
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) de Paraguay anunció resultados históricos que consolidan al país como un referente de estabilidad económica en la región. En marzo de 2026, la recaudación tributaria alcanzó Gs. 3,69 billones (aproximadamente USD 500 millones), registrando un impresionante crecimiento del 10,4% interanual, un logro que reafirma la solidez de las políticas fiscales implementadas por el gobierno del presidente Santiago Peña.
Estos números no solo representan cifras en papel, sino que reflejan la confianza del sector privado, el dinamismo de la economía paraguaya y la eficiencia en la gestión tributaria que ha caracterizado a la actual administración. La recaudación de marzo superó ampliamente las expectativas de los analistas económicos y posiciona a Paraguay en una trayectoria de crecimiento sostenido que contrasta favorablemente con el desempeño de administraciones anteriores.
El crecimiento de dos dígitos en la recaudación tributaria se produce en un contexto internacional desafiante, lo que magnifica aún más el logro del gobierno paraguayo y demuestra la resiliencia de su modelo económico basado en la responsabilidad fiscal, la atracción de inversiones y la diversificación productiva.
Marzo 2026: Un Mes de Cifras Récord
El análisis detallado de los resultados de marzo 2026 revela un desempeño excepcional en ambos componentes principales de la recaudación nacional. Los Impuestos Internos lideraron el crecimiento con un incremento del 12%, alcanzando Gs. 2,51 billones (USD 340 millones). Este resultado refleja el fortalecimiento del mercado interno, la formalización de la economía y el cumplimiento tributario voluntario que se ha venido consolidando bajo las políticas de modernización impulsadas por la DNIT.
Por su parte, la Gerencia General de Aduanas registró una recaudación de Gs. 1,18 billones (USD 160 millones), con un sólido crecimiento del 8,3%. Este desempeño está estrechamente vinculado al dinamismo del comercio exterior paraguayo, las importaciones de bienes de capital que señalan una economía en expansión, y la efectividad en los controles aduaneros que han reducido significativamente los niveles de evasión y contrabando.
Los sectores económicos que más contribuyeron a estos resultados incluyen el comercio mayorista y minorista, la industria de productos químicos, el sector de la construcción que experimenta un auge sin precedentes, y las importaciones de combustibles y vehículos. Particularmente destacable es el crecimiento en la recaudación proveniente de sectores productivos como la manufactura y los servicios, lo que indica una saludable diversificación de la base tributaria paraguaya.
La eficiencia recaudatoria también se vio beneficiada por las inversiones tecnológicas realizadas en la DNIT, que han modernizado los sistemas de fiscalización, facilitado el cumplimiento tributario a través de plataformas digitales, y mejorado la capacidad de detección de irregularidades. Estas mejoras institucionales son parte del compromiso del gobierno de Santiago Peña de construir un Estado más eficiente y cercano al contribuyente.
Primer Trimestre 2026: Consolidación de la Tendencia Positiva
El desempeño acumulado del primer trimestre de 2026 (enero-marzo) confirma que los resultados de marzo no son un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia sostenida de fortalecimiento fiscal. La recaudación total del período alcanzó Gs. 10,17 billones (aproximadamente USD 1.379 millones), registrando un crecimiento interanual del 2,9%.
Si bien este porcentaje puede parecer modesto en comparación con el dinamismo de marzo, es importante contextualizar estos números. Los Impuestos Internos acumularon Gs. 7,12 billones con un crecimiento del 6,8%, una cifra robusta que demuestra el vigor de la economía doméstica. Por su parte, las Aduanas recaudaron Gs. 3,05 billones, registrando una caída del 4,5% que se explica principalmente por factores estacionales y la comparación con un primer trimestre 2025 excepcionalmente alto en importaciones.
Los expertos económicos señalan que esta ligera contracción en la recaudación aduanera no debe interpretarse como una debilidad, sino como parte de ciclos normales del comercio exterior. De hecho, la reducción se debe en gran medida a la moderación en las importaciones de bienes de consumo suntuario, mientras que las importaciones de bienes de capital y materias primas para la producción continuaron en niveles saludables.
