
En el momento en que se apresta a asumir la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, Uruguay ha definido con claridad su doctrina de política exterior para un mundo marcado por la confrontación entre las grandes potencias: la neutralidad activa y la diversificación de socios comerciales como estrategia de supervivencia para un país pequeño con vocación global. La vicecanciller uruguaya Valeria Csukasi, una de las arquitectas de la política comercial del país, explicó con franqueza los dilemas que enfrenta el Mercosur al negociar simultáneamente con bloques cuyas exigencias pueden resultar incompatibles. Csukasi fue directa: «Si vos le prometiste la eliminación de esta tasa a la UE, a EFTA, y la tenés prometida también en un instrumento que todavía no entró en vigor, ya estás eliminando en términos de recaudación más de un 50% del comercio que tenés con el resto del mundo.» Esta reflexión revela la complejidad técnica de gestionar una red de acuerdos comerciales superpuestos, donde cada concesión otorgada a un socio genera expectativas en los demás.
El dilema que plantea Csukasi tiene implicaciones profundas para la estrategia negociadora del bloque. «Y si mañana para el ingreso al CPTPP o al RCEP te piden eliminarla, una vez que la eliminaste con uno, el resto te van a pedir lo mismo», advirtió la vicecanciller. Esta dinámica de concesiones en cascada es uno de los desafíos centrales de la política comercial contemporánea, y Uruguay la enfrenta con la conciencia de que cada acuerdo condiciona los siguientes. La vicecanciller destacó además las ventajas del CPTPP —el Acuerdo Amplio y Progresista de Asociación Transpacífico— como marco de referencia. Definió el CPTPP como superior a cualquier acuerdo bilateral con Japón por tratarse de los llamados «estándares dorados» del comercio internacional: «Siempre vas a tener una modernidad en la forma de comerciar que difícilmente el Mercosur pueda asumir por lo menos en este momento.»
El interés de Japón en negociar con el Mercosur es uno de los efectos directos del acuerdo con la Unión Europea, que generó una dinámica competitiva entre las potencias por no quedar rezagadas en el acceso al mercado sudamericano. Japón, que ve cómo la UE ingresará al Mercosur con ventajas, no quiere quedarse atrás. «Lo que se va a dar es una pequeña carrera en la que muchos países que hasta el momento no se terminaban de convencer van a renovar el interés en negociar con el Mercosur«, repasó Csukasi. Esta «pequeña carrera» que describe la vicecanciller es una de las consecuencias más positivas del acuerdo con Europa: al convertirse en el primer gran socio en cerrar un acuerdo con el bloque, la UE desencadenó un efecto dominó que despertó el interés de otras potencias. Uruguay tiene una posición más cómoda: ya viene negociando con Japón a través de su proceso de adhesión al CPTPP.
La vicecanciller aportó además información concreta sobre el estado de las conversaciones con Japón. Consultada sobre el interés japonés en negociar un Acuerdo de Asociación Económica con el Mercosur, Csukasi reveló: «Hace aproximadamente un mes tuvimos una reunión en Camerún, durante la Conferencia Ministerial de la OMC, con los representantes japoneses, donde intercambiamos lo que entendíamos que podían ser los términos de referencia para iniciar una negociación, y todo parecería avanzar positivamente.» Este avance en las conversaciones con Japón confirma que el Mercosur está aprovechando el impulso generado por el acuerdo con la UE para abrir nuevos frentes negociadores en Asia, la región de mayor dinamismo económico del siglo XXI.
La visión estratégica de Uruguay incluye también una autocrítica sobre las limitaciones de su presencia diplomática en las regiones de mayor crecimiento. En uno de los pasajes más visionarios de la entrevista, Csukasi llamó a revisar la distribución de la presencia diplomática uruguaya: «Uruguay no tiene embajada en Filipinas, en Tailandia ni en Singapur. Hasta hace un tiempo teníamos al embajador solo en India, que es prácticamente un continente.» Esta reflexión sobre la necesidad de reforzar la presencia diplomática en Asia refleja la conciencia de que la proyección comercial debe ir acompañada de una infraestructura diplomática adecuada. Para Uruguay, que asume la Presidencia Pro Tempore del Mercosur con la ambición de profundizar la inserción internacional del bloque, la doctrina de la neutralidad activa entre las grandes potencias y la diversificación de socios comerciales no es solo una estrategia nacional, sino un modelo que aspira a proyectar sobre todo el bloque durante su semestre al frente del Mercosur.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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