
El panorama inflacionario de los países del Mercosur muestra un mosaico de situaciones contrastantes que define las prioridades económicas de cada gobierno del bloque, según los datos de mayo de 2026 publicados en las últimas horas. Bolivia está cada vez más cerca de volver a tener un solo dígito de índice de precios al consumidor, mientras que Brasil quedó cerca del 5% interanual y Colombia del 6%, y Argentina no logra perforar el 30%. Este contraste entre las economías del bloque refleja las distintas estrategias macroeconómicas y los diferentes momentos de cada país en su lucha contra la inflación. En los extremos se puede observar desde un país con deflación interanual, como es el caso de Costa Rica, hasta el país con mayor inflación en el mundo, es decir, Venezuela, donde los precios viajan al 524%, cifra que muestra un retroceso respecto del 614% de abril.
El caso de Brasil, la mayor economía del bloque, genera preocupación por la aceleración gradual de su inflación. Brasil viene sufriendo una aceleración gradual: la inflación fue de 4,72% interanual en mayo, cuando venía de 4,39% en abril, 4,14% en marzo y 3,81% en febrero, quedando por encima de la tolerancia del rango meta del Banco Central, de 3% más o menos 1,5 puntos porcentuales. Esta tendencia ascendente complica el escenario monetario brasileño y limita el margen del Banco Central para reducir las tasas de interés. Según BBVA Research, una inflación más alta, en torno al 5% en la segunda mitad de este año por el shock energético global, limitará el margen para nuevos recortes de tipos, aunque siguen siendo probables más bajadas de la Selic. El contexto electoral brasileño —con elecciones generales en octubre de 2026— añade un factor de incertidumbre adicional sobre la evolución de los precios y la política monetaria.
El desempeño económico de Brasil, sin embargo, muestra una notable resiliencia a pesar de las presiones inflacionarias. El crecimiento se mantendrá en torno al 2% en 2026-27, con la previsión para 2026 revisada al alza en 0,4 puntos porcentuales, hasta el 2,1%, por la resiliencia de la actividad y el estímulo fiscal preelectoral. Es probable que el real se debilite en los próximos trimestres, debido a la incertidumbre previa a las elecciones generales del cuarto trimestre de 2026 y al menor diferencial de tipos de interés con Estados Unidos. Esta combinación de crecimiento moderado, inflación al alza y debilitamiento de la moneda configura un escenario económico complejo para el gigante del bloque en un año electoral decisivo.
Argentina, por su parte, mantiene la inflación más alta del bloque entre los países fundadores, aunque en una clara trayectoria descendente. Los analistas que releva el Banco Central de la República Argentina proyectaron una inflación de 30,5% para diciembre de 2026 y un dólar mayorista de 1.658 pesos. A partir de junio, el consenso anticipa una desaceleración gradual pero sostenida: para ese mes la inflación esperada baja a 2,1%, y en julio alcanza el umbral del 2%. A pesar de que Argentina sigue teniendo la inflación más alta entre los socios fundadores del bloque, el proceso de desinflación que impulsa el gobierno de Javier Milei muestra resultados sostenidos. La economía argentina creció un 4,4% en 2025 y se proyecta un crecimiento del 3,6% para 2026, impulsado por la estabilidad macroeconómica, las inversiones en el sector energético y el sólido desempeño del sector agroindustrial.
El contraste más notable lo ofrece Uruguay, que exhibe la mayor estabilidad de precios del bloque y una de las más sólidas de su historia. El país ha alcanzado en períodos recientes sus niveles de inflación interanual más bajos en siete décadas, gracias a la apreciación de su moneda frente al dólar y a una política fiscal orientada al control del gasto. Esta estabilidad macroeconómica uruguaya es uno de los activos que el país aporta al bloque en el momento en que asume la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, y refuerza su posición como un socio confiable y predecible en un bloque marcado por las turbulencias económicas de sus mayores integrantes. Para el Mercosur en su conjunto, la diversidad de situaciones inflacionarias plantea el desafío de coordinar políticas económicas entre países con realidades macroeconómicas tan distintas, una tarea que la integración profunda del bloque tarde o temprano deberá abordar si aspira a avanzar hacia mecanismos de convergencia económica.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★Política interna y la relación con potencias globales
- ★Economía y comercio: las trabas del acuerdo EFTA-Mercosur
- ★Desafíos en Derechos Humanos y memoria histórica en el bloque
- ★Preocupación regional por el avance del narcotráfico en fronteras
- ★Operaciones contra el crimen organizado en la Amazonia brasileña

