La bebé Ayla Emanuelly Pereira de Souza, de apenas 28 días, fue localizada con vida durante la madrugada de este domingo 9 de agosto en Pedro Juan Caballero, Paraguay, cuatro días después de desaparecer en Campo Grande, Mato Grosso do Sul, Brasil. La recién nacida fue encontrada en una vivienda del barrio Virgen de Caacupé durante una operación conjunta de autoridades brasileñas y paraguayas, después de que investigadores siguieran señales telefónicas y compartieran información de inteligencia con sus pares del país vecino. Dos ciudadanos brasileños, identificados como Weliton Aparecido Lopes dos Santos y Suzilaine da Graça Costa, fueron detenidos en el inmueble donde estaba la niña. Ayla fue trasladada inmediatamente al Hospital Regional de Pedro Juan Caballero para ser sometida a exámenes médicos y quedó bajo observación. El caso, que comenzó con la desaparición de una recién nacida en la capital de Mato Grosso do Sul, terminó revelando una investigación con desplazamiento internacional, uso de rastreo tecnológico, cooperación policial fronteriza y la activación del sistema Alerta Amber Brasil.
La localización de Ayla se produjo aproximadamente a las 1:15 de la madrugada del domingo, cuando agentes paraguayos ingresaron a una vivienda situada en la esquina de las calles Alejo García y Coronel Martínez, en el barrio Virgen de Caacupé, de Pedro Juan Caballero. La ciudad se encuentra frente a Ponta Porã, en la frontera con Brasil, y constituye uno de los principales puntos urbanos binacionales de la región.
En el lugar estaban la recién nacida y los dos brasileños que posteriormente fueron detenidos. Las autoridades paraguayas incautaron teléfonos celulares, documentos y un automóvil Lifan azul, elementos que ahora forman parte de la investigación y que podrían ayudar a reconstruir cómo la niña salió de Campo Grande y llegó hasta territorio paraguayo.
El rescate fue posible gracias a una investigación que comenzó en Brasil y terminó cruzando la frontera. Según los investigadores, el rastreo de señales telefónicas permitió seguir el desplazamiento de personas vinculadas con el caso desde Campo Grande hacia Ponta Porã y posteriormente detectar su ingreso a Paraguay.
Una vez que los investigadores brasileños identificaron que la pista conducía hacia Pedro Juan Caballero, la información fue compartida con las autoridades paraguayas. El intercambio de inteligencia permitió reducir el área de búsqueda hasta localizar una vivienda concreta. Posteriormente, las autoridades paraguayas solicitaron y ejecutaron la orden judicial que permitió ingresar al inmueble.
El procedimiento demuestra la importancia que tienen los mecanismos de cooperación policial entre Brasil y Paraguay en una frontera donde las ciudades están físicamente separadas por una línea internacional, pero mantienen una intensa circulación diaria de personas, vehículos y mercancías.
Cuatro días de incertidumbre
La desaparición de Ayla comenzó el 6 de agosto, cuando la niña tenía solamente 28 días de vida. Según el relato presentado por su madre, una adolescente de 17 años, ella había recibido una propuesta de una mujer que habría conocido por internet.
La oferta, según el relato inicial, consistía en recibir R$ 100 para cuidar a otro bebé. La joven acudió al lugar acompañada por su hermana menor y llevó consigo a Ayla.
A partir de ese momento, la versión entregada por la adolescente indica que la situación cambió completamente. La joven afirmó que fue retenida contra su voluntad y que había varias personas dentro de la vivienda. Posteriormente, ella y su hermana habrían sido liberadas, pero sin la recién nacida. La Policía Civil todavía investiga la dinámica exacta de lo ocurrido y no ha divulgado una reconstrucción definitiva de todos los acontecimientos.
Este punto resulta especialmente importante porque algunas versiones publicadas durante las primeras horas del caso presentaron diferencias en detalles como la edad de la hermana de la madre y las circunstancias precisas de la retención. Por esa razón, la investigación policial deberá establecer qué elementos están comprobados y cuáles corresponden exclusivamente a testimonios todavía en proceso de verificación.
La investigación comenzó antes de que apareciera la pista paraguaya
Después de la denuncia, la Policía Civil de Mato Grosso do Sul, a través de la Delegacia Especializada de Proteção à Criança e ao Adolescente, comenzó a reconstruir los movimientos de las personas relacionadas con el caso.
