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El cambio de escenario es global. Los centros de datos dejaron de ser una infraestructura secundaria destinada principalmente a alojar pรกginas web, correos electrรณnicos y servicios empresariales. El crecimiento de la computaciรณn en la nube y, sobre todo, el entrenamiento y funcionamiento de modelos de inteligencia artificial estรกn convirtiendo a estas instalaciones en una pieza estratรฉgica de la nueva economรญa digital. La demanda de procesamiento crece al mismo tiempo que aumenta la necesidad de almacenar enormes volรบmenes de informaciรณn.
En ese contexto, Uruguay parte de una posiciรณn favorable. El paรญs cuenta con una matriz elรฉctrica con una elevada participaciรณn de fuentes renovables, estabilidad institucional, infraestructura de telecomunicaciones, buena conectividad internacional y una ubicaciรณn prรณxima a los grandes mercados del Cono Sur. El propio Gobierno identifica a la infraestructura digital como un componente estratรฉgico de su polรญtica tecnolรณgica.
Pero tener electricidad renovable no significa automรกticamente disponer de electricidad barata para un centro de datos de inteligencia artificial. Esa diferencia es fundamental. Los proyectos tradicionales pueden manejar determinados niveles de demanda, mientras que los centros destinados a cargas intensivas de IA pueden requerir cantidades de energรญa mucho mayores y, ademรกs, necesitan una disponibilidad prรกcticamente permanente.
El economista Bruno Gili, responsable del programa Uruguay Innova de Presidencia, estimรณ que el paรญs podrรญa incorporar aproximadamente dos o tres nuevos data centers, pero advirtiรณ que los proyectos especรญficamente orientados a inteligencia artificial plantean un desafรญo diferente. Segรบn explicรณ, instalaciones que demanden del orden de 200, 300 o 400 megavatios representarรญan una presiรณn considerable sobre la infraestructura energรฉtica existente.
La discusiรณn, por tanto, no se limita a cuรกnta electricidad genera Uruguay. Tambiรฉn importa cรณmo llega esa electricidad hasta el lugar donde se instalarรก el centro de datos. Las lรญneas de transmisiรณn, las subestaciones, los costos de peaje y la capacidad de garantizar suministro continuo pueden convertirse en factores decisivos para que una multinacional elija Uruguay o termine optando por Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica u otro mercado de la regiรณn.
El Observador seรฑala que al menos tres nuevos proyectos estรกn siendo trabajados por el Gobierno, mientras fuentes consultadas por el medio indicaron que existen empresas internacionales estudiando la posibilidad de instalarse en Uruguay. Entre los factores evaluados aparecen precisamente la conectividad, la energรญa, el acceso al agua y los sistemas de respaldo energรฉtico.
Aquรญ aparece uno de los mayores dilemas de la nueva etapa: la inteligencia artificial necesita energรญa en cantidades crecientes y los data centers necesitan refrigeraciรณn permanente. Los servidores generan enormes cantidades de calor, por lo que una instalaciรณn de gran escala requiere sistemas especializados para mantener los equipos dentro de rangos tรฉrmicos seguros.
Uruguay ya experimentรณ este debate con el proyecto de Google en Canelones. Durante las primeras etapas de planificaciรณn se discutiรณ intensamente el consumo de agua necesario para refrigerar las instalaciones. Informaciรณn divulgada en 2023 indicaba que el diseรฑo original contemplaba un consumo mรกximo de aproximadamente 3,8 millones de litros de agua por dรญa para parte del sistema de enfriamiento. Posteriormente, el proyecto fue modificado y avanzรณ hacia un sistema de refrigeraciรณn diferente.
La experiencia resulta importante porque demuestra que la competencia por atraer data centers no se reduce a ofrecer terrenos y electricidad. Tambiรฉn exige resolver cuestiones ambientales, disponibilidad de recursos, impacto territorial y aceptaciรณn social. Un paรญs puede ganar una inversiรณn multimillonaria y, al mismo tiempo, enfrentar preguntas legรญtimas sobre cuรกnto consume una infraestructura tecnolรณgica y quiรฉn asume los costos asociados.
