
El Mercosur vive el momento de mayor dinamismo negociador de su historia, con una ofensiva comercial simultánea hacia múltiples destinos que busca transformar estructuralmente la inserción internacional del bloque y reducir su dependencia de cualquier mercado individual. El acuerdo con Canadá permitiría que el 80% de las exportaciones industriales del Mercosur ingresen a ese país con arancel cero. En las negociaciones, Argentina busca cuotas de exportación para queso y leche en polvo, además de condiciones preferenciales para miel, carnes y granos. El mercado canadiense representa una oportunidad de primer orden para el bloque: para Argentina, abriría un mercado de 41 millones de personas con un producto bruto interno de aproximadamente 2,2 billones de dólares e importaciones totales del orden de 541.000 millones de dólares anuales. La posibilidad de que el 80% de las exportaciones industriales del bloque accedan a ese mercado sin aranceles es un incentivo poderoso para concluir las negociaciones.
El calendario de la negociación con Canadá apunta a una conclusión en el corto plazo. Según tres fuentes gubernamentales de Argentina, Brasil y Canadá consultadas por la agencia Reuters en marzo de 2026, la firma podría concretarse entre septiembre y octubre de este año. Si ese cronograma se cumple, el Mercosur habría cerrado en un solo año dos grandes acuerdos con economías desarrolladas —la Unión Europea y Canadá—, un logro sin precedentes en la historia del bloque. La cumbre del 30 de junio en Luque podría ser el escenario de un anuncio político sobre el avance de las negociaciones con Canadá, lo que reforzaría la narrativa de un Mercosur que se proyecta hacia el mundo a pesar de sus tensiones internas.
La agenda negociadora del bloque no se agota en Canadá. El acuerdo Mercosur-Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), firmado en septiembre de 2025 con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, aguarda aprobación parlamentaria. Las tratativas con los Emiratos Árabes Unidos acumulan cuatro rondas. Las negociaciones con Vietnam —lanzadas el 20 de diciembre de 2025— y con El Salvador aún no tienen fecha para sus primeras rondas formales. Esta multiplicidad de frentes negociadores simultáneos refleja una estrategia deliberada de diversificación comercial que busca posicionar al Mercosur como un actor global capaz de negociar con socios de todos los continentes. El bloque que durante décadas tuvo apenas un puñado de acuerdos comerciales relevantes se ha transformado en un negociador activo en múltiples frentes, aprovechando el contexto geopolítico de fragmentación del comercio mundial para construir una red de acuerdos preferenciales.
A la red de nuevos acuerdos en negociación se suma el entramado de acuerdos ya vigentes que el bloque mantiene con socios de diversas regiones. En el plano regional, el bloque mantiene acuerdos vigentes con Chile, Bolivia, Colombia, Perú, la Comunidad Andina, Cuba, Israel, Egipto, India, la Unión Aduanera de África del Sur (SACU) y Panamá. Esta base de acuerdos preexistentes, combinada con los nuevos tratados con la Unión Europea, el EFTA y los que están en negociación, configura una arquitectura de inserción comercial que eleva significativamente el porcentaje del comercio del bloque cubierto por regímenes preferenciales. La estrategia es clara: en un mundo donde Estados Unidos usa los aranceles como arma política y China cambia unilateralmente las reglas de acceso a su mercado, el Mercosur apuesta por multiplicar sus socios comerciales para no depender de ninguno en particular.
El factor que une toda esta ofensiva comercial es la búsqueda de autonomía estratégica en un contexto internacional cada vez más incierto. La nueva política china de cuotas para la carne, los aranceles de la administración Trump y la volatilidad del comercio global han convencido a los gobiernos del Mercosur de que la diversificación de mercados no es una opción sino una necesidad. Cada nuevo acuerdo que el bloque firma es un seguro adicional contra la dependencia de un único comprador, y la velocidad sin precedentes con que el Mercosur está construyendo su red de acuerdos refleja la urgencia con que sus gobiernos perciben la necesidad de blindar al bloque frente a los vaivenes de las grandes potencias. La cumbre del 30 de junio será una oportunidad para hacer balance de esta ofensiva comercial y para proyectar los próximos pasos de una estrategia que está redefiniendo el lugar del Mercosur en el mundo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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