La combinación de un fuerte desempeño en impuestos internos con una recaudación aduanera estable demuestra la madurez y diversificación de la economía paraguaya, que ya no depende exclusivamente del comercio exterior para generar ingresos fiscales. Esta evolución es precisamente uno de los objetivos estratégicos del gobierno de Santiago Peña: construir una economía más equilibrada, resiliente y menos vulnerable a shocks externos.
Comparativa Histórica: Tres Gobiernos, Tres Realidades Económicas
Para comprender la verdadera magnitud de los logros actuales, es fundamental analizar el desempeño económico y fiscal de las tres últimas administraciones paraguayas. Esta comparación revela patrones claros de gestión, resultados contrastantes y una evolución que culmina en los récords históricos de la administración actual.
Gobierno de Horacio Cartes (2013-2018): Crecimiento con Desigualdades
El período presidencial de Horacio Cartes se caracterizó por un crecimiento económico sostenido, registrando un promedio anual del PIB de 4,8% y un crecimiento total del 22,3% durante su mandato, agregando 8.480 millones de dólares constantes a la economía paraguaya. Estos números posicionaron a Paraguay como una de las economías más dinámicas de la región durante esa etapa.
Sin embargo, este crecimiento presentaba debilidades estructurales significativas. La expansión económica fue altamente dependiente del sector primario, especialmente la agroindustria de exportación, con limitada diversificación productiva. La recaudación tributaria, si bien creció en términos absolutos, no logró expandir significativamente la presión fiscal, que se mantuvo en niveles relativamente bajos en comparación con estándares regionales.
Además, el modelo de crecimiento de la era Cartes mostró limitaciones en términos de inclusión social y distribución del ingreso. El PIB per cápita creció, pero los beneficios se concentraron en sectores específicos de la economía, mientras que las inversiones en infraestructura social y desarrollo humano quedaron rezagadas respecto al crecimiento económico global.
La gestión de Cartes también estuvo marcada por un incremento significativo de la deuda pública, que pasó de niveles históricamente bajos a compromisos más elevados, iniciando una tendencia de endeudamiento que se profundizaría en el gobierno siguiente. A pesar de estas observaciones críticas, es justo reconocer que su administración logró mantener la estabilidad macroeconómica y proyectar una imagen de Paraguay como destino atractivo para inversiones.
Gobierno de Mario Abdo Benítez (2018-2023): Años Turbulentos y Crecimiento Limitado
El quinquenio de Mario Abdo Benítez representa el período más desafiante para la economía paraguaya en la era democrática reciente. Los números son elocuentes: el PIB global creció apenas un 7,5% en cinco años, con un PIB per cápita que registró un crecimiento marginal de solo 0,3% durante todo el período, equivalente a apenas 22 dólares constantes por habitante.
El análisis año por año revela la magnitud de las dificultades: Paraguay experimentó tres años de crecimiento negativo o estancamiento (2019: -0,4%; 2020: -0,8%; 2022: 0,1%), compensados parcialmente por dos años de recuperación (2021: 4%; 2023: 4,5%). La pandemia de COVID-19 impactó duramente en 2020, pero los problemas estructurales ya eran evidentes antes de la crisis sanitaria.
Como señaló el economista Pablo Herken en su análisis, los años de crecimiento durante el gobierno de Abdo se debieron «fundamentalmente y extraordinariamente al sector privado», que actuó como el verdadero motor de la economía ante la ausencia de políticas públicas efectivas de estímulo económico. La gestión gubernamental fue percibida como reactiva más que proactiva, con limitada capacidad para implementar reformas estructurales necesarias.
En términos de recaudación tributaria, el período de Abdo mostró estancamiento en la eficiencia recaudatoria, con una presión fiscal que no logró expandirse significativamente a pesar de las crecientes necesidades de gasto público derivadas de la pandemia. La deuda pública continuó su tendencia ascendente, superando los USD 15.000 millones acumulados desde el gobierno de Cartes, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal a mediano plazo.
El riesgo cambiario de la deuda pública aumentó durante este período, una vulnerabilidad que calificadoras internacionales señalaron repetidamente. La falta de inversión en infraestructura productiva, los escándalos de corrupción en compras públicas durante la pandemia, y una gestión percibida como errática contribuyeron a una imagen de debilidad institucional que afectó la confianza de inversores y ciudadanos.
