
En muchos hogares y escuelas es común escuchar expresiones como: «No se queda quieto», «Parece que no escuchara», «Siempre olvida las cosas», «Interrumpe constantemente» o «Es demasiado impulsivo». Aunque estas conductas pueden formar parte del desarrollo normal en algunos momentos de la infancia, cuando aparecen de manera persistente y afectan significativamente la vida académica, familiar y social del niño, es importante considerar la posibilidad de estar frente a un trastorno conocido como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
El TDAH es una condición del neurodesarrollo que afecta la capacidad para regular la atención, controlar impulsos y organizar el comportamiento. Es uno de los trastornos más estudiados en la infancia y también uno de los más incomprendidos, ya que con frecuencia se confunde con mala educación, falta de disciplina o problemas de conducta.
Comprender esta condición es el primer paso para brindar a los niños el apoyo que necesitan y evitar etiquetas que pueden afectar profundamente su autoestima.
¿Qué es el TDAH?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es una condición neurobiológica que influye en las funciones ejecutivas del cerebro, es decir, en aquellas habilidades que permiten planificar, organizar, concentrarse, regular emociones y controlar impulsos.
Los niños con TDAH no presentan dificultades porque quieran comportarse de determinada manera. En muchos casos son plenamente conscientes de sus errores, pero encuentran grandes dificultades para controlar ciertos comportamientos de forma voluntaria y sostenida.
Es importante destacar que el TDAH puede manifestarse de diferentes formas. Algunos niños presentan principalmente dificultades de atención, otros muestran mayor hiperactividad e impulsividad, y muchos combinan ambas características.
Principales características del TDAH.
Distracción frecuente: Una de las señales más comunes es la dificultad para mantener la atención durante períodos prolongados.
El niño puede:
Perder fácilmente el hilo de una explicación.
Olvidar instrucciones.
Cometer errores por descuido.
Cambiar constantemente de actividad.
Parecer que no escucha cuando se le habla directamente.
Impulsividad
La impulsividad se refiere a actuar sin pensar suficientemente en las consecuencias.
Algunas conductas frecuentes incluyen:
Interrumpir conversaciones.
Responder antes de que terminen las preguntas.
Dificultad para esperar turnos.
Tomar decisiones precipitadas.
Inquietud motora
Muchos niños presentan una necesidad constante de movimiento.
Pueden:
Mover manos o pies continuamente.
Levantarse de su asiento con frecuencia.
Correr o trepar en momentos inapropiados.
Mostrar sensación de estar «impulsados por un motor».
Problemas para organizar tareas
Las funciones ejecutivas suelen verse afectadas, generando dificultades para:
Planificar actividades.
Organizar materiales escolares.
Administrar el tiempo.
Completar tareas largas.
Recordar fechas o compromisos.
Un ejemplo cotidiano
Imaginemos a un estudiante que inicia una tarea con entusiasmo. Sin embargo, pocos minutos después se distrae con cualquier estímulo del entorno: un sonido, una conversación cercana o un objeto sobre su escritorio.
Cuando intenta retomar la actividad, recuerda otra cosa que debe hacer, se levanta, busca un material y termina olvidando la tarea inicial.
Mientras tanto, puede parecer que no está esforzándose lo suficiente, cuando en realidad está luchando constantemente por mantener el control de su atención.
¿Cuáles son las causas del TDAH?
Las investigaciones científicas actuales indican que el TDAH tiene un origen multifactorial.
Factores genéticos:
Existe una importante influencia hereditaria. Es frecuente encontrar antecedentes familiares de dificultades similares.
Diferencias neurobiológicas:
Diversos estudios han identificado diferencias en áreas cerebrales relacionadas con la atención, la inhibición conductual y las funciones ejecutivas.
Alteraciones en neurotransmisores:
Se han observado diferencias en sistemas neuroquímicos relacionados con la dopamina y la noradrenalina, sustancias fundamentales para la regulación de la atención y el autocontrol.
Factores ambientales:
Algunas condiciones prenatales, perinatales o ambientales pueden influir en la expresión de la condición, aunque no constituyen una causa única.
Es importante aclarar que el TDAH no es causado por falta de disciplina, mala crianza, exceso de videojuegos o ausencia de voluntad.
