
El dialogo de la cangreja y el cangrejo
El gobierno de la Espriella camina de pa’trás y pretende convencernos, a punta de propaganda, que, por el contrario, vamos pa’lante y que lo que vemos, sentimos y sufrimos no es nuestro retroceso sino nuestro avance relativo, en medio de la reversa generalizada del mundo.
La extrema derecha se ha apoderado de Europa, buena parte de las Américas, empezando en este caso por los EEUU, hoy, y esperemos que, por poco tiempo, en manos del belicoso, locuaz e irresponsable Donald Trump. Nunca, como ahora, el liderazgo de esta nación había sido tan cuestionado y a la vez erosionado.
Los imperios pareciera que cada vez aparecen, caen y se reciclan con más frecuencia. Del milenio largo que duró el imperio bizantino, pasamos a los 394 años del imperio británico, sin omitir los 623 años del imperio otomano, los 503 años del imperio Romano y los 484 años del imperio español, por hablar tan sólo de algunos de los más conocidos para nosotros, los occidentales.
Ahora bien, si nos referimos al imperio del coloso del norte de América, los EEUU, un país fundado en 1776 y que, desde sus principios inició su expansión mediante la conquista de territorios en la propia América del Norte, debemos anotar que esa inicial expansión se complementó a fines del siglo XIX con la conquista de territorios como Puerto Rico y Filipinas, tras la guerra que ese país el país del norte sostuvo con el, para entonces languideciente, imperio español y el inicio de su hegemonía mundial luego de su triunfo en la segunda guerra mundial en 1945 y el establecimiento de bases militares y su dominio financiero en todo el mundo desde hace cerca de 81 años
De esa manera y considerando que un país cualquiera se puede convertir en imperio cuando su poder se extiende allende sus fronteras, subyugando culturas, pueblos y naciones bien sea con la fuerza de sus armas, sus imposiciones económicas o el control político, podríamos decir que el imperio estadounidense se ha venido conformando en forma progresiva desde el nacimiento de esa nación, pero con más veras después de su victoria en la segunda guerra mundial, hace 81 años.
De confirmarse entonces que el imperio gringo marcha hacia su disolución, luego de las torpes medidas del señor Trump, estaríamos ante uno de los imperios de menor longevidad en la historia de la humanidad.
El cinismo, de la mano de la arrogancia de creernos a todos estúpidos, de los que el señor Trump hace gala, no es, ni de lejos, un atributo exclusivo del que algunos han dado en llamar el “0rangután naranja”, con el perdón de los orangutanes. Lo es también de su atrevido Quasimodo, el señor Marco Rubio…
En una declaración a la prensa el pasado 8 de octubre, en el marco de una visita a Portugal, el señor Marco Rubio aseguró que los EEUU nunca atentan contra la soberanía de otros estados. “Nunca violaríamos la soberanía de ningún país”, afirmó. Además, complementó su afirmación diciendo que «El rumbo que tomemos determinará si Occidente mantiene su lugar a la cabeza del mundo»
Rubio parece hacer caso omiso de las veces que los EEUU han atacado militarmente países soberanos, notoriamente menos poderosos que la propia nación americana, muchas veces basados en bulos, tal como ha sucedido con Yugoslavia, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Venezuela, Chile, Nicaragua, Cuba, Irán y la lista continúa. Y, como si fuera poco y desde el punto de vista político, la intromisión y manipulación de las elecciones en Honduras, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina, Brasil, con el fin de favorecer candidatos con perfil de ultraderecha, afines con el pensamiento del señor Donald Trump y del mismo Marco Rubio, la satanización y persecución a líderes de centro y de izquierda, periodistas independientes como Julián Assange, Daniel Coronell, Julián Martínez, Gonzalo Guillén.
Todo lo anterior sin mencionar el uso de las sanciones económicas, bloqueos infames como el de Cuba o el que aún se percibe contra Venezuela, después del cruento asalto a ese país, la retención de fondos de naciones díscolas como Irán, la famosa lista OFAC, inicialmente prevista para gente vinculada con el narcotráfico y otras actividades delictivas como el lavado de activos, pero que Donald Trump y su fiel escudero Marco, el mestizo Rubio, han convertido en una forma de atacar a líderes de la izquierda progresista como Gustavo Petro.
