
Argentina, el segundo socio fundador del Mercosur, atraviesa en 2026 un proceso de desinflación que, aunque sostenido, todavía la mantiene como la economía con mayor inflación del bloque entre los países fundadores, en un contexto en que el gobierno de Javier Milei apuesta por alcanzar metas cada vez más ambiciosas de estabilidad de precios. Los analistas que releva el Banco Central de la República Argentina proyectaron una inflación de 30,5% para diciembre de 2026 y un dólar mayorista de 1.658 pesos. A partir de junio, el consenso anticipa una desaceleración gradual pero sostenida: para ese mes la inflación esperada baja a 2,1%, y en julio alcanza el umbral del 2%. Esta trayectoria descendente, aunque más lenta de lo que el gobierno desearía, confirma que el proceso de estabilización macroeconómica iniciado a fines de 2023 sigue avanzando, aunque con desafíos persistentes.
El desempeño económico de Argentina, más allá de la inflación, muestra señales positivas que los organismos internacionales reconocen. La economía argentina creció un 4,4% en 2025 y se proyecta un crecimiento del 3,6% para 2026, impulsado por la estabilidad macroeconómica, las inversiones en el sector energético y el sólido desempeño del sector agroindustrial. El programa de estabilización iniciado a fines de 2023 continúa avanzando con resultados significativos en varios frentes, y desde 2024 el país ha logrado sostener el equilibrio fiscal, pilar central del programa. Este crecimiento robusto, combinado con la reducción de la inflación, configura un escenario de recuperación económica que el gobierno de Milei exhibe como prueba del éxito de su modelo, aunque persisten interrogantes sobre la distribución de los beneficios de esa recuperación entre la población.
El desafío de la sobrevaluación de la moneda es uno de los riesgos que los analistas internacionales identifican para la economía argentina. En países como Argentina se observa una sobrevaluación de la moneda, lo que encarece estos mercados y reduce su competitividad, y una moneda sobrevaluada puede afectar el comercio exterior y limitar el margen para manejar la política monetaria si el dólar vuelve a fortalecerse. Argentina ya muestra señales de alerta en sus cuentas externas, precios de importaciones y exportaciones. Esta sobrevaluación del peso es un factor de riesgo para la competitividad de las exportaciones argentinas, especialmente en el comercio intrazona del Mercosur, donde compite con productos de Brasil, Uruguay y Paraguay. El dilema cambiario argentino —mantener el peso fuerte para contener la inflación o devaluarlo para mejorar la competitividad— es uno de los desafíos centrales de la política económica del gobierno de Milei.
Las proyecciones sobre el cumplimiento de las metas inflacionarias del gobierno generan debate entre los economistas. Aunque para diciembre todavía se espera un nivel de inflación mensual por encima del 2%, algunos economistas creen que a partir de 2026 se retoma el proceso de desinflación y que incluso para finales de año podría rondar ya por debajo del 1% mensual. Sin embargo, la meta del gobierno de alcanzar una inflación anual de un solo dígito genera escepticismo entre algunos analistas, que advierten sobre los riesgos de fijar objetivos difíciles de cumplir. La inflación anual de 31,5% registrada en 2025 fue el número más bajo de los últimos ocho años, lo que ilustra tanto el avance logrado como la distancia que aún resta para alcanzar la estabilidad de precios plena.
Para el Mercosur, la evolución económica de Argentina tiene implicaciones directas sobre la dinámica del bloque. Una Argentina con inflación decreciente, crecimiento robusto y equilibrio fiscal es un socio comercial más estable y previsible para los demás países del bloque, lo que favorece el comercio intrazona y la integración económica. Sin embargo, la sobrevaluación del peso y los desafíos cambiarios pueden generar tensiones comerciales con los socios, especialmente si afectan la competitividad relativa de los productos argentinos. La política económica de Milei, con su énfasis en la apertura comercial y la desregulación, también plantea interrogantes sobre la compatibilidad de su modelo con las normas del Mercosur, especialmente en lo relativo al Arancel Externo Común y a la posibilidad de acuerdos comerciales bilaterales. La economía argentina, en su proceso de transformación, es una de las variables que definirán el futuro del bloque en los próximos años.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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