
Este año se conmemora el centenario de uno de los hitos migratorios más singulares de la historia del Paraguay: la llegada de los primeros contingentes de menonitas procedentes de Canadá. A finales de 1926, muchas de familias abandonaron sus hogares norteamericanos en busca de un destino donde preservar su fe, su cultura y sus tradiciones.
Comprender este éxodo requiere mirar tanto las causas profundas que los impulsaron a dejar Norteamérica como la particular visión que tenían del territorio que los aguardaba en el corazón de Sudamérica.
1. Los motivos de la salida: La defensa de la identidad y la libertad religiosa
Las raíces de esta mudanza masiva hunden sus causas en un conflicto de soberanía cultural y educativa entre las comunidades menonitas —establecidas en las praderas de Manitoba y Saskatchewan desde finales del siglo XIX— y el gobierno federal canadiense.
-
El conflicto escolar: Tradicionalmente, los menonitas habían gozado de privilegios especiales otorgados por el gobierno de Canadá, que les permitían administrar sus propias escuelas y enseñar en bajo alemán (Plautdietsch), con un fuerte arraigo en la educación religiosa. Sin embargo, hacia la década de 1920, las políticas de unificación nacional y la obligatoriedad de la escolarización pública en inglés generaron una profunda tensión. Los líderes comunitarios sintieron que esto amenazaba la transmisión de su fe y sus valores a las nuevas generaciones.
-
El principio de no violencia: Su pacifismo histórico y su negativa a participar en el servicio militar obligatorio (cuyas presiones se acrecentaron tras la Primera Guerra Mundial) constituyeron otro de los pilares de su decisión de buscar nuevos horizontes donde las leyes respetaran sus convicciones de conciencia.
2. Expectativas: El mito del refugio y el desafío del Chaco Boreal
Ante la necesidad de encontrar un nuevo hogar, delegaciones exploradoras recorrieron diversos países de América Latina hasta fijar sus ojos en Paraguay. El gobierno paraguayo, interesado en poblar y desarrollar sus vastos territorios chaqueños, les ofreció por medio de la Ley Privilegio de 1921 garantías extraordinarias: plena libertad religiosa, exención del servicio militar, autonomía educativa y autogobierno en sus colonias.
-
La visión del edén virgen: Para los colonos, el Chaco Boreal representaba un refugio inexpugnable, una tierra aislada y lo suficientemente vasta como para vivir según sus normas comunitarias, alejados de las influencias del mundo moderno.
-
La idealización frente al rigor: Las expectativas estaban teñidas de una profunda fe providencial. Se imaginaban llanuras aptas para la agricultura y la ganadería comunitaria. No obstante, existía un abismo entre esa imagen idealizada y la realidad geográfica que iban a encontrar: un monte agreste, de clima extremoso, carente de agua superficial y aislado por miles de kilómetros de cualquier infraestructura moderna.
3. La partida: Despedidas, frío y vías férreas hacia lo desconocido
Aquel mes de noviembre de 1926, las estaciones de tren de localidades canadienses como Niverville, Carey y Altona (en Manitoba) se convirtieron en escenarios de profunda emoción y nostalgia.
-
El adiós definitivo: Familias enteros empacaron sus pertenencias en baúles de madera, llevándose desde enseres agrícolas básicos hasta semillas y recuerdos entrañables. Dejar atrás las granjas que habían construido con esfuerzo durante décadas fue un proceso doloroso, marcado por despedidas con parientes que decidieron quedarse en Canadá.
-
El trayecto inicial: El primer grupo —compuesto por más de 300 personas en esa avanzada inicial— abordó trenes especiales que los condujeron a través de Estados Unidos rumbo a los puertos de embarque. En medio de un clima frío y con la incertidumbre latente, los viajeros se adentraban en un periplo que combinaría ferrocarriles, barcos transatlánticos y, finalmente, precarias embarcaciones fluviales por el río Paraguay.
Esta primera gran travesía abrió la puerta a una de las experiencias de colonización más desafiantes del siglo XX, cuyo centenario invita hoy a revisar las complejidades del choque cultural, la fe y la supervivencia humana.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
WOLFGANG A. STREICH
Lic. en Periodismo - Lambaré, Paraguay
- ★Hacia la Tierra Prometida del Chaco: Los motivos, las expectativas y la partida de los menonitas de Canadá (1926)
- ★Ayuno religioso y ayuno intermitente: Puntos de encuentro entre la tradición milenaria y la salud contemporánea
- ★El Cultivo de la Frutilla en Paraguay: Tradición, Industrialización y Auge Comercial
- ★El legado de Desmond Ford: Teología, gracia y la colisión con el legalismo
- ★Polémica por contenidos educativos: El ministro Luis Ramírez se reunió con referentes de la Comunidad Judía del Paraguay