Súmese a lo anterior el secuestro de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flórez, en enero pasado, luego de un asalto brutal con toda suerte de artilugios bélicos que causó la muerte de cerca de una treintena de soldados que custodiaban al mandatario venezolano, contra quien buscan desesperadamente cargos para imputarlos y retenerlos en los EEUU.
Donald Trump ha confesado abiertamente que no era ni la “libertad” ni la “democracia”, los principios que ocasionaron esa burda y criminal intervención, el FBI, por su parte, anunció que las acusaciones de ser, el señor Maduro, líder de una colosal confabulación contra los EEUU que hasta denominaron el “CARTEL DE LOS SOLES” eran falsas y que el objetivo era algo más prosaico: Lo que finalmente quería, lo anunció con bombos y platillos, era firmar «el mayor acuerdo petrolero de la historia», luego de decir que el petróleo venezolano y, sin duda, todos los recursos de las naciones latinoamericanas, eran suyos, pues él era sin duda el vencedor y que “el vencedor se lo lleva todo”
Esa misma receta intentó aplicarla con Irán, nación contra la cual inició el pasado 28 de febrero, de la mano de su socio Israel, una agresión no provocada y justificada, presuntamente, como ya nos tiene acostumbrados los EEUU, pues ya lo hicieron con Irak y Libia, para evitar que esa nación desarrollara armas nucleares.
En este caso la victoria le ha sido esquiva al señor naranja de la gran nación americana, ha generado enormes costos económicos y en vidas para ambas partes y para todo el mundo, empezando por el asesinato con un misil Tomahawk de más de un centenar y medio de niñas inocentes en la escuela primaria Shajare Tayebé en Minab, en la que fue una de las primeras “heroicas” acciones de guerra del ejército estadounidense, a la que se suma el asesinato del anciano líder de ese estado teocrático, su esposa y buena parte de su familia, entre los cuales algunos menores de edad, el bombardeo “glorioso” a una boda…
En varias ocasiones el señor Trump ha anunciado el triunfo de la brutalidad estadounidense, la destrucción de la capacidad militar de Irán, pero cada vez que lo hace Irán ataca con mayor fortaleza, demostrando no sólo una gran resiliencia sino una capacidad insospechada para responder a las agresiones del imperio en decadencia, al punto de que el anciano presidente de los EEUU ha amenazado con utilizar bombas atómicas contra ese país, sin importarle que la radiación dañe países aliados como Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita y el propio Israel. En su retórica que mezcla estilos de cowboy de Nuevo México y Mafioso de Chicago, el tío Donald ha dicho que: «Tenemos que tomar una decisión sobre Irán, y la tomaré yo. Irán ha quedado diezmado, así que la única cuestión es si será por la vía fácil o por la difícil”.
A eso se suma el macabro anuncio hecho por un Donald Trump furioso y taciturno hace algunos meses, alertando acerca de que al día siguiente los EEUU iban a destruir una civilización milenaria. Nadie puso en duda a quien se refería y si sería capaz de hacer realidad su amenaza, sobre todo tratándose de un país que fue capaz de destruir Libia, Irak y, como dicen las malas lenguas, promover la creación y desarrollo del nefasto Estado Islámico, ISIS, que no dudó en destruir sitios arqueológicos, verdaderos tesoros de la humanidad.
Luego de esta larga digresión nos queda muy claro que, por supuesto, indudablemente los asertos del cubano americano, actual secretario de estado de los EEUU, distan mucho de ser veraces.
Ni más faltaba, señor Rubio: Lo estamos viviendo en este momento, está claro que, por lo menos en Colombia, los EEUU han sido muy respetuosos de nuestra soberanía, más ahora que tenemos gobernador gringo, el señor Abelardo de la Espriella, que paso a paso nos lleva hacia una condición aún más precaria que la de estado libre asociado.
“Vamos que vamos, que el destino parece estar a cada paso más lejos”, le dijo la cangreja al cangrejo…
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

