
El devastador terremoto que golpeó el norte de Venezuela ha reabierto un debate entre geólogos y sismólogos de todo el continente: ¿existen otras regiones de Sudamérica donde se está acumulando energía capaz de producir un gran terremoto en el futuro?
Aunque no existe ninguna evidencia científica que permita afirmar que un gran terremoto vaya a ocurrir próximamente en Brasil o en el centro de Sudamérica, las investigaciones muestran que varias regiones presentan actividad sísmica permanente y deben mantenerse bajo vigilancia. Los terremotos no pueden predecirse con exactitud, pero sí es posible identificar las zonas donde el riesgo geológico es mayor.
Brasil no está libre de terremotos
Muchas personas creen que Brasil es un país completamente inmune a los terremotos. Eso no es correcto.
Brasil se encuentra lejos de los límites entre placas tectónicas, por lo que no suele registrar terremotos tan destructivos como Chile, Perú o Venezuela. Sin embargo, el país experimenta cientos de sismos cada año, la mayoría de baja magnitud y asociados a antiguas fracturas de la corteza terrestre conocidas como fallas intraplaca.
Los especialistas recuerdan que el mayor terremoto instrumental registrado en Brasil alcanzó una magnitud cercana a 6, demostrando que, aunque poco frecuentes, pueden ocurrir eventos suficientemente fuertes para causar daños locales.
El norte y nordeste de Brasil concentran una de las mayores actividades sísmicas del país
Después del terremoto venezolano, numerosos habitantes de Roraima, Amazonas y otros estados del norte informaron haber sentido temblores.
Sentir un terremoto procedente de Venezuela no significa que Brasil esté entrando en una nueva fase sísmica, ya que las ondas sísmicas de un gran evento pueden propagarse cientos o incluso miles de kilómetros.
No obstante, los científicos destacan que el nordeste brasileño ya era, antes del terremoto venezolano, una de las regiones sísmicamente más activas del país.
Entre las áreas que reciben mayor atención se encuentran:
- João Câmara (Rio Grande do Norte).
- Ceará.
- Norte de Goiás y sur de Tocantins.
- Región del Pantanal (Mato Grosso do Sul).
- Algunas áreas del estado de Pará.
En estas regiones se han registrado enjambres sísmicos durante décadas, algunos con magnitudes superiores a 5, capaces de producir grietas en viviendas y daños en construcciones vulnerables.
La gran cicatriz geológica que cruza Brasil
Uno de los elementos que más interesa actualmente a los geólogos es el Lineamiento Transbrasiliano.
Se trata de una gigantesca estructura geológica formada hace cientos de millones de años que atraviesa Brasil desde el noreste hasta la región central y continúa hacia Paraguay y otros sectores de Sudamérica.
Aunque no toda esta estructura permanece activa, algunos investigadores consideran que varios terremotos brasileños ocurren cerca de antiguos segmentos debilitados de este lineamiento, mientras que otros sostienen que intervienen además procesos profundos de la litosfera. Es un tema que continúa siendo objeto de investigación.
¿Qué regiones del centro de Sudamérica merecen mayor vigilancia?
Tras analizar la información disponible, los especialistas consideran prioritario continuar el monitoreo en:
Norte de Brasil
- Estados de Roraima, Amazonas y Pará por su proximidad relativa a zonas tectónicamente activas del norte del continente y por la existencia de sismicidad intraplaca.
Nordeste brasileño
- Es la región con mayor frecuencia de terremotos dentro del territorio brasileño.
Centro-Oeste
- Goiás, Tocantins y Mato Grosso do Sul presentan antecedentes de terremotos moderados asociados a antiguas fallas geológicas.
Paraguay
- Generalmente presenta baja actividad sísmica, aunque puede sentir terremotos originados en Bolivia, Argentina o Chile.
Bolivia
- Especialmente la región andina y algunas zonas profundas donde se producen terremotos relacionados con la subducción de la placa de Nazca.
Norte de Argentina
- Influenciado por la actividad tectónica de los Andes.
¿El terremoto de Venezuela aumentó el riesgo para Brasil?
Hasta el momento no existe evidencia científica de que el terremoto venezolano haya incrementado el riesgo sísmico en Brasil.
Las investigaciones disponibles indican que la transferencia de esfuerzos tectónicos suele limitarse a distancias relativamente cercanas a la ruptura principal. Brasil pertenece en gran parte a una placa continental estable y sus terremotos obedecen principalmente a esfuerzos internos acumulados durante largos períodos, no a una reacción inmediata frente a un terremoto ocurrido en otro país.
Las anomalías que los científicos continúan investigando
Los centros de investigación monitorean constantemente diversos indicadores geofísicos, entre ellos:
- Pequeños enjambres sísmicos.
- Movimientos milimétricos del terreno mediante redes GPS.
- Cambios detectados por satélites de radar (InSAR).
- Variaciones del campo gravitacional.
- Deformaciones lentas de la corteza terrestre.
Ninguno de estos parámetros permite predecir la fecha de un terremoto, pero ayudan a comprender cómo evoluciona la acumulación de esfuerzos tectónicos.
¿Debe preocupar a la población?
Los expertos responden que la preocupación debe transformarse en preparación, no en alarma.
Brasil continúa siendo uno de los países sudamericanos con menor peligro sísmico comparado con Chile, Perú, Ecuador o Venezuela. Sin embargo, eso no significa que el riesgo sea nulo.
Las recomendaciones son claras:
- Fortalecer la Red Sismográfica Brasileña para detectar con mayor precisión los movimientos del terreno.
- Actualizar los mapas nacionales de amenaza sísmica utilizando los estudios más recientes.
- Aplicar normas de construcción adecuadas, especialmente en hospitales, escuelas, puentes y presas.
- Realizar simulacros de emergencia en municipios donde históricamente se han registrado terremotos.
- Informar a la población con datos científicos, evitando rumores que suelen multiplicarse después de un gran desastre.
Una lección para toda Sudamérica
El terremoto de Venezuela recordó que Sudamérica es uno de los continentes tectónicamente más activos del planeta. Aunque Brasil no comparte el mismo nivel de amenaza que los países andinos, sus antiguas fallas geológicas continúan siendo estudiadas porque todavía son capaces de generar terremotos moderados.
La ciencia coincide en un punto fundamental: hoy no es posible predecir cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Lo que sí puede hacerse es identificar las zonas de mayor riesgo, reforzar la infraestructura, ampliar el monitoreo sísmico y preparar a la población para responder de forma adecuada cuando la naturaleza vuelva a poner a prueba al continente.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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