Las autoridades analizaron testimonios, desplazamientos, comunicaciones y otras informaciones disponibles. El rastreo de señales telefónicas terminó convirtiéndose en uno de los elementos centrales para determinar que la investigación no debía limitarse a Campo Grande.
Los investigadores siguieron el recorrido hasta Ponta Porã, ciudad brasileña ubicada en la frontera, y posteriormente identificaron indicios de que las personas buscadas habían ingresado a Pedro Juan Caballero. A partir de ese momento, la cooperación internacional dejó de ser una posibilidad y se convirtió en una necesidad para evitar que la investigación perdiera la pista de la niña.
La Policía Civil también contó con apoyo del Departamento Antissequestro de Pessoas para obtener información telemática complementaria. Los datos reunidos permitieron determinar la ubicación del inmueble en Paraguay donde finalmente fue encontrada Ayla.
Alerta Amber amplió la búsqueda
Mientras los investigadores trabajaban sobre las pistas policiales, el caso adquirió dimensión nacional después de que el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil activara el sistema Alerta Amber.
La herramienta permite ampliar rápidamente la difusión de información sobre niños y adolescentes desaparecidos considerados en situación de alto riesgo. La fotografía y los datos de Ayla comenzaron a circular públicamente, aumentando las posibilidades de que cualquier persona que tuviera información pudiera reconocerla.
La activación del alerta también demuestra la rapidez con la que puede escalar una desaparición infantil cuando existen indicios de que la víctima pudo haber sido trasladada de una ciudad a otra o incluso fuera del país.
En este caso, esa hipótesis terminó confirmándose: Ayla no permaneció en Campo Grande y fue localizada en otro país apenas cuatro días después de su desaparición.
Una primera detención en Campo Grande
Antes del rescate en Paraguay ya había ocurrido una primera detención en Brasil.
El sábado 8 de agosto, agentes de la Garras, unidad especializada en robos a bancos, asaltos y secuestros, detuvieron a un hombre cuyo nombre no fue divulgado. Según la investigación, el sospechoso sería propietario de una vivienda que habría sido prestada a otra persona para esconder a la niña.
Sin embargo, familiares del detenido declararon que él no sabía para qué sería utilizado el inmueble y negaron que tuviera participación en el secuestro. Por ello, su situación deberá ser determinada a partir de las pruebas reunidas por la investigación y no únicamente por la circunstancia de que su vivienda haya aparecido vinculada al caso.
La detención del hombre en Brasil y posteriormente la captura de dos personas en Paraguay muestran que la investigación todavía puede involucrar a más participantes de los que han sido identificados públicamente.
Los detenidos en Paraguay deberán enfrentar el proceso correspondiente
Weliton Aparecido Lopes dos Santos y Suzilaine da Graça Costa fueron detenidos en flagrancia en la vivienda donde se encontraba la niña.
Las autoridades paraguayas informaron que ambos quedaron a disposición del Ministerio Público y que se analiza su expulsión del país para que sean trasladados a Brasil y respondan allí por las investigaciones relacionadas con el caso.
Esto abre una segunda fase jurídica. El rescate de Ayla resuelve la emergencia inmediata, pero no determina automáticamente quiénes fueron responsables de la desaparición, quién organizó el traslado, quién llevó a la niña hasta la frontera ni cuál era el propósito del secuestro.
Esos interrogantes deberán ser respondidos mediante pericias telefónicas, análisis de vehículos, cámaras de seguridad, documentos, declaraciones de los detenidos y reconstrucción de los desplazamientos.
La tecnología fue decisiva
Uno de los elementos más relevantes del caso es el papel que desempeñó la tecnología.
La policía no encontró a Ayla simplemente mediante una búsqueda física en una extensa zona fronteriza. El punto de partida fue el análisis de señales de teléfonos celulares, que permitió reconstruir desplazamientos y establecer una conexión entre Campo Grande, Ponta Porã y Pedro Juan Caballero.
Los teléfonos incautados en Paraguay serán sometidos a nuevas pericias. Los investigadores pretenden analizar llamadas, mensajes, contactos y datos de geolocalización, información que podría permitir establecer una cronología mucho más precisa de las horas posteriores a la desaparición.
El vehículo Lifan también puede convertirse en una pieza importante. Si las autoridades consiguen determinar su recorrido mediante cámaras, registros, dispositivos electrónicos o testimonios, podrían reconstruir la ruta utilizada para trasladar a la recién nacida desde Campo Grande hasta la frontera.