Gobierno de Santiago Peña (2023-presente): Récords Históricos y Consolidación Fiscal
El contraste con la administración actual no podría ser más marcado. Desde su asunción el 15 de agosto de 2023, el presidente Santiago Peña ha implementado una agenda económica que ha producido resultados mensurables en tiempo récord, revirtiendo las tendencias negativas y estableciendo nuevos estándares de desempeño fiscal.
Los logros son múltiples y verificables: Paraguay alcanzó en 2025 un máximo histórico en Reservas Internacionales Netas, superando los USD 11.000 millones, una cifra que representa más de 8 meses de importaciones y otorga al país un colchón financiero sin precedentes para enfrentar eventuales crisis externas. Este récord, según declaraciones oficiales, «reafirma que Paraguay avanza por un camino de responsabilidad económica y crecimiento sostenible».
La agencia calificadora Fitch Ratings mejoró la perspectiva de Paraguay de estable a positiva, un reconocimiento internacional que refleja la solidez de las políticas macroeconómicas implementadas. Esta mejora no es cosmética: facilita el acceso a financiamiento internacional en mejores condiciones, reduce las primas de riesgo, y atrae inversiones extranjeras que buscan estabilidad y previsibilidad.
En términos de crecimiento económico, las proyecciones para 2024-2026 superan consistentemente el 4,5% anual, posicionando a Paraguay entre las economías de mayor dinamismo en América del Sur. El FMI y otros organismos internacionales han revisado al alza sus proyecciones para el país, destacando la «estabilidad macroeconómica» y el «ambiente favorable para los negocios» como factores diferenciadores.
Pero quizás el indicador más contundente es la recaudación tributaria. Los datos de marzo 2026 (crecimiento del 10,4%) y el acumulado del año confirman una tendencia: la administración Peña ha logrado expandir la base tributaria sin aumentar impuestos, resultado de la formalización económica, la modernización de la administración tributaria, y el crecimiento genuino de la actividad económica.
El presidente Peña, con su experiencia previa como ministro de Hacienda (2015-2017) durante el gobierno Cartes y su formación técnica en el Banco Central del Paraguay, ha implementado un enfoque pragmático que combina ortodoxia fiscal con inversiones estratégicas en infraestructura y desarrollo humano. Su mensaje al sector privado ha sido claro y consistente: «El sector privado es el motor de la economía, y nuestro rol es crear las condiciones para que ese motor funcione al máximo de su capacidad».
El crecimiento bajo la administración Peña no se limita a cifras macroeconómicas. El país ha registrado récords turísticos, con visitantes internacionales superando todas las marcas históricas. Las exportaciones de carne bovina batieron récords en 2024 y 2025, diversificando los mercados y agregando valor. El sector de la construcción experimenta un auge sin precedentes, visible en la transformación urbana de Asunción y las principales ciudades del país.
La comparación entre estos tres gobiernos revela una clara evolución: del crecimiento concentrado de Cartes, pasando por el estancamiento de Abdo, hasta la consolidación inclusiva y sostenible de Peña. Los datos no mienten: Paraguay ha encontrado en la actual administración la fórmula para combinar crecimiento económico, estabilidad fiscal, y respaldo internacional, posicionándose como un caso de éxito en una región frecuentemente marcada por la volatilidad y la incertidumbre.
Un Gobierno que Genera Resultados Concretos y Medibles
Los logros fiscales de marzo 2026 no pueden entenderse de manera aislada, sino como parte de un conjunto integral de políticas públicas que ha caracterizado a la gestión del presidente Santiago Peña. La coherencia entre política fiscal, monetaria y de fomento productivo ha generado un círculo virtuoso de confianza, inversión y crecimiento que beneficia a todos los sectores de la sociedad paraguaya.
Uno de los pilares fundamentales ha sido la modernización tecnológica de la administración tributaria. La DNIT ha implementado sistemas digitales que facilitan el cumplimiento voluntario, reducen la burocracia y aumentan la transparencia. Los contribuyentes pueden realizar prácticamente todos sus trámites de manera online, desde declaraciones juradas hasta consultas de estado de cuenta, lo que ha mejorado dramáticamente la experiencia del ciudadano con el fisco.
