una persona que puede sentir preocupación por su propia familia, pero que, debido a su responsabilidad institucional, permanece disponible para atender las necesidades de la comunidad.
La coordinación como elemento fundamental
Ninguna institución puede enfrentar por sí sola las consecuencias de un terremoto de gran magnitud. La respuesta efectiva depende de la articulación entre diferentes actores.
Policía, bomberos, organismos de socorro, autoridades territoriales, equipos médicos, organismos de tránsito y entidades de gestión del riesgo conforman una red en la cual cada institución desarrolla funciones específicas, pero complementarias.
Mientras unos verifican estructuras o atienden emergencias, otros pueden facilitar corredores de movilidad, controlar el acceso a zonas potencialmente peligrosas, brindar seguridad, apoyar evacuaciones, orientar a la población o permitir que ambulancias y equipos especializados lleguen rápidamente a los lugares donde son requeridos.
Por esta razón, la coordinación interinstitucional puede convertirse en una de las herramientas más importantes para salvar vidas durante una emergencia.
Seguridad también significa prevenir
La capacidad de respuesta no debe medirse únicamente por el número de emergencias atendidas. También debe considerarse aquello que logra evitarse.
Después de un terremoto pueden aparecer riesgos secundarios: caída de estructuras, fugas de gas, incendios, congestiones vehiculares, accidentes, aglomeraciones, ingreso de personas a edificaciones comprometidas o circulación de información falsa.
En estas circunstancias, delimitar una zona, orientar una evacuación, controlar el tránsito o impedir el ingreso a determinado lugar puede parecer una acción sencilla, pero representa una medida preventiva fundamental.
En gestión de emergencias, prevenir una segunda tragedia es tan importante como responder a la primera.
El componente humano de la respuesta
Existe además una dimensión que merece especial reconocimiento: la humana.
En una emergencia, la ciudadanía no solamente necesita instrucciones; necesita encontrar referentes de seguridad. Una orientación clara, una comunicación tranquila y una presencia institucional organizada pueden disminuir significativamente la angustia colectiva.
Aquí convergen la seguridad y los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP). No es necesario ser psicólogo para ofrecer una primera respuesta emocional responsable. Escuchar, orientar, identificar a una persona especialmente afectada, ayudarla a contactar a su familia o conectarla con los servicios correspondientes son pequeñas acciones que pueden tener un enorme impacto.
Un policía, bombero, paramédico, agente de tránsito, socorrista o funcionario capacitado puede convertirse, durante algunos minutos, en el punto de referencia que una persona necesita para recuperar la sensación de control.
Reconocer su labor también fortalece la resiliencia de Cali
Las emergencias permiten identificar aspectos que deben mejorarse, y toda respuesta institucional debe ser posteriormente evaluada para fortalecer protocolos, tiempos de reacción, comunicaciones y coordinación. Reconocer los aspectos positivos no significa dejar de evaluar críticamente aquello que pueda perfeccionarse.
Sin embargo, también es necesario visibilizar el compromiso de quienes permanecen disponibles cuando la ciudad enfrenta momentos de mayor vulnerabilidad.
La experiencia del terremoto vuelve a recordarnos que la seguridad de Cali no depende exclusivamente de infraestructura resistente. También depende de instituciones preparadas, comunidades informadas y ciudadanos capaces de actuar responsablemente.
Los cuerpos de seguridad y organismos de respuesta representan una pieza fundamental de ese sistema.
Porque cuando la tierra deja de sentirse segura bajo nuestros pies, la presencia organizada de quienes salen a proteger, orientar, auxiliar y acompañar puede convertirse en uno de los primeros pilares para que una ciudad vuelva a sentirse en pie.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana y actualmente residente en Cali, Colombia, cuenta con una amplia trayectoria en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.