Google abriรณ la puerta
El proyecto de Google en Parque de las Ciencias, Canelones, constituye el principal antecedente de esta nueva etapa. La inversiรณn anunciada ronda los US$ 850 millones, las obras comenzaron en 2024 y la entrada en funcionamiento estรก prevista para comienzos de 2027. La infraestructura estรก diseรฑada para operar permanentemente y cuenta con suministro elรฉctrico de UTE y sistemas propios de respaldo.
La elecciรณn de Canelones tampoco fue casual. El departamento combina proximidad al Aeropuerto Internacional de Carrasco, conexiรณn con Montevideo, acceso al puerto y una red vial que permite integrarlo con los principales corredores econรณmicos del paรญs y la regiรณn. Uruguay XXI considera precisamente esas caracterรญsticas parte de las ventajas competitivas de Canelones para inversiones vinculadas con logรญstica, servicios y tecnologรญa.
Google, ademรกs, no llegรณ รบnicamente para construir infraestructura fรญsica. La compaรฑรญa ha presentado el proyecto como parte de una estrategia mรกs amplia de expansiรณn de su infraestructura tecnolรณgica en Amรฉrica Latina, incluyendo conectividad, servicios de nube y capacitaciรณn digital. La empresa seรฑalรณ que Uruguay podรญa convertirse en un socio regional para innovaciรณn y que la nueva infraestructura contribuirรญa a ampliar el acceso a tecnologรญas de nube e inteligencia artificial.
El efecto mรกs importante de una inversiรณn de esta naturaleza puede ser, por tanto, indirecto. Una gran multinacional funciona como una seรฑal para otras empresas: si Google considera que Uruguay posee las condiciones suficientes para instalar una infraestructura crรญtica, otros inversores pueden interpretar que el paรญs ya superรณ una primera barrera de confianza.
Antel tambiรฉn prepara el siguiente salto
La estrategia uruguaya no depende exclusivamente de capital extranjero. Antel estรก ampliando su propia infraestructura tecnolรณgica y anunciรณ una inversiรณn de aproximadamente US$ 70 millones para un nuevo data center en Montevideo, cuya construcciรณn estรก prevista entre fines de 2026 y comienzos de 2027. La empresa tambiรฉn proyecta incorporar equipamiento especializado para inteligencia artificial en su centro de datos de Pando.
La empresa estatal anunciรณ ademรกs un plan de inversiones superior a US$ 750 millones durante el quinquenio, destinado, entre otras รกreas, a tecnologรญa para inteligencia artificial, expansiรณn de fibra รณptica, nuevos servicios digitales y despliegue de infraestructura de telecomunicaciones.
Esto es relevante porque un ecosistema de data centers necesita algo mรกs que grandes edificios llenos de servidores. Necesita redes capaces de transportar informaciรณn a gran velocidad, redundancia, seguridad, servicios de nube, infraestructura de respaldo y profesionales capaces de operar sistemas crรญticos.
En febrero de 2026, Antel y Google Cloud anunciaron ademรกs un acuerdo para alojar infraestructura de Google Distributed Cloud en el data center de la empresa pรบblica. El objetivo es ofrecer servicios de nube hรญbrida y reforzar capacidades vinculadas con soberanรญa de datos e infraestructura digital dentro del territorio uruguayo.
El verdadero desafรญo: competir por costos
La gran ventaja de Uruguay es su matriz energรฉtica renovable. El problema es convertir esa ventaja ambiental en una ventaja econรณmica suficiente para competir internacionalmente.