La formalización de la economía ha sido otra prioridad estratégica. A través de incentivos fiscales para pequeñas y medianas empresas que se incorporan al sistema formal, campañas de concientización sobre los beneficios de la formalidad, y controles más efectivos contra la informalidad predatoria, el gobierno ha logrado expandir la base de contribuyentes sin recurrir a medidas punitivas que ahuyenten la inversión.
En el frente del comercio exterior, las políticas del gobierno Peña han equilibrado apertura con protección de sectores sensibles. Los acuerdos comerciales negociados o fortalecidos durante esta administración han abierto nuevos mercados para productos paraguayos, mientras que la modernización aduanera ha reducido tiempos de despacho y costos logísticos, mejorando la competitividad del país.
La inversión en infraestructura ha alcanzado niveles históricos. Desde la construcción del segundo puente sobre el río Paraguay, pasando por la expansión de la red de rutas asfaltadas, hasta proyectos de modernización de puertos y aeropuertos, el gobierno ha demostrado capacidad de ejecución presupuestaria y visión de largo plazo. Estas obras no solo generan empleo en el corto plazo, sino que sientan las bases para un crecimiento sostenido en las próximas décadas.
El respaldo internacional a la gestión paraguaya se ha traducido en misiones de alto nivel de organismos multilaterales que visitan el país para conocer las «buenas prácticas» implementadas. El Banco Mundial, el BID y la CAF han incrementado significativamente sus carteras de préstamos para Paraguay, señal inequívoca de confianza en la capacidad de gestión y pago del país.
Particularmente destacable es la gestión de la inflación, que se ha mantenido dentro del rango meta del Banco Central del Paraguay incluso en un contexto internacional de presiones inflacionarias. Esta estabilidad de precios protege el poder adquisitivo de las familias paraguayas, especialmente las de menores ingresos, y crea un ambiente predecible para la planificación empresarial y la inversión a largo plazo.
El desempleo ha alcanzado mínimos históricos, con una tasa que ronda el 5%, una cifra envidiable en el contexto regional. La generación de empleo formal, de calidad y bien remunerado, ha sido posible gracias al dinamismo de sectores como la construcción, los servicios, la manufactura y el comercio, todos ellos estimulados por las políticas públicas implementadas.
En materia educativa y de capital humano, el gobierno Peña ha incrementado la inversión en formación técnica y profesional, respondiendo a las demandas del sector productivo que requiere mano de obra calificada. Los programas de becas para estudios superiores, tanto en Paraguay como en el exterior, se han expandido, apostando al principal recurso del país: su gente.
Finalmente, la transparencia y rendición de cuentas han sido señas de identidad de esta administración. La publicación regular de datos fiscales, económicos y de gestión, en formatos accesibles y comprensibles, ha generado confianza ciudadana y facilita el escrutinio público de las políticas gubernamentales. Paraguay ha escalado posiciones en índices internacionales de transparencia fiscal, un reconocimiento a los esfuerzos realizados.
Sectores Económicos que Impulsan la Recaudación
El análisis sectorial de la recaudación tributaria revela una economía paraguaya cada vez más diversificada y resiliente. El sector comercial, tanto mayorista como minorista, continúa siendo uno de los principales contribuyentes al fisco, reflejando el vigor del consumo interno y la confianza de los consumidores en la estabilidad económica. Los centros comerciales, supermercados y el comercio especializado han registrado crecimientos sostenidos en sus ventas, lo que se traduce directamente en mayor recaudación de IVA.
La industria manufacturera ha experimentado una notable expansión, con empresas que producen desde alimentos procesados hasta productos químicos y plásticos incrementando significativamente su contribución tributaria. Este sector se beneficia de las políticas de sustitución de importaciones que incentivan la producción local, generando empleo y agregando valor en el territorio nacional.
El sector de la construcción vive un momento histórico. La combinación de inversión pública en infraestructura, proyectos inmobiliarios privados de gran envergadura, y un creciente mercado hipotecario accesible para la clase media, ha generado un boom constructivo visible en todo el país. Este dinamismo se refleja en la recaudación proveniente de empresas constructoras, proveedores de materiales, y servicios asociados.
