
LA TÉCNICA BUDISTA DEL DEJAR IR: TRES PASOS PARA SOLTAR SIN HUIR.
En la tradición budista, dejar ir no significa reprimir, negar ni “pensar positivo”. Dejar ir es dejar de luchar con la experiencia interna, permitir que lo que surge se exprese plenamente en la conciencia y descubrir que, cuando no lo alimentamos con resistencia, pierde su poder sobre nosotros.
El sufrimiento, según el budismo, no nace tanto de lo que sentimos, sino de la identificación inconsciente con lo que sentimos. Por eso, muchas prácticas contemplativas se enfocan en crear una distancia consciente entre el observador y la experiencia.
Una de las técnicas más sencillas y profundas para lograrlo se basa en tres pasos que cualquier persona puede aplicar en su vida cotidiana.
Paso 1: Nombrar la sensación:
El primer paso consiste en nombrar conscientemente lo que está ocurriendo en tu experiencia interna.
Ejemplos:
- “Hola, miedo”
- “Hola, tristeza”
- “Hola, ansiedad”
- “Hola, enojo”
Este gesto, aunque simple, tiene un efecto profundo a nivel psicológico y neurofisiológico.
Cuando nombras una sensación:
- Dejas de ser la emoción y pasas a ser quien la observa.
- Se activa la corteza prefrontal, reduciendo la reactividad automática del sistema límbico.
- La emoción deja de operar en la sombra y entra en el campo de la conciencia.
En términos contemplativos, nombrar es traer luz a la experiencia.
No dices “soy miedo”, sino:
“Estoy experimentando miedo”.
Ese pequeño cambio rompe la fusión entre identidad y emoción. Al ser vista, la emoción empieza a perder control sobre ti.
Paso 2: Respirar lenta y profundamente: Calmar el cuerpo y la mente
Una vez que has nombrado la sensación, el segundo paso es volver a la respiración consciente, permitiendo que el cuerpo sea el ancla de la calma.
La práctica es sencilla y profunda:
- Inhalo y calmo mi cuerpo
- Exhalo y calmo mi mente
Al inhalar lentamente, envías al sistema nervioso el mensaje de que no hay peligro inmediato.
Al exhalar de forma suave y prolongada, permites que la mente disminuya su velocidad.
La respiración consciente:
- Regula el sistema nervioso autónomo.
- Reduce la activación simpática (alerta, tensión, huida).
- Activa el estado parasimpático, asociado a seguridad y descanso.
En el budismo, la respiración es considerada un puente entre cuerpo y mente. No se usa para controlar la emoción, sino para crear el espacio interno necesario para que esta se asiente.
No necesitas cambiar lo que sientes.
Solo necesitas respirar dentro de ello.
Paso 3: Soltar la identificación: esto no soy yo
El tercer paso es recordar algo esencial:
la sensación no te define.
Puedes observar:
- La emoción apareció.
- Está cambiando.
- En algún momento se irá.
Nada que surge en la mente es permanente.
Aquí puedes acompañar la experiencia con una afirmación silenciosa:
- “Esto es una experiencia, no mi identidad”
- “No soy esto que siento”
- “Esto también pasará”
Cuando dejas de identificarte con la emoción:
- Pierde autoridad sobre tus decisiones.
- Deja de dirigir tu conducta.
- Se integra como una experiencia más del flujo de la vida.
Soltar no es empujar la emoción fuera, sino retirar la energía que le damos al creer que somos ella.
El verdadero significado de dejar ir
Dejar ir no es eliminar las emociones.
Es dejar de aferrarse a ellas.
Paradójicamente, cuando las emociones son nombradas, respiradas y no personalizadas:
- Se suavizan.
- Duran menos.
- Cumplen su función sin dañar.
Esta práctica transforma la relación con el sufrimiento. No porque deje de aparecer, sino porque ya no gobierna el mundo interno.
Una práctica diaria, no una técnica de emergencia
Esta técnica no es solo para momentos de crisis.
Es una forma de habitar la vida con presencia.
Cada vez que dices:
“Hola, miedo”
“Inhalo y calmo mi cuerpo”
“Exhalo y calmo mi mente”
estás entrenando a tu sistema nervioso para responder con conciencia en lugar de reacción.
Y con el tiempo, emerges con una certeza profunda:
no necesitas controlar tu experiencia interna para estar en paz.
Solo necesitas reconocerla, respirar y dejarla pasar.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.” Isaías 26:3
Si necesitas apoyo psicológico o corporativo especializado
Te ofrezco acompañamiento profesional en:
Terapia individual: manejo emocional, ansiedad, autoestima, duelos y crecimiento personal.
Terapia de pareja: fortalecimiento del vínculo, comunicación y resolución de conflictos.
Apoyo corporativo: programas de bienestar laboral, gestión emocional y mejora del clima organizacional.
Capacitación en habilidades blandas: liderazgo empático, comunicación asertiva, inteligencia emocional y trabajo en equipo.
Dra. Elizabeth Rondón. Especialista en bienestar emocional, relaciones humanas y desarrollo organizacional.
Tlf. +583165270022
Correo electrónico: [email protected]
ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana y actualmente residente en Cali, Colombia, cuenta con una amplia trayectoria en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.
- ★CUANDO TU PAZ DEPENDE DEL ÁNIMO DE OTROS: UN VÍNCULO QUE PIDE SER COMPRENDIDO.
- ★LOS PUNTOS CIEGOS EN LAS RELACIONES DE PAREJA: LO QUE NO VEMOS, PERO NOS AFECTA.
- ★LO QUE NUTRE EL ALMA MÁS ALLÁ DEL DINERO.
- ★“TODAS LAS PERSONAS MAYORES FUERON AL PRINCIPIO NIÑOS. (PERO POCAS LO RECUERDAN)”
- ★EL PODER TERAPÉUTICO DEL TRABAJO CON PROPÓSITO.