Uruguay realizรณ durante los รบltimos aรฑos una transformaciรณn profunda de su sistema elรฉctrico y aumentรณ considerablemente la participaciรณn privada en generaciรณn renovable. Segรบn datos citados por El Observador, los generadores privados incorporaron cerca de 2.000 megavatios de potencia instalada, equivalentes a alrededor del 40 % de la generaciรณn elรฉctrica del paรญs, mediante inversiones superiores a US$ 4.000 millones.
Pero buena parte de esa infraestructura estรก vinculada a contratos de largo plazo. Esto limita el margen para ofrecer grandes reducciones de precio a nuevos consumidores industriales. Para los data centers, la cuestiรณn no es simplemente obtener energรญa renovable: necesitan saber cuรกnto costarรก, durante cuรกnto tiempo, con quรฉ garantรญas y bajo quรฉ condiciones de transmisiรณn.
Desde el sector privado se plantea que los contratos de compraventa de energรญa a largo plazo, conocidos como PPA, podrรญan ayudar a reducir costos y ofrecer previsibilidad sin recurrir necesariamente a subsidios. El otro componente que debe transparentarse es el costo de transmisiรณn y distribuciรณn, ya que actualmente los proyectos pueden negociar condiciones de manera bilateral.
Para un inversor internacional, esa previsibilidad puede ser tan importante como el precio. Un data center no se construye para funcionar durante cinco aรฑos. Es una infraestructura diseรฑada para operar durante dรฉcadas, por lo que cualquier incertidumbre sobre electricidad, conectividad o regulaciรณn puede alterar completamente el cรกlculo financiero.
Uruguay tambiรฉn necesita pensar en los cables
La conectividad internacional es otro elemento decisivo. Los datos procesados por un centro instalado en Uruguay no necesariamente permanecen dentro del paรญs. Los servicios digitales necesitan intercambiar informaciรณn constantemente con usuarios, plataformas, nubes y otros centros de procesamiento ubicados en diferentes continentes.
Por eso, los cables submarinos y las conexiones internacionales adquieren un valor estratรฉgico. Google ha seรฑalado en su estrategia regional la expansiรณn de infraestructura de conectividad submarina junto con sus centros de datos y regiones de nube.
Uruguay tiene la ventaja de encontrarse en una zona estratรฉgica del Atlรกntico Sur y de estar conectado con Brasil y Argentina mediante redes terrestres y marรญtimas. Sin embargo, para competir por cargas de IA de gran escala necesitarรก continuar ampliando la redundancia: si una ruta internacional falla, otra debe poder absorber el trรกfico.
En una economรญa cada vez mรกs digital, una interrupciรณn de conectividad puede ser tan crรญtica como una interrupciรณn elรฉctrica. Para los operadores de data centers, la palabra clave es resiliencia: energรญa redundante, comunicaciones redundantes, refrigeraciรณn redundante y sistemas de seguridad capaces de mantener la operaciรณn aun frente a fallas.
La inteligencia artificial cambia las reglas
El gran cambio respecto del pasado es que no todos los data centers serรกn iguales.
Un centro dedicado principalmente a almacenamiento, servicios empresariales o distribuciรณn de contenidos puede tener requerimientos energรฉticos relativamente diferentes de una instalaciรณn destinada a entrenar modelos de inteligencia artificial. Los aceleradores utilizados para IA concentran enormes cantidades de capacidad de cรณmputo en espacios reducidos y elevan la densidad energรฉtica.
Eso significa que Uruguay puede tener capacidad suficiente para atraer determinados proyectos y, al mismo tiempo, no estar preparado todavรญa para recibir los centros de IA mรกs grandes del mercado.
El desafรญo consiste entonces en planificar antes de que llegue la demanda, y no construir infraestructura รบnicamente despuรฉs de que una multinacional anuncie una inversiรณn. Nuevas lรญneas de transmisiรณn, subestaciones, generaciรณn adicional, almacenamiento energรฉtico, redes de fibra y sistemas de refrigeraciรณn requieren aรฑos de planificaciรณn.
