MERCOSUR y la Unión Europea avanzan en la aplicación del histórico acuerdo comercial firmado en Asunción, mientras los países del bloque sudamericano buscan resolver uno de los principales desafíos de la nueva relación: cómo distribuir de manera equilibrada las cuotas de exportación que permiten aprovechar el acceso preferencial al mercado europeo.
El acuerdo fue firmado el 17 de enero de 2026 en Asunción, después de más de 25 años de negociaciones. El pacto conecta a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay con un mercado europeo de enorme dimensión y establece una de las mayores áreas de integración comercial del mundo. El Gobierno de Brasil estima que el espacio económico conjunto alcanza aproximadamente 720 millones de personas y un PIB superior a los US$ 22 billones.
Pero el acuerdo ya no pertenece solamente al terreno de las negociaciones diplomáticas. La parte comercial comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo de 2026 entre la Unión Europea y los cuatro países del MERCOSUR. El Consejo de la UE registra las notificaciones de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y confirma la aplicación provisional desde esa fecha.
Esto significa que empresas de ambos bloques ya pueden comenzar a beneficiarse de determinadas reducciones arancelarias y preferencias comerciales previstas en el Acuerdo Interino de Comercio. La Comisión Europea señala que el pacto contempla la reducción progresiva de numerosos aranceles y abre oportunidades para sectores industriales, automotrices, maquinaria, alimentos, servicios y otros productos.
Paraguay busca que los beneficios no queden concentrados
Para Paraguay, el acuerdo representa una oportunidad particularmente importante para ampliar sus exportaciones hacia Europa, pero también plantea un problema que Asunción viene señalando desde hace meses: la distribución de las cuotas para productos sensibles como carne, arroz y otros bienes agrícolas.
El canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano afirmó en agosto que todavía no existía un acuerdo entre los países del MERCOSUR sobre la metodología para distribuir determinadas cuotas de exportación hacia la Unión Europea. Paraguay sostiene que los criterios propuestos no reflejan adecuadamente su capacidad productiva ni los compromisos asumidos en el acuerdo.
La discusión tiene especial importancia porque abrir un mercado no significa necesariamente disponer de acceso ilimitado a ese mercado. En productos considerados sensibles por la UE existen contingentes arancelarios, por lo que los países del MERCOSUR deben acordar cómo distribuir entre sus miembros las posibilidades de exportación.
El presidente Santiago Peña llegó a calificar la situación como un asunto de justicia dentro del bloque. Paraguay sostiene que no busca privilegios, sino una distribución que permita que los beneficios de la integración lleguen efectivamente a todos los socios.
Una oportunidad para productores y empresas
El alcance del acuerdo va mucho más allá de la carne vacuna. La reducción gradual de aranceles puede favorecer a empresas que exportan alimentos, productos agroindustriales, manufacturas y otros bienes, mientras que el acceso a productos y tecnologías europeas puede reducir costos para determinadas industrias sudamericanas.
En el caso paraguayo, las autoridades han destacado especialmente las posibilidades para productos como azúcar, miel y huevos, que aparecen entre los bienes que pueden beneficiarse de condiciones arancelarias preferenciales.
Para las empresas del MERCOSUR, la oportunidad también consiste en incorporar tecnología, maquinaria y equipamiento europeo en condiciones comerciales más favorables. El propio Gobierno paraguayo ha presentado el acuerdo como una posibilidad para ampliar mercados y facilitar el acceso a tecnología e insumos.
Europa también tiene intereses estratégicos
La relación no beneficia únicamente a Sudamérica. Para la Unión Europea, el acuerdo representa acceso a un mercado de cientos de millones de consumidores y una oportunidad para fortalecer su presencia económica y política en América Latina.
La Comisión Europea destaca, entre otros sectores, la reducción progresiva de aranceles para automóviles, componentes, maquinaria y electrodomésticos europeos. En el sector automotor, por ejemplo, los aranceles aplicados a determinados vehículos europeos comenzaron a reducirse con la aplicación provisional.
Por eso, el acuerdo tiene una dimensión que supera el intercambio de mercancías. MERCOSUR y la UE están intentando construir una relación económica de largo plazo en un escenario internacional marcado por la competencia entre grandes potencias, las tensiones comerciales y la búsqueda de nuevas cadenas de suministro.
Todavía falta el paso definitivo
Aunque el acuerdo comercial ya tiene aplicación provisional, la etapa definitiva todavía no está concluida.
La Comisión Europea explica que el Acuerdo Interino de Comercio entrará plenamente en vigor después de obtener el consentimiento del Parlamento Europeo. Paralelamente, el Acuerdo de Asociación más amplio, que incluye las dimensiones política y de cooperación, requiere un proceso de ratificación más extenso por parte de los Estados miembros de la Unión Europea.
Por eso, la situación actual debe entenderse como una etapa intermedia: el comercio ya comenzó a beneficiarse de las nuevas reglas, pero el proceso jurídico y político que llevará al acuerdo definitivo todavía continúa.
El verdadero desafío comienza ahora
Después de un cuarto de siglo de negociaciones, la firma del acuerdo fue presentada como un acontecimiento histórico. Sin embargo, para los productores y empresarios del MERCOSUR, la verdadera prueba será comprobar si el nuevo marco comercial se traduce en mayores exportaciones, inversiones, empleo y diversificación productiva.
En Paraguay, además, existe una preocupación concreta: que las ventajas obtenidas en la negociación internacional no terminen concentrándose principalmente en los socios de mayor capacidad exportadora.
El acuerdo MERCOSUR–Unión Europea abre una puerta de enormes dimensiones, pero ahora comienza la disputa por determinar quién podrá atravesarla y en qué condiciones. Para Paraguay, la discusión sobre las cuotas será tan importante como el propio acceso al mercado europeo.
Después de 25 años de negociaciones, el desafío dejó de ser conseguir el acuerdo. Ahora el desafío es conseguir que sus beneficios sean reales, equilibrados y visibles para las empresas, productores y ciudadanos de los cuatro países del MERCOSUR.
Foto: Archivo / MERCOSUR / Unión Europea
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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