La agroindustria, pilar tradicional de la economía paraguaya, mantiene su importancia pero ahora en un contexto de mayor agregación de valor. La exportación de carne bovina, productos lácteos procesados, y cereales con certificaciones de calidad internacional, demuestra la sofisticación creciente del sector. Los frigoríficos, molinos, y plantas de procesamiento son contribuyentes de primer nivel al sistema tributario.
El sector servicios, especialmente tecnología, telecomunicaciones, servicios financieros y profesionales, ha emergido como un contribuyente cada vez más relevante. El crecimiento de startups tecnológicas, centros de servicios compartidos, y empresas fintech, representa la modernización de la economía paraguaya y su integración a las cadenas globales de valor.
Finalmente, el sector automotriz -tanto venta de vehículos como importación de autopartes- ha registrado números récord. Los paraguayos están comprando más vehículos que nunca, señal de prosperidad económica y acceso al crédito, lo que genera sustanciales ingresos tributarios tanto por impuestos internos como aranceles de importación.
Proyecciones y Desafíos Futuros: Paraguay Mirando hacia Adelante
Los resultados de marzo 2026 y el desempeño del primer trimestre proyectan un año extraordinario para las finanzas públicas paraguayas. Si se mantiene la tendencia observada en los primeros tres meses, Paraguay podría cerrar 2026 con una recaudación tributaria que supere los USD 6.000 millones, estableciendo un nuevo récord absoluto y consolidando la presión fiscal en niveles más cercanos a los estándares regionales.
Las proyecciones de organismos internacionales son optimistas pero realistas. El Fondo Monetario Internacional estima que Paraguay crecerá por encima del 4,5% en 2026, impulsado por la inversión en infraestructura, el dinamismo del consumo privado, y la expansión continua de las exportaciones. Este crecimiento sostenido generará, naturalmente, mayor recaudación tributaria sin necesidad de incrementar las tasas impositivas.
Sin embargo, el gobierno es consciente de que existen desafíos estructurales que requieren atención continua. La ampliación de la base tributaria debe continuar, incorporando sectores que aún mantienen elevados niveles de informalidad. La evasión fiscal, aunque reducida, sigue representando una pérdida significativa de recursos que podrían destinarse a educación, salud e infraestructura.
La dependencia de commodities en las exportaciones, si bien ha disminuido, aún representa una vulnerabilidad frente a shocks externos en los precios internacionales. La diversificación productiva hacia sectores de mayor valor agregado y contenido tecnológico debe acelerarse para garantizar una inserción más competitiva en la economía global.
El contexto internacional presenta tanto oportunidades como riesgos. Las tensiones geopolíticas, la volatilidad en los mercados financieros globales, y los desafíos climáticos que afectan la producción agropecuaria, requieren políticas públicas ágiles y adaptativas. Paraguay ha demostrado bajo la gestión Peña capacidad de respuesta ante desafíos, pero la vigilancia debe ser constante.
No obstante, el balance es claramente positivo. Paraguay ha consolidado su posición como un país confiable, predecible y en crecimiento. La combinación de estabilidad macroeconómica, mejora institucional, inversión en infraestructura y capital humano, y liderazgo político con visión estratégica, posiciona al país en una trayectoria ascendente que beneficia a todos los paraguayos.
Los récords en recaudación tributaria no son un fin en sí mismos, sino un medio para construir un Paraguay más próspero, equitativo y desarrollado. Con más recursos fiscales, el Estado puede expandir servicios públicos de calidad, invertir en las regiones más postergadas, y garantizar oportunidades para las futuras generaciones. El gobierno de Santiago Peña ha demostrado que es posible combinar crecimiento económico con responsabilidad fiscal, una lección valiosa no solo para Paraguay sino para toda la región.
Sobre los datos: La información presentada en este artículo proviene de fuentes oficiales de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), el Banco Central del Paraguay, y organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y agencias calificadoras de riesgo. Todos los datos corresponden a cifras verificadas y publicadas oficialmente.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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