Una oportunidad para el Mercosur
La estrategia tambiรฉn tiene una dimensiรณn regional. Uruguay se encuentra entre Brasil y Argentina, dos de los mayores mercados econรณmicos y tecnolรณgicos de Sudamรฉrica. Un data center instalado en territorio uruguayo puede funcionar como infraestructura regional para empresas que necesitan operar en varios paรญses.
Esto podrรญa favorecer especialmente servicios financieros, comercio electrรณnico, telecomunicaciones, software, inteligencia artificial, videojuegos, plataformas digitales y procesamiento de datos empresariales.
El paรญs tambiรฉn puede utilizar su estabilidad institucional como argumento frente a mercados mayores. Una empresa que busca infraestructura regional puede valorar no solamente el tamaรฑo del mercado, sino tambiรฉn la previsibilidad jurรญdica, la estabilidad de las reglas y la seguridad de sus operaciones.
La cuestiรณn serรก determinar si esas ventajas compensan la diferencia de escala y costos frente a paรญses como Brasil, que dispone de un mercado interno incomparablemente mayor y una infraestructura energรฉtica mucho mรกs extensa.
Antes, ahora y despuรฉs
Antes de la llegada de Google, Uruguay ya contaba con infraestructura de centros de datos y telecomunicaciones, pero no habรญa ingresado de lleno en la competencia por los data centers de hiperescala. La inversiรณn de Google modificรณ esa percepciรณn y demostrรณ que el paรญs podรญa entrar en un segmento reservado tradicionalmente para economรญas con mercados mucho mayores.
Ahora, en 2026, el Gobierno intenta aprovechar ese efecto demostraciรณn. Hay nuevos proyectos bajo anรกlisis, Antel estรก ampliando su infraestructura y Uruguay estรก construyendo una polรญtica mรกs amplia alrededor de datos, inteligencia artificial y servicios digitales. Agesic, por ejemplo, creรณ un comitรฉ estratรฉgico del sector pรบblico para trabajar en la implementaciรณn de las estrategias nacionales de datos e inteligencia artificial.
Despuรฉs vendrรก la prueba mรกs difรญcil: conseguir que esa primera inversiรณn se transforme en un ecosistema tecnolรณgico permanente y no simplemente en una sucesiรณn de grandes edificios extranjeros.
Si Uruguay consigue resolver energรญa, conectividad, costos, disponibilidad de terrenos, agua, regulaciรณn ambiental y formaciรณn de talento, podrรญa convertirse en uno de los nodos tecnolรณgicos mรกs relevantes del Cono Sur. Si no logra resolverlos, el paรญs podrรญa quedar limitado a un nรบmero reducido de grandes instalaciones, mientras las inversiones de mayor consumo energรฉtico se trasladan hacia mercados con mayor capacidad de generaciรณn y transmisiรณn.
La carrera ya comenzรณ. Google fue el primer gran paso, pero la verdadera competencia empieza ahora, cuando Uruguay debe demostrar que puede sostener una economรญa digital que consume cada vez mรกs energรญa y procesa cantidades cada vez mayores de informaciรณn.
La paradoja es que el principal activo que permitiรณ a Uruguay entrar en esta carrera โsu abundante generaciรณn renovableโ puede convertirse tambiรฉn en su principal limitaciรณn si la demanda de inteligencia artificial crece mรกs rรกpido que la infraestructura disponible.
El desafรญo para Montevideo serรก, por tanto, mucho mayor que atraer capital extranjero. Serรก construir las condiciones para que energรญa, tecnologรญa, conectividad, conocimiento e inversiรณn privada crezcan simultรกneamente, convirtiendo a Uruguay no solamente en el lugar donde las grandes empresas instalan servidores, sino en un paรญs capaz de capturar una parte mayor del valor econรณmico generado por la revoluciรณn de la inteligencia artificial.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
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