
El balance vial del feriado de Semana Santa en el Mercosur dejó una conclusión incómoda: hubo siniestros, muertos y heridos en toda la región, pero no todos los gobiernos están informando con el mismo nivel de detalle ni con la misma rapidez. Al cierre de este lunes 6 de abril, Paraguay y Uruguay sí exhiben cifras públicas bastante claras, mientras que Brasil todavía aparece con balances fragmentados por estados o regiones de la PRF, y Argentina no muestra en sus portales oficiales consultados un consolidado nacional específico del feriado. La noticia, por lo tanto, no es solo la siniestralidad: también es la desigualdad en la transparencia oficial sobre lo que ocurrió en las rutas durante uno de los fines de semana más intensos del año.
Paraguay es, entre los países del bloque, el que ofrece hoy el dato más completo y directo. Según el balance difundido por medios paraguayos a partir de la Patrulla Caminera, la Semana Santa dejó 41 siniestros viales, 7 fallecidos y 29 heridos, además de centenares de controles de alcoholemia y procedimientos por infracciones. Ese número permite una lectura concreta: el feriado no estuvo exento de tragedias, aunque desde la propia institución se remarcó una leve baja en comparación con otros períodos. Más allá de esa mejora relativa, siete muertes y 29 lesionados en 41 siniestros siguen mostrando que la movilidad del feriado estuvo lejos de ser segura.
Uruguay también cerró la Semana de Turismo con un dato duro y visible: 8 fallecidos en siniestros de tránsito en rutas del país. La cifra fue informada públicamente en una nota que recoge declaraciones del director de la Unidad Nacional de Seguridad Vial, Marcelo Metediera, y la presenta como consistente con la alta siniestralidad estructural del país. El artículo repasa una secuencia particularmente grave de episodios, incluyendo el choque en ruta 56 en Florida donde murió una familia de cuatro personas, además de otros siniestros fatales con motociclistas en distintos puntos del territorio. Ocho muertes en una sola semana de alto movimiento no son un dato accesorio: convierten al tránsito en uno de los grandes problemas públicos del feriado uruguayo.
Brasil, en cambio, muestra por ahora un panorama mucho más fragmentado. La Policía Rodoviária Federal desplegó operativos especiales y reforzó la fiscalización contra adelantamientos prohibidos, pero en la revisión hecha hoy no aparece todavía un balance nacional final consolidado de Semana Santa 2026 en los resultados oficiales consultados. Sí hay datos parciales: por ejemplo, la PRF informó en Paraíba una reducción de casi 50% en el número de accidentes de tránsito durante la operación, lo que sugiere mejoras en ese estado, pero no permite extrapolar automáticamente ese resultado al conjunto del país. Además, la propia PRF venía alertando que hasta el 22 de marzo ya se contabilizaban en Brasil 401 siniestros, 80 muertes y 654 heridos asociados a adelantamientos prohibidos en 2026, lo que da una idea del riesgo acumulado, aunque no equivale al balance de este feriado específico. Brasil, en resumen, sí actuó fuerte en prevención y control, pero todavía no ofrece una fotografía nacional cerrada del saldo de Semana Santa con la misma claridad que Paraguay o Uruguay.
En Argentina la opacidad es aún mayor. La Agencia Nacional de Seguridad Vial mantuvo activa su campaña de controles y venía de publicar balances robustos del operativo de verano —más de 1 millón de vehículos controlados y 3.672 conductores alcoholizados sancionados—, pero en los portales oficiales consultados no aparece todavía un consolidado nacional de accidentes, muertos y heridos específicamente correspondiente a esta Semana Santa 2026. Eso no significa que no exista trabajo operativo; significa que, al menos en lo visible públicamente hoy, no hay una cifra nacional unificada y actualizada disponible con la rapidez que exige un feriado de esta magnitud. Para un país con alto movimiento turístico interno y fuerte circulación interurbana, esa ausencia informativa pesa mucho.
Si se ordena el cuadro país por país, el balance verificable queda así: Paraguay reportó 41 siniestros, 7 muertos y 29 heridos; Uruguay, 8 fallecidos en rutas durante la Semana de Turismo; Brasil todavía no exhibe un balance nacional final único en los resultados oficiales revisados, aunque sí datos parciales estatales y un gran despliegue preventivo; Argentina, por ahora, tampoco muestra un consolidado nacional específico del feriado en sus canales oficiales consultados. Eso convierte la transparencia en una segunda noticia dentro de la noticia. En seguridad vial no alcanza con controlar rutas: también hace falta informar rápido, de forma homogénea y comparable, para que la ciudadanía pueda medir el verdadero costo humano del feriado.
La conclusión de fondo es severa pero necesaria: Semana Santa volvió a exponer que la siniestralidad vial sigue siendo una emergencia silenciosa en el Mercosur. Paraguay y Uruguay cerraron con cifras concretas que dejan muertos, heridos y rutas marcadas por tragedias. Brasil y Argentina, aun con operativos visibles, todavía no muestran con la misma nitidez pública cuál fue el costo total del feriado. La región necesita más prevención, sí, pero también una cultura de datos más seria: sin balances públicos rápidos y comparables, el problema se diluye en titulares aislados y la discusión se vuelve menos exigente para los Estados.
Fuentes: Patrulla Caminera de Paraguay vía prensa local, cobertura sobre siniestralidad en Uruguay con declaraciones de UNASEV, Policía Rodoviária Federal de Brasil y Agencia Nacional de Seguridad Vial de Argentina.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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