El Día Nacional del Veterinario se conmemora este 10 de agosto en Paraguay y encuentra a la profesión en un momento en el que su función va mucho más allá de atender enfermedades en perros y gatos. Las marcas P’ludos y Kerkus aprovecharon la fecha para destacar el valor de la prevención, especialmente en el cuidado de la piel y el pelaje de los animales de compañía, y para reconocer el trabajo de los profesionales veterinarios. La especialista Karen Ruiz Díaz, responsable de veterinaria de ambas marcas y con 17 años de trayectoria, sostuvo que cada consulta representa una oportunidad para prevenir enfermedades, detectar problemas de manera temprana y mejorar la calidad de vida de los animales. El concepto adquiere una dimensión mayor cuando se observa desde la perspectiva de “Una sola salud”, promovida internacionalmente por la OMS, la FAO, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial de Sanidad Animal: la salud de las personas, los animales y los ecosistemas están estrechamente conectadas.
La celebración paraguaya tiene, por tanto, un significado que excede el reconocimiento a quienes trabajan diariamente en clínicas y consultorios. El veterinario participa en una cadena sanitaria que comienza mucho antes de que una persona llegue a un hospital y que puede incluir vacunación, prevención de zoonosis, vigilancia epidemiológica, control de alimentos, producción animal, bienestar, bioseguridad y uso responsable de medicamentos.
En el caso de las mascotas, la prevención suele ser la herramienta más sencilla y, al mismo tiempo, una de las más eficaces. Un perro o un gato que recibe controles periódicos permite detectar alteraciones antes de que se conviertan en enfermedades avanzadas. La vacunación, la desparasitación indicada, el control de ectoparásitos, la alimentación adecuada y la observación del comportamiento forman parte de una estrategia preventiva que puede prolongar la vida del animal.
P’ludos y Kerkus colocaron precisamente el cuidado dermatológico en el centro de su mensaje por el Día del Veterinario. Las marcas explicaron que la piel constituye una barrera fundamental de protección y que manifestaciones aparentemente simples, como picazón, resequedad, mal olor o caída excesiva del pelo, pueden ser señales que requieren evaluación profesional.
El baño puede ser también una oportunidad para detectar problemas
Una de las ideas que adquiere especial importancia es que la higiene no debe entenderse únicamente como una cuestión estética.
Durante el baño, el tutor puede observar cambios que quizá pasen inadvertidos durante la rutina diaria: lesiones cutáneas, zonas enrojecidas, parásitos, descamación, heridas, secreciones o alteraciones en el pelo.
Sin embargo, detectar una anomalía no significa que el propietario deba intentar diagnosticarla por sí mismo. El veterinario es quien puede determinar si se trata de una irritación, una infección, una alergia, una parasitosis u otra condición que requiera tratamiento específico.
Karen Ruiz Díaz explicó que el objetivo de P’ludos y Kerkus es acompañar al profesional y a los tutores mediante productos orientados a la higiene y al cuidado dermatológico, pero dentro de una visión preventiva más amplia.
Esto resulta particularmente importante porque las enfermedades de la piel pueden tener múltiples causas. Una misma manifestación, como el prurito, puede estar relacionada con parásitos, alergias, infecciones, alteraciones ambientales o diferentes enfermedades sistémicas. Por ello, sustituir la consulta profesional por recomendaciones genéricas puede retrasar un diagnóstico.
Antes: la veterinaria estaba asociada principalmente con la enfermedad
Durante buena parte de la historia de la medicina veterinaria, la imagen social del profesional estuvo vinculada principalmente con curar animales enfermos, atender emergencias, realizar cirugías y tratar lesiones.
Esa función continúa siendo esencial, pero el campo profesional se amplió considerablemente.
La veterinaria moderna trabaja también antes de que aparezca la enfermedad. Los profesionales participan en programas de vacunación, vigilancia sanitaria, reproducción, nutrición, bienestar animal, control de poblaciones, epidemiología y seguridad alimentaria.
Ese cambio de enfoque es fundamental: prevenir una enfermedad suele ser menos costoso y menos traumático que tratarla cuando ya está avanzada.
La prevención también permite identificar factores de riesgo. Un animal que vive permanentemente dentro de una vivienda tiene una exposición diferente de otro que sale a la calle, entra en contacto con otros animales o tiene acceso a zonas rurales. Del mismo modo, un perro que convive con niños pequeños puede requerir determinadas medidas preventivas que deben ser evaluadas de acuerdo con su entorno.
Ahora: la veterinaria forma parte de la salud pública
La evolución más importante de la profesión probablemente sea la comprensión de que la salud animal y la salud humana no pueden separarse completamente.
La OMS define el enfoque de “Una sola salud” como una estrategia integrada destinada a equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. La organización señala que aproximadamente el 60 % de las enfermedades infecciosas emergentes registradas en el mundo proceden de animales, tanto domésticos como silvestres.
Esto explica por qué el trabajo veterinario puede tener consecuencias directas sobre la población.
La rabia constituye uno de los ejemplos más claros. La vacunación de perros y otros animales susceptibles reduce el riesgo de transmisión hacia las personas. Otras enfermedades, como leptospirosis, brucelosis y determinadas infecciones parasitarias, también requieren una mirada conjunta sobre animales, seres humanos y ambiente.
El veterinario puede convertirse así en una de las primeras barreras de prevención.
De la mascota a la mesa: el veterinario también protege los alimentos
Existe otra función poco conocida por el público general: el control sanitario de los alimentos de origen animal.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) explica que los veterinarios poseen una formación específica tanto en salud animal como en higiene y zoonosis transmitidas por alimentos, lo que los coloca en una posición central dentro de los sistemas de inocuidad alimentaria.
