Brasil podría recurrir a los mecanismos de reequilibrio y salvaguardias contemplados en el Acuerdo de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea si considera que determinadas medidas o decisiones afectan de manera desproporcionada los intereses brasileños. La posibilidad adquirió relevancia después de que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva hiciera referencia a la reciprocidad en una comunicación oficial, aunque especialistas interpretan el mensaje principalmente como una señal política y no como el anuncio inmediato de una represalia comercial.
El asunto adquiere importancia porque el Acuerdo Provisorio de Comercio (ITA) entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo de 2026. El instrumento establece una nueva estructura para las relaciones comerciales entre ambos bloques, incluyendo reducción progresiva de aranceles, reglas de origen, cuotas y mecanismos específicos de defensa comercial.
La aplicación del acuerdo no significa, sin embargo, que el comercio quede sin mecanismos de protección. El propio texto incorpora un capítulo de salvaguardias bilaterales, diseñado para permitir que una de las partes pueda actuar cuando un aumento de las importaciones favorecidas por el acuerdo provoque o amenace con provocar un perjuicio grave a una industria nacional.
¿Qué puede hacer Brasil?
El mecanismo no permite imponer automáticamente una barrera comercial. Para activar una salvaguardia debe existir una investigación formal que determine si las condiciones previstas en el acuerdo se cumplen.
En Brasil, esas investigaciones corresponden al Departamento de Defensa Comercial del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC). El procedimiento contempla la participación de las partes interesadas, defensa y contradicción antes de que pueda adoptarse una medida.
Las salvaguardias pueden aplicarse durante un período inicial de hasta dos años y ser prorrogadas una vez por otro período equivalente, de acuerdo con las condiciones establecidas en el acuerdo.
Entre las alternativas previstas se encuentra la suspensión temporal de determinadas preferencias arancelarias o una reducción temporal de la preferencia concedida al producto afectado. En otras palabras, el acuerdo permite recuperar temporalmente parte de la protección arancelaria cuando se demuestre un daño grave bajo las condiciones establecidas.
Una herramienta que pertenece al acuerdo, no una ruptura
La discusión es importante porque utilizar una salvaguardia no equivale a abandonar el acuerdo ni a iniciar automáticamente una guerra comercial con Europa. Se trata de instrumentos incorporados al propio marco jurídico del tratado.
El Gobierno brasileño también debe demostrar que existe una situación concreta que justifique la aplicación del mecanismo. La referencia a la reciprocidad realizada en la nota oficial, según la evaluación publicada por JOTA, tuvo principalmente un componente político y no constituye por sí misma la activación de una salvaguardia.
El acuerdo fue firmado por el Mercosur y la Unión Europea el 17 de enero de 2026. El ITA comenzó posteriormente su aplicación provisional, mientras que el acuerdo de asociación completo —EMPA— continúa sujeto a los procedimientos de ratificación correspondientes.
Un mercado de 720 millones de personas
La dimensión económica explica por qué cualquier conflicto sobre las condiciones de acceso al mercado europeo puede tener repercusiones importantes para los países del Mercosur.
El acuerdo integra un espacio comercial de aproximadamente 720 millones de personas, con un PIB combinado superior a US$ 22 billones, según el Gobierno brasileño. La apertura crea oportunidades para exportadores sudamericanos, pero también incrementa la competencia dentro de los mercados nacionales.
Para Brasil, la cuestión es particularmente sensible debido al tamaño y diversidad de su estructura productiva. Sectores industriales y agropecuarios pueden experimentar impactos diferentes a medida que avance la eliminación de aranceles y aumente el flujo de mercancías entre ambos mercados.
Por eso, las salvaguardias funcionan como una especie de red de seguridad del acuerdo: permiten corregir temporalmente determinadas situaciones cuando la liberalización comercial genera un impacto considerado grave sobre una actividad productiva.
El Mercosur también puede utilizar el mecanismo
La herramienta no está reservada exclusivamente a Brasil. El acuerdo establece que el Mercosur puede adoptar salvaguardias bilaterales frente a importaciones provenientes de la Unión Europea, tanto como bloque como en determinadas circunstancias en nombre de uno o más Estados miembros.
Existe además una particularidad relevante para Paraguay. Si la Unión Europea aplica una medida al Mercosur como entidad única, Paraguay queda exceptuado, salvo que una investigación determine que las importaciones procedentes específicamente de Paraguay también causaron o amenazaron causar el perjuicio grave que justificaría la medida.
Esta disposición muestra que el acuerdo contempla mecanismos diferenciados y que sus efectos no necesariamente serán idénticos para los cuatro países del bloque.
¿Qué significa para empresas y productores?
Para las empresas del Mercosur, el escenario combina oportunidades y mayores exigencias. El acceso preferencial al mercado europeo puede ampliar las posibilidades de exportación, pero también obliga a cumplir rigurosamente las reglas de origen, requisitos sanitarios, normas técnicas y demás condiciones establecidas por el acuerdo.
El Gobierno brasileño ya implementó instrumentos específicos para la aplicación del tratado, incluyendo procedimientos para la certificación de origen y administración de cuotas de importación y exportación.
Esto significa que la nueva relación comercial entre ambos bloques no se limita a la reducción de impuestos de importación. También implica una transformación de las reglas bajo las cuales las empresas deberán demostrar el origen de sus productos y acceder a las preferencias tarifarias.
Una advertencia con impacto regional
La discusión abierta en Brasil puede convertirse en uno de los primeros grandes debates sobre cómo funcionarán en la práctica los mecanismos de defensa incorporados al acuerdo Mercosur-UE.
Por ahora, no existe una activación automática de una salvaguardia ni una ruptura comercial. Lo que existe es una advertencia política de que Brasil dispone de instrumentos jurídicos para reaccionar si determinadas condiciones del comercio bilateral producen desequilibrios considerados graves.
El desafío será encontrar el equilibrio entre aprovechar la apertura de un mercado europeo de enorme dimensión y proteger sectores productivos que puedan resultar afectados por la nueva competencia.
El acuerdo Mercosur-UE entra así en una etapa diferente: después de años de negociación, el desafío ya no es solamente firmarlo, sino demostrar que sus reglas pueden funcionar de manera equilibrada para las economías de ambos lados del Atlántico.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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