
Vivo en Paraguay. Anoche me dormí con bombas por el cumpleaños del ex dictador Alfredo Stroessner. Hoy me desperté con una noticia que nadie esperaba. El Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP), resolvió iniciar el procedimiento de resolución (cierre) de UENO Bank, controlado por el Grupo Vázquez, tras constatar que su índice de solvencia cayó por debajo del 50% del mínimo legal requerido.
Rápidamente revisé mi aplicación ya que tengo un poco de dinero (no mucho) en este banco. Ya no funcionaba, como tampoco ninguna de las tarjetas.
El presidente del BCP, Carlos Carvallo, presentó su renuncia al cargo al anunciar la medida, aunque permanecerá para conducir el proceso. Y hay serios rumores de un juicio político al Presidente y Vicepresidente de nuestro país, porque este tema lo sabían ellos hace tiempo, y no hicieron nada, sino que continuaron incentivando a instituciones del estado a depositar su dinero en esa entidad bancaria.
UENO es el quinto banco privado del país, con más de 1,2 millones de clientes y una billetera digital que en los últimos años se volvió extremadamente popular por la facilidad para abrir cuentas en minutos, sin papeleos, desde el celular.
Y allí está el punto que nos toca como Iglesia evangélicas
No existe aún una lista oficial de afectados, y no la habrá. Pero todos los que conocemos las iglesias de Paraguay sabemos lo que ocurrió: en los últimos tres años, centenares de iglesias evangélicas en todo el Paraguay – desde congregaciones urbanas en Asunción y Central hasta pequeños templos en el interior – aprovecharon esa facilidad.
Se abrieron cuentas a nombre de la iglesia o de tesoreros para:
- depositar las ofrendas dominicales,
- guardar los diezmos destinados a proyectos de edificación,
- reservar fondos para campamentos, escuelas dominicales y obras sociales,
- administrar donaciones para ayuda a familias vulnerables.
Era práctico, rápido y sin costo. Lo que era una virtud tecnológica (funcionando las 24 horas, los 7 días de la semana), hoy se convierte en una prueba.
El procedimiento para la recuperación de fondos se rige por la Ley 2.334/03 y el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) cubre hasta 75 salarios mínimos por depositante y por entidad, no por cuenta, lo que equivale hoy a Gs. 228.300.000, unos USD 38.000. El BCP fijó un plazo legal máximo de 15 días corridos para devolver esos fondos, aunque anunció que intentará acortarlo.
Y son justamente esas iglesias las más vulnerables.
¿Qué pasos dar en los próximos días?
Con paz, con orden, y sin pánico, recomiendo a los pastores, juntas directivas y tesoreros:
1. Reunir la documentación hoy mismo. Acta de constitución de la iglesia, RUC, estatutos, personería jurídica, última asamblea, cédulas de los representantes legales y comprobantes de la cuenta en UENO. Si la cuenta está a nombre de una persona física, esa persona es la titular ante el FGD.
2. No intentar mover el dinero por la app. El sistema está cerrado. Cualquier intento puede generar confusión. Esperar el canal oficial que habilitará el BCP para el cobro del FGD.
3. Hacer un corte contable. ¿Cuánto había? ¿Para qué estaba destinado? ¿Hay compromisos de pago esta semana (alquiler, salarios, ayuda social)? Transparencia interna evitará rumores.
4. Comunicar a la congregación con verdad y paz. El pueblo de Dios no necesita discursos triunfalistas ni alarmistas. Necesita pastores que digan: «Estamos pasando por una dificultad administrativa, nuestros fondos están temporalmente retenidos, estamos haciendo los trámites y confiamos en Dios».
5. Cuidar a los más vulnerables primero. Si la iglesia sostiene un comedor, un apoyo escolar o ayuda a familias, se deben priorizar esos fondos con recursos alternativos o colectas especiales de emergencia.
El amor al dinero y la economía sin ética
Este no es solo un problema técnico. Es un recordatorio espiritual y ético.
La Escritura es clara: “Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe” (1 Timoteo 6:10).
Cuando la economía se separa de la ética, cuando se declara una inversión millonaria en «bienes intangibles» que triplica la de nueve bancos juntos – como reportó la prensa sobre UENO al cierre de 2025 – y cuando el crecimiento se basa en expansión sin solvencia real, tarde o temprano la realidad alcanza.
No juzguemos a las personas. Oramos por todos: por los directivos, por los funcionarios del BCP que toman decisiones difíciles, y sobre todo por los ahorristas humildes que hoy no pueden comprar remedios o pagar su alquiler porque su tarjeta no funciona.
Especialmente oramos por el Congreso Nacional, para en estas horas analizar sabiamente los pasos a dar, especialmente ante los rumores de Juicio Político al Presidente.
Jesús nos recordó: “Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). Y también: “Mejor es lo poco con justicia que la muchedumbre de frutos sin derecho” (Proverbios 16:8).
La Iglesia no está llamada a acumular para aparentar grandeza, sino a administrar con fidelidad lo poco o mucho que Dios confía. “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel” (Lucas 16:10).
Un mensaje de paz
Si tu iglesia está afectada, no estás solo. Esta es una prueba colectiva.
En Hechos, la Iglesia primitiva atravesó persecuciones y carencias, pero “tenían todas las cosas en común” (Hechos 2:44). Hoy podemos volver a ese espíritu: iglesias hermanas que prestan un salón, que comparten una ofrenda para sostener un proyecto detenido, que acompañan en oración.
Que esta crisis no nos divida entre «iglesias grandes» e «iglesias chicas». Que podamos estar orando especialmente por las congregaciones más pequeñas, del interior, que guardaban con sacrificio cada ofrenda para levantar sus paredes.
El Señor Jesús sigue siendo nuestro verdadero tesoro. El banco puede cerrar, la app puede no abrir, pero “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Hagamos los trámites con diligencia, comuniquemos con transparencia y esperemos con paz. Dios no abandona a su Iglesia.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
WOLFGANG A. STREICH
Lic. en Periodismo - Lambaré, Paraguay
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