Consecuencias emocionales y sociales.
Uno de los aspectos menos visibles del TDAH es el impacto emocional que puede generar.
Muchos niños reciben correcciones constantes a lo largo del día:
«Presta atención.»
«Quédate quieto.»
«Otra vez olvidaste eso.»
«¿Por qué no puedes comportarte como los demás?»
Con el tiempo, estas experiencias pueden producir:
Baja autoestima.
Sentimientos de fracaso.
Frustración frecuente.
Ansiedad.
Problemas de relación con compañeros.
Desmotivación escolar.
Por esta razón, el acompañamiento emocional resulta tan importante como el apoyo académico.
El TDAH y los trastornos del aprendizaje.
Es importante saber que el TDAH puede coexistir con otros trastornos específicos del aprendizaje como:
Dislexia.
Disgrafía.
Discalculia.
Cuando esto ocurre, las dificultades académicas pueden volverse más complejas y requerir una intervención integral.
Por ejemplo, un niño puede presentar problemas para concentrarse durante la lectura y, además, tener dificultades específicas para reconocer palabras debido a una dislexia asociada.
Medidas de afrontamiento y apoyo.
- Buscar una evaluación profesional: Ante la sospecha de TDAH, es recomendable acudir a profesionales especializados en psicología, neuropsicología o psiquiatría infantil.
- Establecer rutinas claras: Los horarios estructurados ayudan a reducir la desorganización y aumentan la sensación de control.
- Dividir las tareas en pasos pequeños: Las actividades extensas suelen ser más manejables cuando se presentan en objetivos breves y concretos.
- Utilizar recordatorios visuales: Agendas, calendarios, listas de verificación y apoyos visuales facilitan la organización.
- Reforzar los logros: Reconocer los esfuerzos y avances fortalece la motivación y la autoestima.
- Favorecer la actividad física: El movimiento ayuda a regular la energía y favorece la concentración
- Mantener una comunicación constante con la escuela: La coordinación entre familia y docentes permite implementar estrategias coherentes en todos los contextos.
¿Puede un niño con TDAH tener éxito en la vida?
La respuesta es sí.
Muchos adultos exitosos en diferentes profesiones presentan o presentaron TDAH. Lo que marcó la diferencia fue la identificación temprana de sus necesidades, el acceso a estrategias adecuadas y el desarrollo de entornos que comprendieron su forma particular de aprender y relacionarse con el mundo.
Cuando reciben apoyo oportuno, los niños con TDAH pueden desarrollar plenamente sus talentos, creatividad, liderazgo y capacidad de innovación.
Detrás del niño que se mueve constantemente, que olvida tareas o que parece distraerse con facilidad, muchas veces existe una mente curiosa, creativa y llena de potencial.
El desafío no consiste en obligarlo a ser igual a los demás, sino en comprender cómo funciona su atención y ayudarlo a desarrollar herramientas que le permitan crecer con confianza.
El TDAH no define la inteligencia, el valor ni el futuro de un niño. Lo que realmente puede marcar la diferencia es la manera en que los adultos interpretan sus dificultades y responden a ellas.
Cuando cambiamos la crítica por comprensión, el castigo por orientación y el juicio por acompañamiento, ayudamos a que esos niños descubran algo fundamental: que sus desafíos no los hacen menos capaces, sino simplemente diferentes en la forma en que aprenden, sienten y construyen su camino hacia el éxito.
“No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo y no consentirás pecado en él” Levítico 19:17 (Reina -Valera 1960)
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana y actualmente residente en Cali, Colombia, cuenta con una amplia trayectoria en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.
- ★TDAH: MUCHO MÁS QUE UN NIÑO INQUIETO O DISTRAÍDO.
- ★DISGRAFÍA: CUANDO ESCRIBIR RESULTA MÁS DIFÍCIL DE LO QUE PARECE.
- ★DISCALCULIA: CUANDO LOS NÚMEROS SE CONVIERTEN EN UN DESAFÍO PARA APRENDER.
- ★DISLEXIA: CUANDO LEER SE CONVIERTE EN UN DESAFÍO QUE MERECE COMPRENSIÓN Y APOYO.
- ★TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE:

