El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea ya está en aplicación provisional desde el 1 de mayo de 2026, pero existe una diferencia fundamental dentro del bloque sudamericano: Bolivia, pese a ser miembro pleno del Mercosur desde 2024, quedó fuera del pacto negociado con Bruselas. Su incorporación futura no será automática y exigirá negociaciones específicas.
La situación coloca a Bolivia ante una oportunidad estratégica. El acuerdo fue firmado el 17 de enero de 2026 entre la Unión Europea y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, los cuatro países que participaron en la negociación comercial. El pacto contempla una apertura progresiva de los mercados y la eliminación de más del 90 % de los aranceles, creando un espacio económico que alcanza aproximadamente 700 millones de consumidores.
Bolivia estuvo presente en la ceremonia de firma en Asunción y su Gobierno manifestó desde entonces su intención de incorporarse. El presidente Rodrigo Paz destacó la importancia de que el país participe activamente en la integración regional y sostuvo que Bolivia debía prepararse para aprovechar las oportunidades de comercio, inversión y cooperación que genera el nuevo escenario.
Pero pertenecer al Mercosur no significa que Bolivia pueda beneficiarse automáticamente del acuerdo con Europa. La propia Unión Europea confirma que Bolivia es miembro pleno del bloque desde julio de 2024, pero no participa en los acuerdos UE-Mercosur porque las negociaciones comerciales se desarrollaron principalmente antes de su adhesión.
El principal desafío será, por tanto, negociar las condiciones de acceso al mercado europeo. Entre los asuntos que deberán definirse aparecen las reglas de origen, los aranceles y cuestiones relacionadas con las compras públicas, la propiedad intelectual, las indicaciones geográficas y la protección de inversiones.
Bolivia tiene productos estratégicos para Europa
La posición boliviana no parte de cero. El país cuenta con recursos y productos que pueden adquirir una importancia creciente en las relaciones comerciales con Europa, entre ellos el litio y otros minerales estratégicos, además de carne, soja y quinua.
La encargada de negocios de Bolivia ante Bélgica y la Unión Europea, Paula Gutiérrez, señaló a DW que el país tiene una oferta que va mucho más allá de los minerales. La diplomática destacó precisamente la producción agropecuaria y la posibilidad de ampliar la presencia boliviana en los mercados internacionales.
El litio adquiere una relevancia particular por la transición energética europea y la creciente demanda mundial de materias primas necesarias para baterías, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía. Para Bolivia, contar con un marco comercial más amplio con Europa podría representar una oportunidad para atraer inversiones y avanzar desde la exportación de materias primas hacia cadenas de mayor valor agregado.
Pero el ingreso al acuerdo también implicaría obligaciones. Bolivia tendría que adaptar determinados procedimientos y demostrar que sus productos cumplen las condiciones exigidas por el mercado europeo, especialmente en materia de origen, estándares y protección de inversiones.
Una puerta hacia los corredores sudamericanos
La incorporación boliviana también tiene una dimensión geopolítica. Su ubicación convierte al país en un punto estratégico para las conexiones entre el Atlántico y el Pacífico y para los corredores de integración que atraviesan Sudamérica.
Desde la perspectiva de los países menores del Mercosur, la entrada de Bolivia podría modificar el equilibrio interno del bloque. El especialista Jorge Balbis, del Centro de Formación para la Integración Regional, señaló a DW que para Uruguay y Paraguay Bolivia puede representar un aliado adicional frente al peso económico de Brasil y Argentina. Para Brasil, en cambio, la importancia está vinculada también con los corredores interoceánicos que atraviesan territorio boliviano.
Esto convierte la discusión sobre Bolivia y el acuerdo europeo en algo mucho mayor que una cuestión arancelaria. Está en juego la configuración futura del Mercosur y su capacidad para conectar el Atlántico sudamericano con los mercados europeos y asiáticos.
Bolivia ya participa en la agenda del Mercosur
La incorporación de Bolivia al funcionamiento institucional del bloque continúa avanzando. El 3 de septiembre, el canciller boliviano Héctor Huanca participó en una reunión informal de cancilleres del Mercosur celebrada en Montevideo, junto a sus pares de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Según la Cancillería boliviana, la participación forma parte de la incorporación gradual del país a los mecanismos del Mercosur y de los compromisos establecidos en su Protocolo de Adhesión. Entre los asuntos tratados estuvieron las relaciones externas, las negociaciones comerciales y la continuidad del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur.
Este proceso puede resultar decisivo para que Bolivia prepare su futura negociación con Bruselas desde una posición coordinada con sus socios regionales.
Una oportunidad, pero no un ingreso automático
El escenario actual es claro: el acuerdo UE-Mercosur está funcionando provisionalmente entre la Unión Europea y los cuatro países sudamericanos que lo firmaron, mientras Bolivia permanece fuera de sus preferencias comerciales.
La incorporación boliviana requerirá una negociación específica y deberá resolver cuestiones comerciales que no fueron contempladas en el acuerdo original. Al mismo tiempo, Bolivia puede aprovechar su pertenencia al Mercosur para comenzar a construir las condiciones políticas y técnicas necesarias para esa futura adhesión.
Para Paraguay y Uruguay, la eventual incorporación boliviana podría significar una ampliación del espacio económico regional y nuevas conexiones terrestres. Para Brasil, puede reforzar los corredores de integración hacia el Pacífico. Para Bolivia, representa la posibilidad de acceder a uno de los mayores mercados del mundo con una oferta que combina minerales estratégicos, producción agrícola y potencial energético.
El desafío ahora es transformar su reciente ingreso al Mercosur en una verdadera plataforma de inserción internacional. Bolivia no llegó a tiempo para participar de la negociación original con Europa, pero todavía puede negociar su lugar en la siguiente etapa. Y esa negociación podría definir cuánto provecho obtiene el país andino de la nueva relación comercial entre Sudamérica y la Unión Europea.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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