
Lo que estamos viendo no es solo un problema de “fake news” aisladas, sino la consecuencia natural de poner a personas sin formación periodística, sin rigor ético ni conciencia de su responsabilidad social, a manejar información sensible. El caso ocurrido ayer en el canal de streaming LUZU TV con Florencia Peña y la falsa noticia sobre la muerte del padre de Lionel Messi es un ejemplo perfecto y lamentable de esta tendencia.
Durante la emisión de El Show del Verano, la actriz y conductora Florencia Peña interrumpió el programa para anunciar al aire que Jorge Messi, padre de Lionel, “acababa de morir”. La información era completamente falsa. Jorge Messi se encontraba bajo seguimiento médico y evolucionaba favorablemente, según confirmó luego la propia familia. Minutos después, Peña tuvo que retractarse entre lágrimas, responsabilizando en parte a la producción del programa que le pasó el dato vía “cucaracha” como “chequeado”. Pidió disculpas públicas a la familia Messi y, finalmente, anunció su salida del canal. LUZU TV, por su parte, desvinculó a los responsables involucrados.
El episodio no solo generó un dolor innecesario a una familia que ya estaba atravesando un momento delicado de salud en medio del Mundial 2026, sino que expuso la fragilidad de estos formatos de streaming. No se trata de un error humano aislado. Es el resultado previsible de una industria que prioriza el rating, la espontaneidad y la “personalidad” por sobre la verificación rigurosa de fuentes, el estudio y la ética profesional.
Periodismo vs. “Personaje mediático”

El periodismo tradicional, con todos sus defectos, exige una serie de habilidades y compromisos: verificación cruzada de fuentes, conocimiento deontológico, conciencia del impacto de la palabra pública y, fundamentalmente, idoneidad. No cualquiera puede ejercerlo sin causar daño. Hoy, en cambio, abundan los “conductores” y “panelistas” que son, esencialmente, caras bonitas, actores o influencers con trayectoria en el espectáculo. Tienen carisma, seguidores y experiencia frente a cámaras, pero carecen de la formación y la disciplina necesarias para manejar información de alto impacto.
Florencia Peña es una reconocida actriz y figura mediática, pero eso no la habilita automáticamente para ejercer un rol periodístico en vivo, menos aún en un contexto sensible como la salud de la familia del ídolo máximo del fútbol argentino. Confiar ciegamente en un dato pasado por producción sin un mínimo chequeo propio es un fallo grave de responsabilidad. Y el canal que la contrató comparte esa responsabilidad.
Nicolás Occhiato y los responsables de LUZU TV decidieron apostar por un formato distendido, con figuras del mundo del espectáculo. Es una estrategia comercial válida para entretener, pero se vuelve irresponsable cuando se cruza la delgada línea hacia la difusión de “noticias”. Una cara bonita o un carisma televisivo no sustituye al rigor. Decir “cualquier cosa” porque “estamos en streaming” o porque “es en vivo” no exime de las consecuencias. El daño a la familia Messi, el escándalo público y la pérdida de credibilidad (y seguramenente auspiciantes) son el precio que se paga por esta liviandad.
Un problema sistémico
Este caso no es aislado. Las redes y los streamings han democratizado la palabra, lo cual es positivo en muchos sentidos, pero también han multiplicado la irresponsabilidad. Cualquiera puede “informar” sin haber estudiado ética periodística, sin entender el peso de una primicia falsa ni las normas básicas de verificación. Se confunde opinión con información, entretenimiento con rigor, y rating con verdad.
Los responsables de estos canales deben asumir que no basta con contratar gente mediática. Deben implementar protocolos mínimos: verificación independiente, editores de hechos, responsabilidad clara sobre lo que se dice al aire. De lo contrario, seguirán ocurriendo estos papelones que no solo avergüenzan al medio, sino que dañan a terceros inocentes y erosionan la confianza pública en toda la comunicación.
Florencia Peña pidió perdón y dio un paso al costado, pero no borra el daño causado. LUZU TV actuó desvinculando a los involucrados, pero el problema de fondo persiste: mientras se siga privilegiando la “cara” y la “personalidad” por encima de la idoneidad, estos incidentes se repetirán.
El periodismo no es un juego ni un show más. Quienes lo ejercen —o pretenden ejercerlo— tienen en sus manos algo poderoso y delicado: la información que afecta vidas, familias y sociedades enteras. Sin estudio, sin rigor y sin humildad para reconocer límites, solo queda la irresponsabilidad. Y esa, como vimos ayer, tiene un costo alto.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
HERNáN SABATER
Corresponsal en Argentina.
Actualidad en el ámbito político, social y económico.
- ★La irresponsabilidad de los “periodistas” de Instagram y streaming: caras bonitas sin idoneidad
- ★Howard Johnson Bahía Blanca abre sus puertas con un gran evento de inauguración
- ★El senador Francisco Paoltroni impulsa la intervención federal a Formosa y denuncia el “feudo” de Gildo Insfrán tras casi 40 años en el poder
- ★Snuggle Travel lanza Snug Assist y acelera su expansión en asistencia al viajero
- ★Howard Johnson Bahía Blanca inicia su pre-apertura: el primer hotel de cadena internacional llega a la ciudad