Una frontera que facilita y dificulta las investigaciones al mismo tiempo
La región de Ponta Porã y Pedro Juan Caballero tiene una particularidad que condiciona cualquier investigación criminal: las dos ciudades se encuentran prácticamente integradas en la vida cotidiana.
Personas cruzan diariamente la frontera por motivos laborales, comerciales, familiares y personales. Para las autoridades, esto significa que un sospechoso puede desplazarse de un lado al otro con relativa rapidez, pero también significa que la cooperación entre las instituciones de ambos países resulta indispensable.
En un caso de desaparición infantil, cada hora puede ser decisiva. Por eso, la existencia de canales de intercambio de inteligencia permitió que la pista obtenida en Brasil no se perdiera al llegar a Paraguay.
El caso Ayla se convierte así en un ejemplo concreto de cómo una investigación que comienza como una desaparición local puede transformarse rápidamente en un caso transfronterizo.
El estado de la bebé después del rescate
Después de ser encontrada, Ayla fue trasladada al Hospital Regional de Pedro Juan Caballero para una evaluación médica.
Los primeros reportes indicaron que la niña estaba con vida y fue sometida a exámenes. La familia recibió con enorme alivio la noticia de que había sido localizada después de cuatro días de incertidumbre.
La familia todavía aguardaba información sobre el momento exacto en que la bebé podría regresar a Campo Grande. Una familiar explicó que se dirigía a la DEPCA para obtener detalles oficiales sobre el procedimiento y el estado de la niña.
El hecho de que Ayla haya sido encontrada con vida constituye el desenlace más favorable posible dentro de una investigación de estas características, pero todavía quedan cuestiones médicas, psicológicas y judiciales que deberán ser atendidas.
Antes, ahora y después
Antes de la desaparición, Ayla era una recién nacida de apenas 28 días, cuya vida transcurría bajo el cuidado de su madre adolescente y su familia. El caso cambió radicalmente cuando una propuesta aparentemente relacionada con el cuidado de un niño terminó, según el relato de la madre, en una situación de violencia y en la desaparición de la bebé.
Ahora, cuatro días después, Ayla fue localizada con vida en Paraguay, dos personas fueron detenidas y las autoridades brasileñas y paraguayas trabajan conjuntamente para reconstruir la ruta que siguió la niña. La tecnología permitió localizarla y la cooperación internacional permitió ejecutar la operación de rescate.
Después comienza una etapa diferente: determinar toda la cadena de responsabilidades.
La investigación deberá establecer quién organizó el encuentro con la madre, quiénes participaron de la retención, quién tomó a la bebé, cómo fue trasladada hasta la frontera, quién condujo el vehículo, quién proporcionó el inmueble en Paraguay y cuál era la finalidad del secuestro.
También deberá determinarse si las dos personas capturadas en Pedro Juan Caballero fueron directamente responsables del traslado o si formaban parte de una estructura más amplia.
El caso todavía está lejos de terminar
El rescate de Ayla pone fin a cuatro días de angustia para su familia, pero no pone fin a la investigación criminal.
Los teléfonos incautados, el vehículo, los documentos, los testimonios y las imágenes de cámaras de seguridad pueden proporcionar nuevas piezas para reconstruir el recorrido. Las autoridades brasileñas también deberán coordinar con el Ministerio Público y las autoridades paraguayas los procedimientos necesarios para garantizar que las pruebas obtenidas en ambos países puedan ser utilizadas judicialmente.
La investigación tendrá además que diferenciar con precisión las acusaciones comprobadas de las versiones todavía bajo investigación, especialmente porque durante los primeros días circularon distintas narraciones sobre cómo se produjo la desaparición.
Por ahora, el dato fundamental está confirmado: Ayla Emanuelly está viva y fue encontrada en Pedro Juan Caballero, gracias a una operación que combinó investigación policial, rastreo tecnológico y cooperación internacional.
El siguiente objetivo será reconstruir toda la historia detrás de esas cuatro jornadas: quién se llevó a la bebé, por qué, cómo cruzó la frontera y cuántas personas participaron. Solo cuando esas preguntas tengan respuestas respaldadas por pruebas podrá considerarse completamente esclarecido uno de los casos de desaparición infantil que más movilizó a las autoridades y a la sociedad de Mato Grosso do Sul en los últimos días.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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