Su intervención puede abarcar diferentes etapas de la cadena productiva, incluyendo controles en establecimientos ganaderos y inspecciones ante y post mortem en frigoríficos, además de mecanismos de identificación y trazabilidad de los animales.
La razón es sencilla: un problema sanitario detectado en un animal puede convertirse en un problema de salud pública si entra en la cadena alimentaria.
La prevención de enfermedades transmitidas por alimentos requiere controlar microorganismos como Salmonella, Campylobacter y determinadas cepas de Escherichia coli, además de otros riesgos biológicos, químicos y parasitarios.
Por eso, la medicina veterinaria también está relacionada con aquello que llega diariamente a la mesa de las familias.
Una batalla silenciosa: la resistencia a los antibióticos
Uno de los desafíos más importantes de la medicina moderna también atraviesa directamente al sector veterinario: la resistencia a los antimicrobianos.
Cuando los medicamentos antimicrobianos son utilizados de manera inadecuada o excesiva, aumenta la posibilidad de que determinados microorganismos desarrollen mecanismos de resistencia. Esto puede hacer que tratamientos que anteriormente funcionaban dejen de ser eficaces.
La OMS incorporó esta problemática dentro de su estrategia global de “Una sola salud” y en mayo de 2026 los Estados miembros adoptaron un nuevo Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos para 2026–2036, que contempla acciones coordinadas entre salud humana, animal, vegetal y ambiental.
En este escenario, el veterinario tiene una responsabilidad concreta: indicar medicamentos cuando realmente sean necesarios, seleccionar el tratamiento adecuado y promover medidas preventivas que reduzcan la necesidad de utilizar antimicrobianos.
La vacunación, la bioseguridad, una alimentación adecuada y buenas condiciones de manejo pueden contribuir a reducir enfermedades y, en consecuencia, disminuir el uso innecesario de antibióticos.
Paraguay tiene una realidad particularmente compleja
La importancia de esta profesión adquiere una dimensión especial en Paraguay porque el país combina tres escenarios sanitarios muy diferentes: animales de compañía, una importante actividad ganadera y una amplia interacción con fauna silvestre.
Eso significa que los veterinarios pueden trabajar en una clínica atendiendo a un perro o un gato, en una explotación ganadera controlando un rodeo, en un frigorífico verificando condiciones sanitarias o en programas de vigilancia epidemiológica.
El enfoque de “Una sola salud” resulta especialmente apropiado para países donde la producción animal representa una actividad económica relevante y donde existe una interacción permanente entre población, animales domésticos, producción agropecuaria y ambiente.
La OMS sostiene que este modelo debe utilizarse precisamente para prevenir, detectar, prepararse y responder ante amenazas sanitarias, en lugar de actuar solamente cuando la enfermedad ya se ha propagado.
El futuro de la profesión será todavía más preventivo
La evolución de la veterinaria apunta hacia una medicina cada vez más preventiva, personalizada y basada en información.
Los controles periódicos podrán complementarse con mejores herramientas de diagnóstico, historiales clínicos digitales, análisis de laboratorio, monitoreo del comportamiento y tecnologías capaces de detectar cambios antes de que aparezcan síntomas evidentes.
La inteligencia artificial también comienza a generar nuevas posibilidades en áreas como análisis de imágenes, apoyo diagnóstico y vigilancia epidemiológica. Pero estas tecnologías no eliminan la necesidad del profesional: aumentan la capacidad del veterinario para interpretar información y tomar decisiones.
La prevención también tendrá que incorporar una dimensión ambiental. El cambio climático, la expansión urbana, la modificación de ecosistemas y el desplazamiento de especies pueden modificar los patrones de determinadas enfermedades y favorecer nuevos contactos entre animales, vectores y personas. La OMS incluye precisamente el cambio climático, la fragmentación de hábitats, la urbanización y el comercio de animales entre los factores que pueden aumentar los riesgos sanitarios.
Después: una profesión cada vez más vinculada al bienestar integral
El mensaje de P’ludos y Kerkus por el Día del Veterinario parte del cuidado de la piel y el pelaje, pero el debate actual permite observar una transformación mucho más profunda.
El veterinario del futuro no será solamente quien atienda a un animal cuando enferma. Será también un profesional de prevención, vigilancia, bienestar animal, salud pública, seguridad alimentaria y protección frente a enfermedades que pueden atravesar la frontera entre especies.
Para los propietarios de mascotas, esto se traduce en una responsabilidad sencilla pero fundamental: no esperar a que el animal esté gravemente enfermo para consultar.
Vacunación, controles periódicos, alimentación adecuada, higiene, prevención de parásitos, observación de cambios físicos y de comportamiento y consulta profesional ante señales anormales constituyen una estrategia mucho más eficaz que actuar únicamente frente a una emergencia.
El Día Nacional del Veterinario en Paraguay, celebrado cada 10 de agosto, permite así mirar la profesión desde una perspectiva más amplia. No se trata solamente de reconocer a quienes curan animales, sino de comprender que detrás de cada consulta veterinaria existe una oportunidad para prevenir sufrimiento, proteger a una familia y, en determinados casos, evitar que una amenaza sanitaria llegue a convertirse en un problema para toda la comunidad.
La fecha deja, finalmente, un mensaje que resume la evolución de la medicina veterinaria: cuidar a los animales ya no puede considerarse una tarea aislada del cuidado de las personas y del ambiente. En la visión moderna de “Una sola salud”, esos tres elementos forman parte del mismo sistema. Y cuanto más temprano se actúe, mayores serán las posibilidades de proteger la salud y el bienestar de todos.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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