
Una delegación de la Asamblea Nacional viajó a Montevideo para gestionar el reingreso al organismo regional tras nueve años de suspensión.
Una delegación de alto nivel de la Asamblea Nacional de Venezuela se trasladó a Montevideo para iniciar las gestiones formales de reincorporación al Parlamento del Mercosur (Parlasur), en uno de los movimientos diplomáticos más llamativos de la semana en el Cono Sur. Los diputados Saúl Ortega, Francisco Torrealba, José Gregorio Correa y Pablo Pérez fueron recibidos el lunes 27 de abril por la Mesa Directiva del Parlasur, encabezada por el diputado paraguayo Rodrigo Gamarra. El encuentro técnico-político tiene como objetivo restablecer la participación de los 285 parlamentarios que conforman el Legislativo venezolano en el bloque integracionista, revirtiendo la suspensión que Caracas mantiene desde 2017 por aplicación del Protocolo de Ushuaia.
Según informó el diputado Francisco Torrealba desde Montevideo, el Parlasur definirá formalmente en su sesión de junio, prevista en Asunción, el retorno pleno de Venezuela al organismo regional. El vicepresidente del Parlasur por Uruguay, el senador Nicolás Viera Díaz, recibió a la delegación venezolana en el Palacio del Parlamento y expresó su firme respaldo al proceso, calificando el reingreso como un «acto de justicia integradora». El legislador uruguayo fue claro al señalar que no existen impedimentos jurídicos ni sanciones formales vigentes dentro del Parlasur que impidan el retorno de Venezuela a sus sesiones y comisiones.
El clima regional parece acompañar el proceso con matices importantes. Brasil, a través del vicepresidente Alckmin, ha reconocido que Venezuela atraviesa «una situación diferente» bajo la presidencia de Delcy Rodríguez —en el poder desde enero, luego de la captura del expresidente Nicolás Maduro en un operativo militar norteamericano el 3 de enero—, y no descartó revisar la suspensión. Uruguay, bajo el gobierno de Yamandú Orsi, también ha emitido señales favorables. Paraguay, gobernado por Santiago Peña —aliado ideológico de Milei— ha sorprendido al mostrarse abierto a la normalización. La variable disruptiva es Argentina, cuya Cancillería instruyó explícitamente a los representantes libertarios en el Parlasur para boicotear o dilatar el tratamiento del tema, argumentando motivos energéticos: el potencial petrolero venezolano podría competir con Vaca Muerta.
La reincorporación formal de Venezuela al Mercosur —no solo al Parlasur sino a todos los órganos del bloque— es una cuestión mucho más compleja que requiere el consenso de todos los miembros plenos, incluyendo Argentina. No obstante, en el ámbito parlamentario, las fuentes consultadas por este diario estiman que el reingreso al Parlasur avanzará en junio con o sin el visto bueno de Buenos Aires, pues las reglas de ese organismo no son idénticas a las del Consejo del Mercado Común. El debate en torno a Venezuela refleja las profundas tensiones geopolíticas que atraviesan al bloque en un año de transformaciones históricas.
Desde el punto de vista venezolano, el reingreso es también una reivindicación diplomática: la Asamblea Nacional constituyó formalmente su delegación parlamentaria para el período 2026-2031 y la comunicó oficialmente al Parlasur, un gesto que en términos institucionales equivale a retomar un asiento en la mesa regional. El parlamentario Gabriel Fuks, por la bancada argentina de Unión por la Patria, fue quien impulsó la primera moción favorable al proceso, encabezando la apertura de contactos con autoridades venezolanas. Para la región, el debate sobre Venezuela es también un espejo de las tensiones entre soberanía, democracia y pragmatismo comercial que definen la política exterior del Mercosur en 2026.
El contexto internacional no es menor: la normalización de Venezuela con Estados Unidos, expresada en la reactivación de licencias petroleras para Chevron y otras empresas norteamericanas, ha transformado el cálculo político de varios gobiernos de la región. Lo que antes era inadmisible por razones ideológicas hoy se discute con pragmatismo, y el Mercosur —como espacio institucional— no puede quedar al margen de ese reacomodo geopolítico. La sesión de junio en Asunción será definitoria.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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