
La salud pública volvió a ocupar un lugar relevante en la agenda regional del MERCOSUR durante las últimas semanas, en un contexto marcado por el incremento de enfermedades respiratorias estacionales, el envejecimiento de la población, las desigualdades en el acceso a la atención médica y la necesidad de fortalecer la cooperación sanitaria entre los países miembros del bloque. Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia —este último en proceso de incorporación plena al MERCOSUR— enfrentan desafíos diferentes, aunque comparten problemas estructurales relacionados con la disponibilidad de profesionales, el financiamiento de los sistemas públicos, el acceso a medicamentos de alto costo y la creciente presión sobre hospitales y centros de atención primaria. Los ministros y autoridades sanitarias de la región han reiterado la importancia de fortalecer los mecanismos de cooperación para responder de manera coordinada ante futuras emergencias epidemiológicas y mejorar la capacidad de respuesta frente a enfermedades transmisibles y no transmisibles.
La experiencia adquirida durante la pandemia de COVID-19 continúa influyendo en las políticas públicas de la región, impulsando inversiones en vigilancia epidemiológica, digitalización de los sistemas de salud y programas de prevención. Sin embargo, persisten importantes diferencias entre los países en materia de infraestructura hospitalaria, cobertura sanitaria y acceso equitativo a servicios especializados.
Brasil continúa administrando uno de los mayores sistemas públicos de salud del mundo mediante el Sistema Único de Salud (SUS), una estructura que garantiza atención universal para millones de personas, pero que enfrenta importantes desafíos financieros y operativos. El aumento de la demanda asistencial, las listas de espera para consultas especializadas y procedimientos quirúrgicos, la escasez de profesionales en regiones alejadas y las diferencias entre los sistemas de salud estatales representan algunos de los principales problemas identificados por especialistas y autoridades sanitarias. En Argentina, el sistema sanitario mantiene una estructura compleja donde conviven los servicios públicos, las obras sociales y el sector privado, situación que genera importantes diferencias en el acceso y la calidad de la atención según la región y la cobertura de cada ciudadano. Uruguay continúa siendo uno de los países con mejores indicadores sanitarios del bloque gracias al Sistema Nacional Integrado de Salud, aunque también enfrenta desafíos derivados del envejecimiento poblacional y del aumento sostenido de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y cáncer. Paraguay, por su parte, desarrolla un proceso gradual de fortalecimiento de su infraestructura hospitalaria y atención primaria, especialmente en áreas rurales donde persisten limitaciones de acceso a especialistas y equipamientos médicos.
Bolivia, cuyo proceso de incorporación plena al MERCOSUR continúa avanzando institucionalmente, también enfrenta importantes desafíos sanitarios vinculados con la cobertura territorial, el acceso a servicios especializados y las diferencias existentes entre áreas urbanas y rurales. El fortalecimiento del Sistema Único de Salud boliviano constituye una prioridad para ampliar el acceso gratuito a la atención médica, aunque todavía existen limitaciones relacionadas con infraestructura, recursos humanos y disponibilidad de medicamentos en algunas regiones del país. A nivel regional, otro de los desafíos comunes continúa siendo la lucha contra enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, además del control de brotes de influenza, virus respiratorios y otras patologías que requieren vigilancia epidemiológica permanente. Los ministerios de Salud de los países del bloque mantienen mecanismos de intercambio de información sanitaria y cooperación técnica con el objetivo de mejorar la detección temprana de riesgos epidemiológicos y coordinar respuestas conjuntas cuando las circunstancias lo requieren. La movilidad de personas dentro del MERCOSUR también incrementa la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia fronteriza y los protocolos compartidos de salud pública.
Además de los desafíos asistenciales, los países del MERCOSUR enfrentan una creciente carga de enfermedades no transmisibles asociadas al envejecimiento de la población y a cambios en los estilos de vida. Las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la obesidad y los trastornos de salud mental representan actualmente una parte significativa de la demanda sobre los sistemas sanitarios de la región. Los especialistas coinciden en que fortalecer la atención primaria, promover campañas de prevención y ampliar los programas de diagnóstico temprano serán factores fundamentales para reducir la presión sobre hospitales y servicios especializados. Paralelamente, la incorporación de nuevas tecnologías médicas, la digitalización de historias clínicas, la telemedicina y la inteligencia artificial comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de las estrategias nacionales de modernización sanitaria. No obstante, persisten desafíos relacionados con la financiación sostenible de estas innovaciones y con la necesidad de garantizar que sus beneficios lleguen también a las poblaciones más alejadas y vulnerables. La cooperación científica entre universidades, centros de investigación y organismos sanitarios del bloque aparece como otra herramienta estratégica para fortalecer la capacidad regional frente a futuras amenazas sanitarias.
Los especialistas consideran que el futuro de la salud en el MERCOSUR dependerá cada vez más de la capacidad de los países para avanzar en políticas coordinadas que permitan compartir experiencias, fortalecer la vigilancia epidemiológica y reducir las desigualdades en el acceso a los servicios médicos. La integración regional no debe limitarse exclusivamente al comercio y la economía; también puede convertirse en un instrumento para mejorar la calidad de vida de más de 300 millones de habitantes mediante políticas sanitarias comunes, cooperación científica y fortalecimiento institucional. Si bien cada país mantiene características propias y enfrenta realidades diferentes, existe un amplio consenso sobre la necesidad de ampliar la colaboración técnica en áreas como producción de medicamentos, compras conjuntas de insumos estratégicos, investigación biomédica, respuesta ante emergencias y capacitación de profesionales. La construcción de una agenda sanitaria regional más sólida permitiría mejorar la capacidad de respuesta frente a futuras crisis y contribuir al desarrollo de sistemas de salud más resilientes, eficientes y accesibles para toda la población del MERCOSUR.
Fuentes: Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización Mundial de la Salud (OMS), MERCOSUR, Reuters y CEPAL.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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